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sábado, 13 de octubre de 2012

Aborto - Amplia Reflexión


Por Marina Silva

 
“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.” (Marcos 10:14) 

Mucho se habla sobre el aborto, en las diferentes religiones, en los ámbitos relacionados sobre todo a la salud de la mujer, en las discusiones feministas, en deliberaciones judiciarias e incluso en conversaciones informales. Sin embargo, en muchos de tales debates, hay aspectos que son ignorados o tratados con indiferencia por los ámbitos citados, y en cuanto a las charlas informales, muchas de ellas carecen de argumentos válidos que fundamenten su posición contraria o a favor de la práctica abortiva. 

En este estudio pretendemos discutir puntos que nos parecen esenciales para defender la posición del Espiritismo sobre el aborto y antes que nada aclaramos que trataremos solamente del aborto inducido, que es la clase de aborto que genera polémica y lo abordaremos desde el punto de vista legal, social, económico, psicológico, científico y espiritual, presentando argumentos y contra-argumentos respecto del tema y culminando con el consuelo a aquellas personas que ya lo practicaron y se arrepintieron.  

El embrión y el feto aún no son un ser humano 

Algunas de las personas que defienden el aborto argumentan que la práctica no es sinónimo de asesinato porque el embrión y el feto nada más son que  simples aglomerados de células que forman parte del cuerpo de la mujer. Para refutar el argumento necesitamos reflexionar un poco sobre las palabras presentadas. “Asesinato”, según el diccionario significa “muerte que se da a una persona con premeditación” (1); “embrión” es la “primera fase del desarrollo del huevo o cigoto” (2); “feto” es el “embrión desde que se fija en el útero hasta el momento de su nacimiento” (3). 

Creer que el embrión forma parte del cuerpo de la mujer es ignorar los avances de la Biología y volver a la Antigüedad, cuando el derecho romano así lo consideraba, pues desde el siglo XIX los científicos concluyeron que la vida comienza en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda el óvulo: 

“Cigoto. Esta célula resulta de la fertilización de un oocito por un espermatozoide y es el inicio del ser humano”.  (K. L Moore. The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 2nd Ed., 1977, Philadelphia: W. B. Saunders Publishers)

“De la unión de esas células (espermatozoide y oocito) resulta el cigoto y se inicia la vida de un nuevo individuo”. (Bradley M. Palten, M. D., Foundations of Embryology, 3rd Edition, 1968, New York City: McGraw-Hill.)

Ésas son solo dos de las muchas citas que comprueban que la vida comienza en la concepción. Incluso en los años posteriores a esas afirmaciones, muchos estudios fueron llevados a cabo y llegaron a la misma conclusión. En 1981 el Senado americano reunió profesionales de todo el mundo y el texto oficial respecto de las conclusiones dice que “médicos, biólogos y otros cientistas están de acuerdo a que la concepción marca el inicio de la vida de un ser humano”. (Report. Subcommittee on Separation ofPowers to Senate Judiciary Committee 5-158. 97th Congress. 1st Session 1981. p. 7.) 

En la pregunta 344 de “El Libro de los Espíritus”, publicado en 1857, año que en la “American Medical Association” reconoció "la existencia real e independiente de un niño antes de nacer, como ser humano", Kardec pregunta a los Espíritus “en qué momento se une el alma al cuerpo” y ellos le contestan que eso se da en la concepción.  

El primer argumento utilizado por los defensores del aborto queda totalmente debilitado, ya que embrión y feto son considerados como un ser humano y destruirlos es un asesinato y no la destrucción de un aglomerado de células del cuerpo femenino. Es un ser humano que ya debería tener asegurada su dignidad y su derecho principal, el de la vida. Desde la concepción ese ser merece ser protegido, más aún porque no puede hacerlo por sí solo. 

