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domingo, 24 de febrero de 2013

idioma y Mediumnidad



Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com


Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. (Pablo: Corintios I:13)

Es muy común entre los adversarios del Espiritismo cuestionar la figura benefactora de Emmanuel, cuestionamiento este, siempre vinculado a Chico Xavier. Preguntan tales adversarios que si Emmanuel fue romano, ¿por qué no se comunicaba en latín? Más allá de que consideramos la pregunta demasiado infantil, ya que admitiendo que Emmanuel fue un romano encarnado y ahora no lo es, se admite también uno de los grandes principios de la Doctrina Espírita: la reencarnación – muy atacada por los mismos adversarios -; y admitiéndolo, lo más razonable sería también aceptar que las reencarnaciones se repiten en diferentes lugares, de diferentes maneras y por ende, el Espíritu aprende diferentes idiomas.

De todos modos, existe la posibilidad de una comunicación mediúmnica en otros idiomas y los médiums que poseen esa facultad son llamados de médiums políglotas, como lo describe Kardec en “El Libro de los Médiums” (1)  y Charles Richet propuso la expresión “xenoglosia” (xeno= diferente, extranjero + gloso = lengua) (2), lo cual, según la Real Academia Española, significa la “capacidad sobrenatural de hablar lenguas” (3)

En realidad, esa clase de mediumnidad no posee una utilidad práctica, principalmente cuando el idioma es desconocido de las personas presentes. Por lo tanto, un Espíritu como Emmanuel, que trabajaba activamente por la Doctrina Espírita, no perdería el tiempo utilizándose del latín sin que tal práctica tuviera un fin útil. En definitiva, la mediumnidad políglota comprueba más bien la existencia, la inmortalidad y la comunicabilidad de los Espíritus, y en algunos casos específicos sirve para que el comunicante sea identificado sin dar lugar a dudas.

Aunque Emmanuel no se haya comunicado en latín, sí se comunicó en inglés a través de Chico Xavier, así como, también en Brasil, está el reconocido médium Divaldo Pereira Franco, por quien Joanna de Ângelis se comunicó en inglés (4). Pero esa clase de mediumnidad es muy rara, según las palabras de la codificación (1), y muchas veces puede estar vinculada a procesos obsesivos, como lo describe André Luiz en el libro “En los Dominios de la Mediumnidad”, donde narra el caso de una señora enferma que hablaba en un dialecto muerto de la Vieja Toscana por la influencia de un Espíritu con quien había convivido en tal lugar y el instructor Áulus explica que en “los casos de xenoglosia las fuerzas del pasado son traídas al presente. Cuando los desencarnados producen fenómenos de este orden actúan, casi siempre, a través de impulsos automáticos sobre las energías de la subconciencia, pero exclusivamente por intermedio de personalidades que les son afines a través del tiempo”.  (5)

Considerando que la manifestación de una mediumnidad políglota solo se da cuando existe un objetivo noble, en una reunión mediúmnica ocurre cuando existe la necesidad de comprobar la identidad del Espíritu comunicante o la “veracidad del fenómeno, en procesos obsesivos o aun en situaciones especiales de asistencia a Espíritus necesitados.” (4)

Concluimos, entonces, que en casi la totalidad de las manifestaciones de xenoglosia el médium tiene un conocimiento previo del idioma utilizado en la comunicación, ya sea en ésta o en otras encarnaciones, lo que posibilita la manifestación mediúmnica (6) que Martins Peralva llama de “sintonía en el tiempo”, proceso por el cual la mente humana se vincula al pasado lejano y estimula el subconsciente donde se hallan archivados los conocimiento pretéritos, sin lo cual no hay comunicación (7), ya que la memoria jamás se pierde y no es patrimonio de las células cerebrales, sino que se va acumulando según las diversas experiencias necesarias al Espíritu, como lo recalca Joanna de Ângelis (8). Es decir, no es suficiente que el Espíritu comunicante domine diversos idiomas si el médium no los tiene por lo menos archivados como aprendizaje de otras vidas.

Como ya lo habíamos dicho, esa clase de mediumnidad no es común, dado que no posee mucha aplicación útil, a excepción de casos específicos tratados en este artículo. Entonces, la pregunta formulada por los adversarios del Espiritismo queda sin valor, incluso porque en el caso de Emmanuel, se sabe que el mentor de Chico no tuvo solamente una encarnación como romano, sino que también estuvo en otras partes del Planeta, incluyendo tierras cuyo idioma es el Portugués.

Los Espíritus Superiores no se manifiestan para complacer el orgullo de aquellos que se creen superiores a lo que de hecho son, sino para iluminar las almas predispuestas.


