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domingo, 27 de abril de 2014

Respuesta de los espíritas a los Testigos de Jehová



Por Marina Silva

Creo que ya es algo notorio el respeto que los espíritas dedicamos a todas las religiones y a todos los hermanos que no piensan como nosotros. Pero aunque no esperemos igual consideración hacia nosotros, tampoco podemos apoyarnos en dicho respeto para aceptar que la mala fe de algunos ataque la Doctrina Espírita con mentiras y manipulaciones retorcidas de las palabras de la Biblia. En este artículo, trataremos de seguir el ejemplo de Allan Kardec y defender la Doctrina de tales ataques.
La Revista “¡Despertad!”, de febrero de 2014 1 dedicó algunas de sus páginas para “aclarar” algunos temas con respecto al Espiritismo y se utilizó de citas del Antiguo Testamento para fundamentar sus “aclaraciones”. Afirma que la Biblia condena contactarse con los muertos, consultar al médium espiritista y que quienes practican el Espiritismo no heredarán el reino de Dios. 2
Aclaremos nosotros lo siguiente, hay allí una lamentable manipulación de la Biblia, ya que cuando esta fue escrita la palabra “espiritismo” siquiera existía, por tanto, su práctica no podría, de ningún modo, estar prohibida. Recordemos que Allan Kardec la creó solamente en el siglo XIX. Citarla de esa manera solo nos indica la mala fe del redactor del artículo, quien trató de reprochar la Doctrina ante los lectores con el agravante de distorsionar palabras de un libro que considera sagrado.
Ahora, si vamos a citar las Escrituras para justificar la prohibición de consultar a los muertos, de hecho está en el Antiguo Testamento y Moisés fue muy expresivo con respecto a ella. La decisión estaba más que justificada en aquella época, “porque los muertos no eran evocados por respeto y afecto”, tampoco “con un sentimiento de piedad, sino como un medio de adivinación”, lo cual era explotado “por el charlatanismo y la superstición” como práctica comercial. 3
Además, debemos considerar que en esa época, las evocaciones se asociaban a prácticas de magia y hechicería, “acompañadas incluso de sacrificios humanos. Moisés tenía razón, pues, al prohibir esas cosas y expresar que Dios las reprobaba.” Pero ahora el Espiritismo demuestra un “objetivo exclusivamente moral, consolador y religioso de las relaciones de ultratumba”, el espírita busca instruirse y ser una mejor persona a partir del intercambio con los que ya dejaron la vida terrena, además de asistir a los sufrientes de ambos planos. No existe en su práctica la curiosidad por el porvenir ni lo mueve el interés comercial, por lo que “la prohibición de Moisés no se aplica” a él. De hecho, “si quienes invocan la ley de Moisés para usarla en contra de los espíritas se hubiesen tomado el trabajo de profundizar el sentido de las palabras bíblicas (...) sabrían que el Espiritismo condena precisamente todo lo que dio motivo a la prohibición de Moisés.” 4 Pero les resulta más fácil juzgar y condenar sin buscar saber la verdad, aunque Jesús nos haya recomendado: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”. 5
En otra parte del artículo, el autor, con la intención de desacreditar la posibilidad del contacto entre vivos y “muertos”, afirma:
“Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto (...), su amor y su odio y sus celos (sentimientos que tenían cuando estaban vivos) ya han perecido.” 6
En dichas afirmaciones encontramos una gran contradicción, pues nos confunde, sin ánimo de críticas, darnos cuenta de que el autor del artículo da a entender que las leyes mosaicas, presentes en el Antiguo Testamento, prevalecen sobre las enseñanzas Cristianas, contenidas en los Evangelios, del Nuevo Testamento, dado que el mismo Jesús tuvo su experiencia con los “muertos”, la cual está debidamente registrada en las palabras de dos evangelistas, Mateo y Lucas. Y en dicha experiencia, nada nos hace creer que dichos “muertos” hayan perdido la consciencia y los sentimientos que tenían cuando estaban vivos.
“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto (...), se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él.” 7
Y sucedió que, mientras oraba (...) que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías. 8
Es raro que el autor del artículo falaz no cite siquiera un fragmento del Nuevo Testamento para fortalecer sus argumentos infelices y cuando aparece una que otra cita, está totalmente disociada de lo mencionado y descontextualizada. Todo lo contrario, ignora totalmente las enseñanzas cristianas y sigue citando el Antiguo Testamento con la misma manipulación calumniadora contra el Espiritismo, como bien lo podemos ver a continuación:
“(...) Saúl desobedeció el mandato de Dios de no consultar con médiums espiritistas. Le pidió a una médium que se comunicara con Samuel (...). Pero la persona con la que ella contactó era un impostor, alguien que se hizo pasar por Samuel.”
“En realidad era un espíritu malo, un cómplice de Satanás, a quien la Biblia llama ‘el padre de la mentira’ (Juan 8:44). ¿Por qué quieren los espíritus malos, o demonios, promover la idea de que los muertos siguen vivos? Porque quieren desacreditar a Dios y la Palabra, la Biblia (2 Timoteo 3:16).” 6
En la cita, una vez más el articulista enjerta la Biblia con una palabra que no existe en ella, “espiritistas” y trata de argumentar, a través de menciones de Juan y Timoteo, sin ninguna relación con lo que está disertando, que Dios no aprueba el Espiritismo, ya que este trata de “promover la idea de que los muertos siguen vivos”. ¿Pero Jesús, en la misma Biblia, no dio prueba más que suficiente de lo mismo cuando estuvo con Moisés y Elías? ¿A qué “Palabra” se refiere? ¿A la que agregó como si formara parte de la Biblia?
Nos resulta muy raro que Jesús sea tan olvidado entre religiosos que se dicen cristianos, quienes prefieren repetir las palabras de Moisés, muchas veces duras, y desestimar las dulces enseñanzas del Nazareno. Jesús predicaba el amor, el perdón, enseñaba a no juzgar y a no condenar. Es aún peor cuando los fragmentos del Antiguo Testamento son distorsionados y utilizados para reprochar actitudes ajenas, aplicándole al “culpable” una pena comparable a la predicada por el respetable legislador hebreo.
Pero ¿dónde está la lógica en esto? No queda claro si se debe obedecer a Moisés o a Jesús. Si es a Jesús, algo anda muy mal porque se ignora mucho de lo que Él enseñó y ejemplificó. Si la directriz es Moisés, ¿por qué solo se observa algunas de sus recomendaciones? ¿No sería “(...) conveniente, por respeto a la ley de Moisés, mantener la pena capital en todos los casos en que él la aplicaba? ¿Por qué se recurre, pues, con tanta insistencia a este artículo de la ley [consultar a los muertos], mientras que se guarda silencio acerca del que figura al principio del capítulo (...)? Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; (...). No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho. (Deuteronomio 18:1-2) 9. Eso por citar un fragmento.
Es evidente que las leyes de naturaleza humana presentadas en el Antiguo Testamento no resisten a un análisis cuidadoso. Llegan incluso a ser contradictorias: el decálogo prohíbe matar, sin embargo vemos la condena a la muerte por razones banales; en ellas se aceptaba la esclavitud y los padres incluso podían vender a sus hijas como esclavas. 10 En la Génesis hay relatos de poligamia, adulterio, incesto y condena de muerte solo por subir a un monte. 11 En Levítico, una joven que tiene sexo debe ser quemada. 12 En Números, los hijos de otras generaciones pagan por los errores de sus padres y abuelos hasta la cuarta generación 13, lo que tendría algo de lógica en algunos casos bajo la óptica de la reencarnación, pero no si la ignoramos o rechazamos. Deuteronomio presenta un Dios vengativo y celoso 14, totalmente diferente del Dios que nos presentó Jesús; además demuestra su predilección por un pueblo sobre todos los demás, los cuales también fueron creados por Él.
Todas las religiosas dichas cristianas presentarían un mejor rol en la sociedad si recordaran las enseñanzas de Jesús, quien predicó y practicó el amor en todas las oportunidades que tuvo. Basta de atacar a los demás con argumentos sin fundamentos y de calumniar el Espiritismo que nada tiene de malo o indigno, sino que recuerda, estudia y trata de ejemplificar lo que nos enseñó Jesús, a quien llamamos de Nuestro Maestro y Guía y a quien intentamos seguir los pasos.

Referencias

1) Vol. 95, n° 2, p. 4-5.
2) Op. Cit., p. 4.
3) KARDEC, Allan. El Cielo y el infierno. Traducción de Gustavo N. Martínez y Marta H. Gazzaniga. Edicei: Brasília, 2010. Primera Parte, cap. XI, ítem 4, p. 177.
4) ________________. p. 179.
5) Mateo 7:1.
6) Revista ¡Despertad!. Op. Cit., p. 5.
7) Mateo 17:1-3.
8) Lucas 9:29-30.
9) KARDEC, Allan. El Cielo y el Infierno. Op. Cit., p. 170-180.
10) Éxodo, 21:7-9; 35:2-3.
11) Génesis 16:1-2; 19: 29-36; 19:12-13.
12) Levítico 21:9.
13) Números 14:18.
14) Deuteronomio 4:23-24; 7:6.
Imágenes retiradas de la citada revista “¡Despertad!”.

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