El aborto es un tema de la conciencia de cada persona 

Muchos afirman que “el tema del aborto está relacionado con la conciencia de cada uno” y penalizarlo o no “es imponer una determinada concepción moral a los demás. Que en una sociedad pluralista hay diferentes visiones respecto del estatuto del embrión y del feto. Que debe ser la mujer la que decida según su conciencia.” Que es una exigencia de la tolerancia penalizar o no el aborto. Que si el aborto es despenalizado, quienes lo rechacen no están obligados a practicarlo, mientras quienes estén de acuerdo no pueden ser impedidos por el Estado de hacerlo. (4) 

Pedro Vaz Patto, en un artículo publicado en Internet, presenta interesantes respuestas a semejante planteo. (4) 

Si consideráramos que el aborto fuera una cuestión moral que no reflejara en los derechos de otros, el Estado debería aceptar que su práctica “dependería de la conciencia de cada uno.” Sin embargo, abortar significa extinguir la vida de una persona que siquiera puede opinar acerca de su propio destino y si el Estado admite que la vida de una persona depende de la decisión de otra, aquella sería tratada como una “cosa” y el estatuto no sería de personas, sino de cosas.  

Además, hay que recordar que cuando se trata de una cuestión legal, “existe un criterio ético fundamental”: si hay duda, hay que seguir un principio de precaución. Si no se tuviera la certeza de que el feto fuera una persona, debería siempre ser tratado como si lo fuera. 

Por otra parte, cuando el aborto es despenalizado, el Estado deja de tomar una posición de neutralidad porque utiliza recursos públicos, los cuales pertenecen también a aquellos que rechazan la práctica, quienes si bien no están obligados a abortar, sí están obligados a colaborar “a través de los impuestos que pagan”. 

Queda claro que el rechazo al aborto no resulta de la religiosidad de cada uno, sino “de las exigencias de tutela del primer derecho fundamental, el derecho a la vida”. 

El quinto mandamiento de la Revelación de Moisés, “no matarás”, es una ley que refuerza las convicciones de los religiosos, pero “no es necesario ser cristiano para reconocer que no se debe matar”. 

Desde el punto de vista legal, muchos dicen que el derecho a la vida solo está garantizado a partir del nacimiento, argumento que ya rebatimos antes, cuando expusimos las palabras de los expertos que decían que la vida comienza en la concepción. Y además, afirmar que la vida vale menos antes del nacimiento “es como decir que la vida humana no tiene igual valor” en las diferentes etapas: infancia, adultez o vejez, o que tampoco “vale lo mismo la vida de las personas discapacitadas” o de diferentes razas y condiciones sociales. De haber alguna distinción, lo más sensato sería que la vida de los fetos necesitaría mayor protección y cuidado, dado que son indefensos. Pero no podemos decir que su vida vale menos que cuando nacen. (4)  

La legalización del aborto no contribuye a que aumente su práctica 

Tal afirmación no posee fundamento, ya que la lógica dice que el libre acceso a una práctica que antes era considerada ilícita, sin que la prohibición la evitara y que pasa a ser aceptada ante la ley, evidentemente tiende más bien a aumentar. 

Además sería imposible contabilizar el número de abortos realizados clandestinamente, visto que las personas no se enorgullecen de cometer acciones ilegales, tampoco salen a divulgarlas. Es más, dados confiables afirman que el 70% de las mujeres que abortaron legalmente, afirman que no lo habrían hecho si la práctica no estuviera permitida por la ley. (5) 

Algo que también desmiente la afirmación es que las estadísticas oficiales revelan que en muchos de los países donde el aborto está permitido se habla en la banalización de su práctica y el porcentaje de abortos legales en relación con los nacimientos son de un 34,8% en Suecia, un 26,5% en Reino Unido, un 22,6% en Francia, un 26,8% en Dinamarca, un 26.6% en Italia (4) y en España, uno de cada seis embarazos termina en aborto provocado.  En Reino Unido el número de abortos aumentó un 300% (Avvenire, 1/7/2005), en España un 75,3% entre 1993 y 2003, y un 48,2% entre 1998 y 2003. (6)

La legalización del aborto evitaría la muerte de muchas mujeres que abortan clandestinamente 

El aborto clandestino no es la causa de la muerte de muchas mujeres, sino la  consecuencia de otro problema también grave que es la banalización del sexo y su práctica irresponsable, muchas veces por ignorancia. En muchos países pobres no existe una educación que oriente hacia la planificación familiar y en algunos de los llamados países de primer mundo tratan de ignorar que la vida comienza en la concepción y el ser humano es tratado como una cosa, algo sin valor y que solamente representa un obstáculo a los objetivos de sus padres (o madre) egoístas. 