Referencias


(1) KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums. Edicei, Brasília, 2010. Cap. XVI, ítem 191, p.251.
(2) Curso de Profundización del Estudio y de la Educación de la Mediumnidad, Programa II – Módulo nº 5 – 1ª Parte – Guía 2. FEB. Brasília, 2000, p. 259.
(4) Curso de Estudio y Educación de la Mediumnidad. Programa II – Módulo nº 5 – 1ª Parte – Guía 2. FEB. Brasília, 2000, p. 262.
(5) XAVIER, F. Cândido. En los Dominios de la Mediumnidad. 16ª Ed.: FEB, Brasília, 1955. Cap. 23, p. 217-223.
(6) KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums. Edicei, Brasília, 2010. Cap. XIX, ítemes 223 (17) y 225, p.297.
(7) PERALVA, Martins. Estudiando la Mediumnidad. E-Book, Cap. XXXVIII, p. 107.
(8) FRANCO, D. Pereira. Dictado por Joanna de Ângelis. Estudos Espíritas. 2ª Ed.: FEB, Brasília, 1982, p. 74.

lunes, 18 de febrero de 2013

Obsolescencia Programada



Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com


“La Tierra posee recursos suficientes para proveer la necesidad de todos, pero no lo suficiente para la ambición de algunos.” (Gandhi)


Algunos se estarán preguntando qué significa obsolescencia y qué tiene que ver tal expresión casi impronunciable con el Espiritismo. Tal vez los estimados lectores no se den cuenta, pero saben exactamente de que se trata.
¿Por qué los aparatos electro-electrónicos antiguos duraban más? ¿Por qué antes había reparaciones para los aparatos con desperfectos y hoy tienes que comprarte otro? La respuesta es: somos víctimas de la obsolescencia programada, o sea, los aparatos producidos después de la década de 1930, son fabricados para durar mucho menos y luego tenemos que comprarnos otros, ya que no hay reparación viable y tampoco insumos. Se trata de una estrategia para estimular el consumo.
La idea comenzó en Ginebra en la Navidad de 1924, cuando un grupo que se hizo llamar Phoebus se reunió y creó el primer cártel mundial para controlar la producción de bombillas, disminuyendo adrede su periodo de duración para luego repartirse el “pastel”.
Recomendamos a los lectores que vean el documental “Comprar, Tirar, Comprar”, dirigido por Cosima Dannoritzer, coproducido por Televisión Española y que es el resultado de tres años de investigación. El video está disponible en http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/directo/
Lo que citamos hasta ahora es solamente una de las estrategias utilizadas, de la cual, en la mayoría de las veces, no logramos escapar y somos obligados a reponer los aparatos inservibles. Pero la maniobra no se detiene en ese punto, sino que avanza, creando productos increíblemente diseñados y con tecnologías asombrosas que invaden nuestra vida a través de la invocación publicitaria que hace que muchas personas comiencen a reemplazar los productos comprados mucho antes de que se termine su corta vida útil. Un ejemplo muy ilustrativo es el celular. Un fabricante tiene disponible cinco nuevas funciones “esenciales” para nuestras vidas y podría lanzar un celular con tales funciones, pero prefiere lanzar cinco celulares nuevos en un periodo corto de tiempo, fragmentando las innovaciones, para que el consumidor vaya cambiando su antiguo aparato. Aquí ya no somos víctimas o si así nos consideramos, somos víctimas de nosotros mismos, de nuestro consumismo. Y en este punto vale la pena tener en cuenta la diferencia entre consumo y consumismo.

“No es posible vivir sin consumir. Todo lo que consumimos es retirado sistemáticamente de la Naturaleza como materia prima y energía, lo que hace posible las más banales acciones cotidianas, como comer, vestirse, habitar, trabajar, etc. El consumo favorece la vida y así debe ser entendido.”
“(...) El consumismo remite al exceso, a la exageración, al desperdicio de los recursos – y a medida que eso se transforma en algo cultural, incorporado a la rutina, sin cualquier noción de los impactos causados – generamos algún tipo de desequilibrio de orden material o moral.” (1)

