Buscar en este blog

sábado, 15 de marzo de 2014

La Milenaria Sabiduría China y el Espiritismo



Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com

En muchas oportunidades hemos recordado que el Espiritismo no inventó principios ni leyes, sino que los trató de organizar, darles explicaciones lógicas, despojarlos de características místicas y misteriosas, además de ampliarlos a través de las voces de los Espíritus que se comunicaron en la época de Kardec, ayudándolo a fundamentar las bases de los postulados espíritas.  Es por esa razón que podemos notar tantas similitudes entre las religiones y en este artículo presentamos algunos puntos en común entre la Filosofía Espiritualista China y el Espiritismo, y sus diferencias.
Kardec dedica ocho páginas a un artículo sobre la filosofía china y la Doctrina de Lao-Tsé, en la “Revista Espírita” de 1868.[1] Emmanuel, en “Hacia el Camino de la Luz”, afirma que Confucio fue un gran misionero de Cristo.2 Y Gabriel Delanne dice, en “El alma es inmortal”, que el Budismo seguía las relaciones con los muertos asimiladas de las doctrinas antiguas.3
Jayro Antunes, afirma que la visión occidental acerca de las tradiciones y pensamientos de la Antigua China podría ser resumida en dos palabras “misterio y sabiduría”. Pero, pese a dicho misterio, “hay muchos puntos en común en las enseñanzas de los Espíritus de la Codificación y la filosofía china milenaria”, lo que expresa “conexiones con una moralidad universal”, incluso con las “enseñanzas de Cristo”.4
En el artículo de la “Revista Espírita”, se explica que Lao-Tsé, nacido en el siglo VI a.C., en China, fue “uno de los más grandes filósofos que jamás existieron”, no tuvo acceso a la instrucción formal y todo lo que aprendió y enseñó fue resultado de muchos viajes y reflexiones, lo que expresó en su libro “La razón suprema y la virtud”, ya a los cincuenta años.5

Lao-Tsé, en la vigésimo primera sección del libro citado escribe que “las formas materiales del gran poder criador no son más que emanaciones del ‘tao’; fue el ‘tao’ que produjo los seres materiales existentes.6 Y en “El Libro de los Espíritus”, leemos que “el universo no ha podido hacerse a sí mismo y, dado que no puede ser obra del acaso, debe ser obra de Dios.”7
Lao-Tsé dice que en medio al caos había seres, pero en forma de gérmenes, imperceptibles, indefinidos6, y los Espíritus dicen que en la Tierra existían gérmenes que esperaban el momento adecuado a su desarrollo, se hallaban “en estado latente e inerte (...) hasta el momento propicio para la eclosión de cada especie.”8
En “La razón suprema”, el sabio chino afirma que “antes de la existencia del Cielo y de la Tierra (...) solo él existía, infinito, inmutable”6; los Espíritus de la Codificación escriben que Dios es la “causa primera de todas las cosas”9 y entre sus atributos están el de ser eterno, el de ser infinito e inmutable.10
Lao-Tsé dice que todos los seres aparecen en la vida y realizan sus destinos y que contemplamos sus renovaciones sucesivas. Tales seres se muestran incesantemente en nuevas formas exteriores. Cada uno de ellos retorna a su origen. Cuando cumple su mandato se torna inmortal, lo que significa ser esclarecido. 11 El Espiritismo sostiene que el alma tiene muchas existencias corporales, es decir, el alma, después de haber dejado un cuerpo, toma otro.12 Y el mundo espírita preexiste y sobrevive a todo.13 Cuando los Espíritus alcanzan el máximo grado de perfección, son considerados Espíritus puros, 14  ya que “se han despojado de todas las impurezas de la materia (...), no se encuentran sujetos a la reencarnación.15
En cuanto al contenido moral de la filosofía china tenemos: 16
“El hombre santo no posee un corazón inexorable, moldea su corazón según el corazón de todos los hombres.” “Debemos tratar el hombre virtuoso como un hombre virtuoso; también debemos tratar el hombre vicioso como un hombre virtuoso: Esa es la sabiduría y la virtud.” “Debemos tratar el hombre sincero y fiel como un hombre sincero y fiel; también debemos tratar un hombre no sincero e infiel como un hombre virtuoso: Esa es la sabiduría y la sinceridad.”
En la Revista Espírita citada, podemos leer un análisis de esa moral de la filosofía china y las máximas que nosotros, los espíritas, llamamos de indulgencia y caridad, que nos proponen pensar de modo edificante y tratar al hombre vicioso como alguien que algún día alcanzará la condición de virtuoso, tal como los virtuosos de hoy fueron viciosos en el pasado y tuvieron la oportunidad de reparar sus errores a través de la ley de las vidas sucesivas.
Podríamos seguir presentando similitudes entre ambas filosofías, tal como la mansedumbre presente en las enseñanzas de Lao-Tsé y en las palabras y ejemplos de Jesús, además del llamamiento al autoconocimiento propuesto por el sabio chino y la orientación de San Agustín en la codificación. Sin embargo, queremos hablar también de un punto que los distancia. Según el artículo publicado en la Revista Espírita, Lao-Tsé tenía la “leve tendencia panteísta de la no distinción, o antes de la identificación de la criatura santificada con el Creador”, lo cual se le atribuye a la influencia del medio donde vivió.18 El Espiritismo no comparte con dicha tendencia panteísta y argumenta:
“La doctrina panteísta hace de Dios un ser material que, aunque dotado de una inteligencia suprema, sería en mayor dimensión lo que nosotros somos en pequeño. (...) dado que la materia se transforma sin cesar, si Dios fuese así no tendría ninguna estabilidad; estaría sujeto a todas las vicisitudes (...); carecería de uno de los atributos esenciales de la naturaleza divina: la inmutabilidad.”19
La milenaria filosofía china, además de otros pensamientos y personas que pasaron por la Tierra, solo confirman que la Providencia Divina nos brinda iluminación en diferentes épocas y civilizaciones con el objetivo de impulsar nuestra evolución en todos los sentidos, aunque tardemos en conocer y reconocer el alcance de sus enseñanzas.
Lo más importante, sin embargo, es constatar que entre ellas la moral coincide; que todas las religiones aman al mismo Dios, aunque con diferentes nombres y creemos que, por obra de la evolución natural, la Humanidad vencerá los antagonismos religiosos y todos los hombres aprenderán a amarse y a respetarse sin importar la raza, las creencias, el idioma o cualquier otra diferencia que aún representa punto de discordia.