Otro punto importante y que no se discute es la muerte de las víctimas del aborto, los embriones y fetos, quienes son sacrificados sin que lo hayan decidido. Se lamenta la muerte de las mujeres, por supuesto, ¿pero qué hay de las vidas indefensas que se extinguen? 

La decisión sobre el aborto pertenece a la mujer, a quien no se le debe imponer un embarazo indeseado 

El tema aborto debe ser discutido por toda la sociedad porque está relacionado con la vida humana. Además, el embarazo involucra también el hombre, visto que no hay concepción sin su participación. 

En cuanto a imponer la maternidad a una mujer, está claro que se trata de una violencia, pero ser o no madre es una decisión que se toma antes del sexo y no después, pues si existió la fecundación la mujer ya es madre porque ya tiene dentro de sí a un ser humano. Para evitarlo están los contraceptivos y la planificación familiar. La vida de un ser humano no puede ser sacrificada por un equívoco de una pareja. Además, en último caso, la mujer puede entregar el niño en adopción si no lo desea.

Es mejor para el niño no nacer que ser indeseado o carecer de lo básico 

Es cierto que los niños necesitan ser atendidos en sus necesidades básicas, pero recordemos que su primer derecho es el de vivir. Lo que tenemos que combatir es a la pobreza y no matar a los pobres o evitar que nazcan. El aborto no soluciona los problemas sociales. Todos los niños merecen ser deseados, pero abortarlos no les garantiza tampoco ser amados, sino rechazados.

Madre Teresa de Calcuta, cuando recibió el Premio Nobel de la Paz dijo: 

“Fuimos creados por Dios para (…) amar y ser amados (…), pero hoy, en muchos lugares del mundo, la vida es destruida deliberadamente por la guerra, por la violencia y por el aborto. El aborto hoy es el mayor destructor de la paz en el mundo. Si una madre puede matar a su hijo, ¿qué nos impedirá a ti y a mí de matarnos unos a otros? (…) Si todo el dinero que se gasta en la búsqueda de modos de matar a esas criaturas fuera usado para nutrirlos, alojarlos, vestirlos, educarlos, ¡qué hermoso sería!”. (7) 

Consecuencias psicológicas del aborto 

Pilar Gutiérrez Vallejo, en su artículo “El Síndrome Post-Aborto” afirma que “la segunda víctima del aborto es la mujer.” Según ella, solo en España, todas o casi todas las mujeres que han abortado desde la despenalización del aborto, en 1985, están sufriendo o sufrirán el síndrome post-parto, y estamos hablando de más de 800.000 mujeres. Y la Federación Internacional de Planificación Familiar afirma que "la incidencia del trauma post-aborto para clientas de abortos quirúrgicos puede llegar a alcanzar hasta el 91% de los casos."  (8)

En Finlandia, un estudio constató que el número de suicidios entre mujeres que habían abortado era siete veces mayor y que “esas mujeres sufrieron 60 veces más muertes por” enfermedades que las que dieron a luz. (8) 

Un estudio realizado en la Universidad de Baltimore, en los Estados Unidos en 1984, registró el ingreso en hospitales psiquiátricos de un 64% de mujeres tras su aborto. “El 59% sufren trastornos psiquiátricos graves y permanentes tras el aborto”, según la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra. (8) 

“La Asociación Norteamericana de Psiquiatría, a principios de los años 80, identificó la depresión, la hostilidad, el desinterés y aislamiento, las imágenes recurrentes, el insomnio y pesadillas, y la incapacidad de expresar sentimientos como secuelas psicológicas del aborto.”  

“Otros estudios posteriores muestran un alto índice de intentos suicidas, de alcoholismo, bulimia y anorexia, frigidez y disfunciones sexuales, ruptura de relaciones de pareja (un 70%), de maltrato doméstico y autolesiones, de incapacidad de concentración, agotamiento y nerviosismo, crisis histéricas y agresividad.” (8) 

Este problema y los demás que abordamos hasta aquí son debidamente explicados por la Doctrina Espírita, cuando nos muestra las causas y las consecuencias de la práctica abortiva, desde lo impensado, desde lo espiritual, cuando aquellos que planificaron pertenecer a una misma familia para aprender a amarse y a perdonarse se transforman en enemigos a partir del rechazo de sus padres en recibirlos como hijos y pasan a perseguirlos implacablemente, causándoles los trastornos ya mencionados, o inclusive la muerte (desencarnación).  

358. El aborto provocado ¿constituye un crimen, sea cual fuere el grado de desarrollo del proceso de gestación en que se lo realice?
- Siempre se comete un crimen, desde el momento en que trasgredís la ley de Dios. La madre u otra persona, siempre comete un crimen al quitarle la vida al niño antes de que nazca, porque le impide al alma afrontar las pruebas cuyo instrumento debía ser el cuerpo. (9) 

Ya comentamos que, según las enseñanzas de los Espíritus, la vida física comienza en el momento de la concepción (9), pero además de esa vida, tenemos la vida espiritual, la cual la antecede y continúa más allá de la muerte del cuerpo físico. 

Por lo general, cuando se discute la práctica del aborto, recordamos solamente la parte física y olvidamos que ésa está relacionada con la vida espiritual (inmortalidad del alma), que existen vínculos espirituales entre los miembros de una familia,  que tales vínculos se intercomunican incesantemente y que, además, una vida física (encarnación) está intrínsicamente conectada a las anteriores (reencarnaciones). 

En el libro “Vida y Sexo”, Emmanuel nos describe de manera muy clara la importancia de recordar que somos seres espirituales que vivenciamos muchas experiencias carnales, en las cuales la institución familia es esencial, dado que dentro de ella se da la mayoría de las reencarnaciones en que nosotros nos relevamos algunas veces como hijos, otras como padres. (10)

Según el citado Espíritu, “por lo general (…), antes de acceder a un nuevo renacimiento en la Tierra, nosotros” planificamos una familia y “a menudo convocamos a nuestros antiguos cómplices de aventuras infaustas” a que retornen y convivan con nosotros para la debida reparación de sus errores y su progreso espiritual. “Elaboramos proyectos, enunciamos sugerencias, organizamos acontecimientos provechosos y manifestamos” la voluntad para promover beneficios para todos los miembros de la familia. “No obstante, si (…) instalados en la Tierra (…) lo expulsamos de nuestra compañía (…), no podemos prever sus reacciones negativas.” (10) 

Muchos de ellos “convertidos en el Ámbito Espiritual en amigos potenciales” por las promesas de amparo “que les hicimos”, se pueden transformar “en enemigos acérrimos” cuando no atendemos a lo acordado y “nos acarrean” mucho sufrimiento. (10) 

Es por esa razón que creemos que el aborto es “uno de los principales motivos de las enfermedades de etiología imprecisa” y de las obsesiones consideradas como patologías mentales bajo la perspectiva de la ciencia y los síntomas post-aborto catalogados en este artículo así lo demuestran. (10)

El mismo Espíritu, en “Leyes del Amor”, dice que los padres, muchas veces, cuando rechazan el nacimiento de un hijo, se alejan de la felicidad que los iluminarían más adelante, por la venida de Espíritus amigos o postergan reconciliaciones con antiguos desafectos. Y en cuanto a los ginecólogos que participan del aborto, atraen hacia ellos los sufrimientos y el odio de sus víctimas. (11) En “Sol en las Almas”, Emmanuel afirma que el “aborto provocado en una vida, en muchos casos, suscita madre sin hijos en la siguiente existencia.” (12) 

André Luiz, en el libro “Evolución en dos Mundos”, explica que la práctica abortiva “desequilibra las energías psicosomáticas”, desarmoniza el centro genésico e implanta en el periespíritu los efectos futuros de la acción practicada. Eso se da por el remordimiento que “se le fija entrañablemente en el Ser” y por la absorción de las energías de angustia y desesperación del abortado, sino de odio y de deseo de venganza. (13) 

“En el hombre, el resultado se muestra casi siempre” en la siguiente existencia, con la “manifestación de afecciones testiculares, disendocrinias diversas y disturbios mentales, con evidente obsesión”. En las mujeres hay “choques traumáticos en el cuerpo espiritual”, que causan desórdenes y esterilidad a su centro genésico, “molestias del órgano genital, hiperexcitación del centro cerebral, (…) modificaciones de la personalidad” e obsesiones espirituales. (13)

Luiz Sérgio, en el libro “Déjame vivir”, nos informa que existen organizaciones espirituales en las tinieblas, cuyos Espíritus manipulan las víctimas del aborto, dominadas por el odio y las estimulan a vengarse. Cuando la madre que se negó a recibir a su hijo desencarna, esos Espíritus las persiguen y antes de su desencarnación se le acercan y le provocan “dolorosas enfermedades”. Aquellos que se arrepienten y desean reencarnar “donde fueron rechazados”, pueden volver en tristes condiciones, dado que el odio les desfigura el periespíritu. (14) 

“¿Por qué muchas parejas matan tanto hoy? Porque dicen que no están en la época de recibir esos hijos. Pero cuando creen que ya es tiempo, la semilla se encuentra deformada.” (14) 

No obstante, existe una clase de aborto que es aceptada, según las enseñanzas de los Espíritus, en la pregunta 359: cuando la vida de la madre está en peligro y es necesario elegir entre madre e hijo, resulta preferible sacrificar al hijo. (9) Las demás clases de aborto son consideradas prácticas delictuosas, ya sea en un embarazo que resulte de una violación - dado que una violencia no puede justificar otra -, ya sea en caso de enfermedades del feto, pues, por la ley de las vidas sucesivas, no logramos saber las razones por las cuales el Espíritu reencarna con limitaciones.  

André Luiz, en “Evolución en dos Mundos”, nos alerta sobre los peligros del remordimiento. Afirma que el constante “recuerdo de una falta grave” sin la corrección que la alivie refleja sobre nuestro “vehículo fisiopsicosomático” como una “idea fija (…) de fuerzas mentales desequilibradas”. Esos quistes de energías profundas” son las deudas kármicas. “Y es así como el remordimiento provoca (…) predisposiciones mórbidas” para enfermedades, las cuales son “agravadas por (…) los Seres a quienes herimos” y que se nos vinculan “en procesos obsesivos.”  Y aunque nos perdonen, los residuos de nuestras culpas no nos permiten sanar nuestro cuerpo espiritual y físico, ya que es necesario actuar con fuerza contraria para lograrlo. (16) 

En otro libro, el noble Espíritu afirma que el hombre, muchas veces, intenta extinguir “agonías morales” a través del “culto improductivo del remordimiento, sin proponerse ningún esfuerzo” por redimirse del error. “Estamos hoy, espiritualmente, donde nos propusimos ubicarnos ayer”, pero mañana estaremos según lo planificamos hoy y “en lugar de procurar penitencias estériles para nosotros, es imperioso” decidir buscar auxilio ya. (17) 

Además, el remordimiento sincero, cuando es encarado como una fuerza que nos impulsa hacia el “esfuerzo regenerador”, genera “la cooperación directa” de los amigos espirituales, quienes nos renuevan las energías en nuestra búsqueda por aliviar nuestra conciencia. (18) 

Dr. José Carneiro de Campos, en “Sendero de Liberación”, confirma que el remordimiento desajusta nuestras energías, lo que hace que nos torturemos en un proceso conocido como auto-obsesión. En tal situación solo logramos recuperar el equilibrio  cuando tratamos de dedicarnos al bien. (19)

