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sábado, 15 de marzo de 2014

El desperdicio de energía eléctrica es una señal de egoísmo



Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com

¿Cuál de los vicios puede ser considerado la raíz de todos los otros?
“Lo hemos dicho muchas veces: el egoísmo. De él deriva todo el mal. Estudiad los vicios y veréis en que el fondo de cada uno de ellos se halla el egoísmo. Aunque luchéis contra esos vicios, no conseguiréis extirparlos hasta que no hayáis atacado el mal en su raíz, hasta que no hayáis destruido su causa. Tiendan, pues, todos vuestros esfuerzos hacia ese objetivo, pues allí se encuentra la verdadera llaga de la sociedad. Quien quiera aproximarse, desde esta vida, a la perfección moral, debe extirpar de su corazón todo sentimiento de egoísmo, pues el egoísmo es incompatible con la justicia, con el amor y con la caridad. El egoísmo neutraliza todas las demás cualidades.” 1

Apenas empezó en verano en la Argentina y ya nos enfrentamos a los sistemáticos cortes de energía eléctrica, una consecuencia de la indiferencia de las autoridades y negligencia de las empresas proveedoras, no queda duda, pero además, un síntoma de egoísmo agudo de algunos que desaprovechan tal recurso que, bien utilizado, podría extenderse a muchos más beneficiarios.
Ya es algo muy común en muchos hogares la existencia de un aire acondicionado en cada uno de sus ambientes, algo que podría ser conmemorado de no representar un abuso del recurso que le falta a una gran cantidad de personas. Además, al tener muchos aparatos accionados a la vez, son muchos los miembros familiares que se aíslan, sin compartir momentos juntos. Cada uno se encierra en su espacio, prende sus aparatos preferidos y acciona su aire acondicionado en temperaturas irresponsables, sin fijarse en aquellas que son menos agresivas al medio ambiente.
Mientras tanto, niños, mayores, jóvenes y adultos sufren por falta de energía eléctrica durante muchos días, expuestos a temperaturas agobiantes superiores a los 35°C. Se trata de una carencia que arrastra otras más: falta de agua, de alimentos aptos al consumo, imposibilidad de movilidad para algunos que viven en edificios (mayores y enfermos), entre otras.
Algunos, aún sin razonar, creerán que no tienen la culpa, que no es su problema que la energía eléctrica no alcanza para todos. Puede ser que de hecho, aún con un consumo responsable, no todos tendrían acceso a la energía eléctrica, pero seguramente serían muchos menos los afectados por su falta si los demás no actuaran con cruel y total egoísmo.
Ya sabemos que nuestro Planeta aún se encuentra en una posición de inferioridad espiritual, por lo que sus habitantes nos hallamos en igual condición. Pero también estamos en proceso de aprendizaje y vencer el egoísmo todavía es nuestro mayor desafío. Sería deseable que aprovecháramos este momento para reflexionar sobre ello y hacernos cargo de la parte que nos corresponde, de hacernos el “mía culpa”, tratando de luchar por vencer este mal que nos impide ser felices y solidarios.
Para que este desahogo no quede en la crítica y en la constatación obvia, dejaremos aquí algunas orientaciones básicas para que usemos mejor la energía eléctrica.

Orientaciones para ahorrar energía eléctrica:

Las lámparas fluorescentes pueden economizar hasta un 80% más que las convencionales. Son más caras, pero duran más y pesan menos en la factura. 2
Cuando adquirimos un nuevo electrodoméstico, es importante fijarnos si el equipo posee el sello con la letra “A”, que atesta su bajo consumo de energía. 2
Es recomendable prescindir del recurso “stand by” de ciertos aparatos cuando no son utilizados. La lucecita roja, cuando está prendida, es una señal de que el aparato, aunque esté apagado, sigue consumiendo un 15% de toda la energía del lugar. Una solución es usar un sistema de toma con muchas entradas y con un botón capaz de apagar todos los aparatos enchufados allí, cuando no los estamos utilizando. 2
Hacer un seguimiento mes a mes del consumo de energía ayuda a detectar eventuales fallas que pueden aumentarlo (instalación eléctrica, desperfecto de aparatos) 2
Evitar accionar el aire acondicionado a temperaturas inferiores a los 24°C.
Apagar las luces al dejar un ambiente.
Evitar uso de gran número de lámparas decorativas en un mismo ambiente.

“Cristo no pidió mucho. No exigió que las personas escalaran el Everest o hiciéramos grandes sacrificios. Solo pidió que nos amáramos unos a otros.” 3
Para hacerlo basta hacerle al prójimo lo que nos gustaría que se nos hicieran, basta ponernos en los zapatos de los demás. ¡Así de sencillo!
¡A practicarlo!

Referencias

(1) KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Trad. Gustavo N. Martínez. Edicei, Brasília, 2008. Libro III, Cap. XII, preg. 913, p. 556-557.
(2) TRIGUEIRO, André. Espiritismo e Ecologia. FEB: Rio de Janeiro, 2009, p. 94.
(3) Chico Xavier.

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