Referencias

(2) XAVIER, Francisco Cândido. Por el Espíritu Emmanuel. A Caminho da Luz. FEB: 3ª ed. Rio de Janeiro, 1945. Cap. VIII, p. 69.
(3) DELANNE, Gabriel. El Alma es Inmortal. E-book: Federación Espírita Española, 2008. Cap. 1, p. 18.
(4) ANTUNES, Jayro. A sabedoria da China milenar e o Espiritismo. Periódico Leitura Espírita, Ed. 1, marzo de 2012, p. 5.
(5) KARDEC, Allan. Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos. Octubre de 1868. (En portugués): FEB, p. 412-413.
(6) __________. p. 414.
(7) __________. El Libro de los Espíritus. Trad. Gustavo N. Martínez. EDICEI: Brasília, 2009. Libro I, Cap. III, comentario sobre la preg. 37, p. 101.
(8) __________. preg. 44, p. 103.
(9) __________. Cap. I, preg. 1, p. 12.
(10) __________. preg. 13, p. 87.
(11) __________. Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos. Octubre de 1868. (En portugués): FEB, p. 415.
(12) __________. El Libro de los Espíritus. Trad. Gustavo N. Martínez. EDICEI: Brasília, 2009. Libro II, Cap. IV, preg. 166b y 166c, p. 176.
(13) __________. Cap. I, preg. 85.
(14) __________. Cap. I, preg. 100, p. 135.
(15) __________. Cap. I, preg. 113, p. 143.
(16) __________. Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos. Octubre de 1868. (En portugués): FEB, p. 416.
(17) __________. p. 417.
(18) __________. p. 418-419.
(19) __________. El Libro de los Espíritus. Trad. Gustavo N. Martínez. EDICEI: Brasília, 2009. Libro I, Cap. I, preg. 16 (comentario), p. 90.


[1] Fuente del artículo citado: KARDEC, Allan. Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos. Octubre de 1868. (En portugués): FEB, p. 412-419.

No hay comentarios:

Publicar un comentario