Es el momento de reflexionar sobre qué clase de consumidores somos, si respetamos lo necesario o si creamos falsas necesidades. Algunos pueden argumentar que es justo comprarse lo que quieran, ya que la tecnología está hecha para ser disfrutada y que nada más justo a aquel que trabaja que poder disponer de su dinero como mejor le convenga. Pero ¿alguien sabe qué pasa con los resultados de nuestros excesos, de los “gustitos” que nos damos? ¿Hacia dónde va lo que desechamos para no quedar atrás en los avances tecnológicos? ¿Nuestro consumo excesivo genera alguna consecuencia grave?
Cerca de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos son desechados todos los años por toda la población mundial (2); en Estados Unidos se desechan 40 millones de computadoras cada año (3); 954 celulares con cámara son vendidos y 237 son desechados a cada minuto en el mundo (4), sumando este, 341.280 por día; la Unión Europea “desecha 7,4 millones de toneladas anuales de basura electrónica y se prevé para 2020 una cifra de 14, 8 millones de toneladas” (3). Podríamos seguir presentando números preocupantes, pero volvamos al cuestionamiento inicial, ¿hacia donde van los residuos electrónicos?
El 80 % de lo producido en EE.UU. es enviado a China (3) y en Europa se crearon empresas especializadas en explotar el mercado ilegal que envía la basura electrónica a los países pobres camuflada como donación o productos de segunda mano. Por tratarse de una actividad ilegal, es imposible determinar con exactitud la cantidad de basura “exportada” a otros países (5), incluso porque en la mayoría hay muchas personas que viven de lo que recogen en la basura y por ende, no denuncian lo que reciben, aunque se expongan a todos los peligros que esa clase de residuos puede causar al ser humano y a la naturaleza. Ellos no tienen otra opción, pero quienes se la envían, sí, la tienen.
Sucede que el costo del reciclaje supera al de la “exportación” criminosa, de la cual muchos de nosotros formamos parte indirectamente por consumir irresponsablemente sin preguntarnos cuál es el destino de lo que tiramos y por ignorar que la basura electrónica es extremadamente nociva, como lo comprueba una encuesta realizada en 2006 por Ipsos Mori en nueve países, cuyo resultado dice que apenas el “43% de mil encuestados sabía que las computadoras personales y otros aparatos electrónicos contienen materiales dañinos para la salud humana y su entorno.” (6)
Es necesario que sepamos que los residuos “exportados” son manipulados por niños indigentes o muy pobres, quienes separan los metales que pueden vender, exponiéndose  a químicos altamente contaminantes. (3)
Ghana se transformó en uno de los mayores depósitos de ese tipo, donde miles de niños marginados se exponen a sustancias tóxicas como plomo, mercurio, cadmio, cromo, selenio azufre y litio. Lo que queda es quemado, generando más combustión tóxica que se esparce a varios kilómetros produciendo enfermedades respiratorias. Ni hablar de “las napas subterráneas, que se ven afectadas por las sustancias que emanan las baterías abandonadas”, lo cual “impiden la posibilidad de que sean utilizadas como fuente de agua potable.”  China es “uno de los mayores vertederos de basura electrónica de la Tierra” y en la ciudad de Guiyu, “de los 150.000 habitantes, un 95%” sobrevive de la chatarra, a la que se exponen sin ninguna protección. En Pakistán, unas 20 mil personas, muchas de ellas niños, separan manualmente la chatarra enviada por el Golfo Pérsico, Europa y Singapur (3). En 2009 Brasil envió de vuelta a Gran Bretaña 920 toneladas de basura tóxica que intentaron ingresar al país como si fuera material plástico para reciclaje. (7)
¿Es justo que consumamos desenfrenadamente y enviemos nuestros “juguetes” inservibles de los cuales nos cansamos a los países pobres, exponiendo a niños marginados a los efectos científicamente comprobados de la basura electrónica?, como “erupciones en el cutis, problemas estomacales, problemas respiratorios, debilitamiento del sistema inmune, daños en los riñones e hígados, alteración del material genético, cáncer de pulmón, daños al sistema nervioso, daños al cerebro, reacciones alérgicas, retardamiento en los sistemas de reproducción, daños de los huesos, fracturas de los huesos, incremento de la presión sanguínea, abortos, disminución de habilidades de aprendizaje del niño, etc. (3)

Ante la Espiritualidad

En la pregunta 715 de “El Libro de los Espíritus”, Kardec cuestiona “¿cómo puede el hombre conocer el límite de lo necesario? y los Espíritus contestan que “el sabio lo conoce por intuición. Muchos lo conocen a costa de su propia experiencia” (8). Creo que nos está faltando esa sabiduría señalada por los Espíritus, porque olvidamos la noción de lo que es necesario y de lo que es superfluo y que, además, es nocivo al prójimo y a nuestro Planeta. Solamente Estados Unidos producen un 30% de la basura mundial, aunque representen solamente un 5% de la población de todo el planeta (9).
En la pregunta 713 del libro citado, aprendemos que la naturaleza traza “límites a los goces” para indicarnos “el término de lo necesario. Sin embargo”, nos excedemos y nos punimos a nosotros mismos (10). Todos los desequilibrios climáticos, económicos y sociales e incluso emocionales que vivimos son el resultado de nuestra falta de discernimiento, de la falta de respeto hacia nosotros mismos, hacia el prójimo y hacia el Planeta. Los vicios han alterado nuestra constitución humana y crearon en nosotros “necesidades que no son reales.” (11)

