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viernes, 30 de diciembre de 2011

Yo, Incógnita


Por Marina Silva



Sabemos que el individuo es un Espíritu inmortal, es decir, hay una energía inteligente que, como nos explica Joanna de Ângelis en el libro “Autodescubrimiento”, "pasa por una condensación" y constituye el cuerpo periespiritual, responsable por la forma del cuerpo carnal. (1)

La instructora espiritual dice también que "en la génesis de la energía pensante permanecen” registrados los “innatos instintos primarios de otras experiencias carnales" que tuvimos.

Como Espíritus imperfectos e ignorantes que somos, aún no sabemos utilizar las energías que emanan de nuestra esencia, así que a veces sufrimos el exceso de energía y/o no sabemos como dirigirlas y el resultado de esa deficiencia son los conflictos internos, las patologías mentales, comportamentales e inclusive físicas.

Joanna de Ângelis, en el mismo libro, nos cita ejemplos de enfermedades causadas por el uso inadecuado de las energías:

Cuando el individuo, dominado por los impulsos de la violencia, bajo rudo control, en tensión continua, endurece los músculos antagónicos, les exige demasiada elasticidad, genera un roce en las articulaciones óseas y a veces origina varias expresiones artríticas, especialmente de naturaleza reumatoide. (...)

Los centros de fuerza (chakras) que no tienen las energías sublimadas, sobre todo en el sacro, producen enfermedades del aparato urinario o genético, agravadas por los abusos del sexo.


En definitiva, para conquistar y mantener la salud (física y emocional), para avanzar en nuestro proceso evolutivo, que nos exige un constante aprendizaje - a través de la adquisición de virtudes y de la eliminación de vicios y malas inclinaciones -, debemos aprender a manejar nuestras energías esenciales, lo que solamente es posible a través del conocimiento de nosotros mismos, para que identifiquemos los puntos necesarios a los cambios y adquisiciones morales, aunque la idea de penetrar nuestro propio interior nos parezca aterradora, pues no sabemos (o no queremos saber) con qué nos vamos a encontrar.

Sobre el tema, Abraham H. Maslow, en la introducción de su libro "Introducción a la Psicología del Ser", nos tranquiliza. Según él, la naturaleza interna del individuo no parece ser mala. Los malos pensamientos y sentimientos no pasan de ser "reacciones violentas contra las frustraciones de nuestras necesidades, emociones y capacidades intrínsecas". Tales pensamientos y sentimientos pueden llevarnos a un comportamiento maligno, pero no forzosamente.

Maslow, aunque con otras palabras, confirma las enseñanzas de Joanna de Ângelis, explicando que la naturaleza de la persona no puede ser negada o suprimida, pues eso la llevaría a estados patológicos. Los dolores y las frustraciones deben ser enfrentados, pues de otro modo el individuo no alcanza su desarrollo.

¿Pero cómo enfrentar lo que podemos llamar de nuestras falsas tendencias, que nos traen tantos dolores, y alimentar la esencia divina que llevamos adentro para darla a conocer?

Jean Jacques Rousseau afirma que "todo sale bueno de la mano del autor de las cosas", pero el hombre es quien degenera la creación. "El mal es fruto de la libertad humana, se da en el área social pero no alcanza la esencia buena que traemos como marca del Creador", lo que significa decir que sufrir o ser feliz es una cuestión de elección, de libre albedrío, ya que Dios nos da la libertad para pensar y actuar según lo deseamos, pero sin que nos olvidemos de que nos hacemos responsables de las consecuencias de ese libre pensar y actuar.

Maslow, en el mismo capítulo citado, dice que la naturaleza interna es delicada y sutil, y puede ser vencida fácilmente por el hábito, lo que nos permite comprender un poco más sobre las contradicciones entre nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos.

El bien o mal pensar y actuar es una cuestión de hábito. Sin embargo, para llevar a cabo el hábito positivo nos encontramos una vez más con la necesidad del autoconocimiento. Si aprendemos sobre nuestras tendencias naturales (buenas), identificamos con más facilidad las falsas tendencias (malas) que permanecen dentro de nosotros como si fueran las verdaderas, dedicamos esfuerzo por crear el buen hábito, lo cual estimulará el desarrollo de las tendencias reales (divinas). Sabremos como ser felices y como volver hacia Dios.

Nos hace falta "descubrir qué realmente somos en nuestro núcleo, como miembros de la especie humana y como individuos." (MASLOW)

El autoconocimiento es tan relevante que los filósofos griegos lo consideraban como "el objetivo más elevado del ser humano". Según ellos, la vida sólo cobraba sentido cuando bien analizada y comprendida y estudiaban seriamente las cuestiones: "quién soy", "de dónde vengo" y "hacia dónde voy". Sócrates incluso permanecía durante horas en recogimiento interior buscando el autoconocimiento. (2) 

Carl Gustav Jung escribe en el 4º prefacio de su libro "Psicología del Inconsciente" sobre la importancia del autoconocimiento para la humanidad, afirmando que sus problemas jamás "fueron resueltos por decretos colectivos, sino por la renovación de la actividad del individuo", pero alerta que quien se analiza a sí mismo se hallará ante "los obstáculos del inconsciente, que trae exactamente lo que más importa conocer." (1916)

En el prefacio 5º expresa:

Pero son pocos los que buscan dentro de sí, los que se preguntan si no serían más útiles a la sociedad humana si cada uno comenzara por sí mismo (...) El autoconocimiento de cada individuo, el regreso del ser humano a sus orígenes, a su propio ser y a su verdad individual y social es el comienzo de la cura a la ceguera que domina el mundo actual. El interés por el problema del alma humana es un síntoma de ese regreso instintivo a sí mismo.

Jung, más adelante, en el primer capítulo de la misma obra confirma las enseñanzas espíritas, tal como la explica Joanna de Ângelis, afirmando que las perturbaciones nerviosas exigen obviamente un tratamiento del alma.

Lo recalcamos: solamente el examen de nosotros mismo nos protegerán de "las trampas del ego", de las ilusiones, de las dependencias, de las inseguridades y de las falsas inclinaciones (3). Además de protegernos de las enfermedades físicas que en realidad tienen su origen en el alma.

Además, ese proceso individual influye de manera decisiva en la transformación colectiva de la sociedad, de la humanidad, pues somos seres inmortales y reencarnamos reiteradas veces para desarrollar las potencialidades que todavía llevamos adormecidas, inertes.

Nos hace falta mejorar nuestros registros innatos, usando las palabras iniciales de Joanna de Ângelis, aprender a manejar nuestras energías divinas, para no sufrir las consecuencias de su uso inadecuado y para que nuestro proceso evolutivo ocurra de modo más leve.

Hemos sido creados para ser perfectos y felices, así que es imposible no alcanzar nuestro destino, ya que Dios jamás se equivoca.


Referencias:


JUNG, Carl Gustav. Psicología del Inconsciente.

NETO, Francisco do Espírito Santo. – Espíritu Hammed. Renovando Atitudes.

CARMARGO, Jason de. Educación de los Sentimientos.

MASLOW, Abraham. Introducción a la Psicología del Ser.

FRANCO, Divaldo Pereira – Espíritu Joanna de Ângelis. Autodescubrimiento (Una Búsqueda Interior).


(1) Autodescubrimiento (Una búsqueda interior). Cap. El ser real. Complejidad de la energía
(2) Espíritu Hammed. Renovando Atitudes. Médium Francisco do Espírito Santo Neto.
(3) Jason de Camargo. Educación de los Sentimientos. Cap. 1: Educación del Espíritu. Ítem: Conócete a ti mismo