Joanna de Ângelis, en “Vida Feliz”, nos invita a evitar el desaliento, a perdonarnos, a recobrar valor e iniciar la tarea de reequilibrarnos (20). En “Momentos de Salud”, nos sugiere despertarnos, liberarnos y ser feliz (21). El  recuerdo culpable de aquel momento no te ayudará. No podrás borrar el error lamentándolo, aunque te demores en tal actitud, tampoco probarás recompensas reteniéndolo en la memoria (22). La culpa debe ser superada mediante acciones positivas, rehabilitadoras, que resultarán de los pensamientos íntimos ennoblecedores. (23) 

No nos olvidemos que Dios es infinitamente bueno, que nos perdona siempre, sobre todo cuando nos equivocamos por desesperación, ignorancia o inmadurez. Olvidemos los errores y usemos nuestras energías para hacer el bien siempre y construir la paz en nuestra conciencia.
 

 

Referencias:

(1) Diccionario de Uso del Español Actual Clave. 6ª ed., Madrid, 2003, p. 186.

(2) _______________________ p. 742.

(3) _______________________ p. 898.

(4) http://www.federacao-vida.com.pt/vida/Artigos/artigos/respostaseargumentos.htm

(5) David Reardon, Aborted Womwm: Silent No More, Loyola University Press, Chicago, 1987

(6) Relatório del Instituto de Politica Familiar disponible em:  www.ipfe.org

(7) Pier Giorgio Liverani, Dateli a Me – Madre Teresa e l’Impegno per la Vita, Città Nuova, Roma, 2003, pg. 93.

(8) http://www.aciprensa.com/aborto/post-aborto.htm

(9) KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. 1ª ed., Edicei, Brasília, 2008.

(10) XAVIER, F. Cândido. Emmanuel (Espíritu). Vida y Sexo. 1ª ed. Edicei, Brasília, 2008, p. 76-78.

(11) XAVIER, F. Cândido; VIEIRA, W. Emmanuel (Espíritu). Leis Do Amor. p. 13-14, e-book.

(12) XAVIER, F. Cândido; VIEIRA, W. Emmanuel (Espíritu). Sol nas Almas. cap. 49, p.

(13) XAVIER, F. Cândido. VIEIRA, W. André Luiz (Espíritu). Evolução em dois Mundos”. 6ª ed., FEB, Rio de Janeiro, 1958, p. 197-200.

(14) MACHADO, Irene Pachedo. Luiz Sérgio (Espíritu). Deixe-me viver.

61, e-book.

(15) Anuario Espírita 2012, Año XXVIII – nº 27, 1ª ed. Mensaje Fraternal, Caracas, p.71.

(16) XAVIER, F. Cândido. VIEIRA, W. André Luiz (Espíritu). Evolução em dois Mundos”. 6ª ed., FEB, Rio de Janeiro, 1958, p. 213-214.

(17) XAVIER, André Luiz e Emmanuel (Espíritus). Opinión Espírita, p. 100-101, André Luiz.

(18) XAVIER, F. Cândido. Emmanuel (Espíritu). El Consolador. 1ª ed. 18 de Abril, Buenos Aires, 1973, p. 81.

(19) FRANCO, D. Pereira. Manuel Philomeno de Miranda (Espíritu), p. 13. E-book.

(20) FRANCO, D. Pereira. Joanna de Ângelis (Espíritu). Vida Feliz. E-book, p.51.

(21) FRANCO, D. Pereira. Joanna de Ângelis (Espíritu). Momentos de salud. E-book, p. 7.

(22) FRANCO, D. Pereira. Joanna de Ângelis (Espíritu). Momentos de Consciencia. E-book, p. 22.

(23) FRANCO, D. Pereira. Joanna de Ângelis (Espíritu). Momentos de Consciencia. E-book, p. 23.


Artículo publicado en la "Revista Espírita Mies de Amor", Año 3, Nº 10.