“El hombre que busca en los excesos de todo tipo un refinamiento de sus goces se coloca por debajo del animal, porque el animal sabe limitarse a su necesidad. Ese hombre renuncia a la razón que Dios le ha dado por guía, y cuanto mayores son sus excesos, tanto mayor dominio concede a su naturaleza animal sobre su naturaleza espiritual. Los achaques, las enfermedades, incluso la muerte, que son consecuencia del abuso, constituyen al mismo tiempo el castigo por transgredir la ley de Dios.” (12)

La publicista Janaína Merthi estudió profundamente la visión espírita del consumismo y dice que “la falta de identidad personal, de elaboración de valores e ideología de vida” que sean propios puede ser lo que estimula una persona a consumir en exceso, por querer adquirir cosas y “frustrarse al no tenerlas”, así que “intentamos construir la identidad que nos falta a través del consumo” y por la misma razón, “hacemos que sean las cosas las que no digan quienes somos” porque no tenemos el autoconocimiento. Janaína afirma que el tema consumo hace mucho superó los límites de la necesidad y alcanzó el área del deseo, de la inversión de valores e inclusive lo adoptamos en nuestras relaciones personales, con la preocupación excesiva por lo estético, el alejamiento de los valores importantes en el intercambio entre personas, lo cual nos “cosifica” y en vez de relacionarnos con el otro, lo consumimos. Eso crea un vacío interior que nos conduce de vuelta al consumir, en un círculo vicioso, intentando compensar tal vacío. “Momentáneamente los objetos solucionan la angustia y liberan hormonas que nos hacen sentir bien, pero luego tropezamos con la angustia y con el vacío todavía mayores”. (13)
Janaína concluye que el Espiritismo promueve el autoconocimiento y despierta nuestro discernimiento, lo que es esencial a quienes desean resistir a los atractivos publicitarios. Y a medida que fortalecemos nuestra identidad con valores espirituales elevados, que aprendemos a respetar a todo que forma parte de nuestro entorno, nuestra falsa necesidad de consumo se va deshaciendo y nos transformamos en personas más felices, más concientes y más justas.

Empecemos a promover la obsolescencia consumista que es mucho más sano para todos.


Referencias

(1) TRIGUEIRO, André. Espiritismo y Ecología. FEB, Brasília, 2009, p.56.
(2) Reciclagem de lixo eletrônico, o e-lixo, é oportunidade de mercado, 14 de octubre de 2012.  http://g1.globo.com/economia/pme/noticia/2012/10/reciclagem-de-lixo-eletronico-o-e-lixo-e-oportunidade-de-mercado.html
(3) Chatarra electrónica: así es como los países europeos y Estados Unidos contaminan al Tercer Mundo y a sus niños. Publicado em 04 de julio de 2011. Disponible en http://globedia.com/chatarra-electronica-paises-europeos-estados-unidos-contaminan-tercer-mundo-ninos
(4) VERRUMO, Marcel. Revista Superinteressante (blog). O que acontece no planeta Terra em 1 minuto. 13 de julho de 2012. Disponible en http://super.abril.com.br/blogs/ideias-verdes/tag/agua/
(5) EUA exportam 80% dos seus resíduos eletrônicos. Publicado en 26 de julio de 2009. Disponible en:
(6) BENÍTEZ, Griselda Benítez. RÍSQUEZ, Alberto Rísquez. LARA, María del Socorro Lara. La basura electrónica: computadoras, teléfonos celulares, televisiones. Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad de Veracruzana, vol. 23, nº 1, enero-abril de 2010.
 (7) Brasil devolve lixo inglês . Publicado en 05 de octubre de 2009. Disponible en:
(8) KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Edicei, Brasília, 2009, p. 457.
(9) MARCO, George de. Obsolescência programada. Leitura Espírita, Año 1, Ed. junio de 2012, p. 4.
(10) KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Edicei, Brasília, 2009, p. 456
(11) KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Pregunta 716. Edicei, Brasília, 2009, p. 457.
(12) KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Comentario sobre la pregunta 714a. Edicei, Brasília, 2009, p. 457.
(13) MORINI, Denise. Consumismo: da necessidade ao desejo. Revista Ser Espírita. Año 1 – Nº 1. Disponible en: