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domingo, 14 de noviembre de 2010

Resumen: En el Mundo Mayor

Autor: André Luiz (seudónimo de un consagrado médico brasileño)

Psicografía: Francisco Cândido Xavier



Es el quinto libro de la serie André Luiz y nos da informaciones valiosas acerca de la psiquiatría iluminada.

Aprovechando la semana libre, André Luiz acompaña el asistente Calderaro a las regiones cercanas a la Tierra, donde se reúne al instructor Eusébio, quien organizaba asistencia en zona intermediaria y atendía a estudiantes encarnados con alguna noción de espiritualidad durante el desdoblamiento.

Dividido en 20 capítulos, aborda la complejidad de la mente humana y sus inclinaciones. El poder del amor, la mediumnidad torturada, el sexo, las pérdidas dolorosas, las enfermedades raras, las psicosis afectivas y la alienación mental son comentados en esta obra y nos enseñan que la desesperación es una enfermedad, la rebeldía es ignorancia y la perversidad es locura.

Los disturbios psíquicos son analizados a partir del Plano Espiritual por Instructores Espirituales especializados. Son enfocados los encuentros y desencuentros de la Medicina terrena ante las enseñanzas de la Doctrina de los Espíritus. El Espiritismo abre el velo que cubre los misterios de los disturbios psíquicos y apuntan sus causas con buen sentido. Además, ilumina los caminos de la cura. Las aclaraciones espirituales y los ejemplos nos permiten comprender el proceso y cómo deben ser administrados los casos de esquizofrenia, epilepsia, neurosis, fobias, ideas fijas, sentimientos de culpa y el mongolismo.

En el primer capítulo son especificados procedimientos en las tareas espirituales de asistencia inmediata en casos no programados de locura, suicidios y extremos desastres morales, todo en el plano físico.

En el capítulo siguiente, Eusébio se presenta en una reunión de encarnados en desdoblamiento y les explica que el desequilibrio terrestre genera enfermedades en el alma. El comportamiento humano es radiografiado y mostrado al borde de los abismos de la alienación mental. Voluntarios dedicados son convocados a la tarea de asistir a los displicentes y a los que insisten en el error.

Más adelante, Eusébio le explica a André Luiz que el cerebro humano es comparable a un castillo de tres pisos. En el primer piso están los impulsos automáticos (subconsciente/pasado) – el hábito y el automatismo; en el segundo están las conquistas actuales (consciente/presente) – el esfuerzo y la voluntad; y en el tercero están las nociones superiores (súper consciente/futuro) – ideal y meta superior.

En el capítulo 4 hay un relato de un homicidio y sus terribles consecuencias. El asesino no fue descubierto por la ley humana pero su consciencia lo atormentaba y su víctima lo perseguía. Sufría depresiones nerviosas y pesadillas.

Calderaro explica que el desequilibrio de su organización periespiritual se reflejó en la región motora, pues cuando nos desequilibramos por exceso de fijación mental en uno de los pisos, entramos en contacto con inteligencias encarnadas y desencarnadas en condición análoga a la nuestra, dado que además de la química fisiológica, existe la química espiritual, cuyo imperio está en el cerebro.

Somos informados también que los procesos de rescate y expiación también existen en el plano espiritual.

Más adelante tenemos un ejemplo de esclarecimiento espiritual, cuando Cipriana logra reunir el asesino (en desdoblamiento) y el obsesor (asesinado) y los armoniza a través del perdón. Es que la benefactora espiritual posee mucha ascendencia moral y mucho amor.

En el capítulo 6 André Luiz acompaña a Calderaro en la asistencia a doña Cândida, que desencarnaría pronto y se preocupaba por su joven hija Julieta, a quien dejaría sola.

Julieta, después de intentar encontrar trabajo digno sin obtener éxito, se unió a Paulino para mantener el tratamiento de la madre. Pero Paulino solamente quería disfrutarle la juventud y la joven sentía remordimientos por mantener una relación que contrariaba sus principios morales.

Una vez más el amor y la dedicación de Cipriana actúan, reúne los tres involucrados en desdoblamiento y logra que Paulino decida casarse con Julieta para cuidarla y para que Cândida desencarne tranquila.

André Luiz y Calderaro se fueron una noche antes de la desencarnación de Cândida. Asistirían a una hermana que se acercaba a la locura por la enfermedad de su hijo paralítico, que en otras épocas determinó la muerte de muchos compatriotas y ahora sufría la persecución de dos de ellos.

Los verdugos deberían detener la obsesión y reencarnar como hermanos del antiguo enemigo.

Calderaro nos ministra preciosas enseñanzas sobre la importancia de la oración sincera, sobre el trabajo del plano espiritual en atenderla y evitar que se concluyan procesos de locura. Además, nos aclara que no representa involución la reencarnación de Espíritus en cuerpos físicos que les limitan la manifestación, sino que son oportunidades de corrección.

Más tarde, fueron a visitar a Marcelo y André Luiz aprende importantes lecciones sobre la epilepsia. El hermano había vivido otra existencia con exceso de autoridad y abuso de pasiones inferiores; cuando desencarnó sus víctimas lo esperaban y usaron el remordimiento del antiguo verdugo para desequilibrarle la organización periespiritual.

Reencarnado, Marcelo sufría interferencias obsesivas y disfunciones mentales con reflejos periespirituales, los cuales le causaron trastornos psíquicos con crisis de epilepsia. Su cura sería obtenida por la reforma íntima, pases y por la fe positiva, a la cual Marcelo se esforzaba por alcanzar.

El capítulo 9 nos enseña que el animismo no debe tener característica inquisitorial sino educativa y hay un ejemplo de una manifestación psicográfica a través de una médium amorosa y dedicada, cuyos compañeros juzgan como una manifestación anímica. Además, se enseña que la intuición pura es considerada la más bella y estable mediumnidad que existe entre los hombres.

Más adelante, André Luiz acompaña la asistencia a una joven que quería realizar un aborto. Lamentablemente la muchacha insistió en seguir con sus planes, pese a los pedidos de la madre desencarnada, con quien se encontró en desdoblamiento.

Su hijo sería un antiguo cómplice de faltas pasadas y debían reparar sus errores juntos. Sin embargo la joven no aceptaba el embarazo y abortó. El periespíritu del abortado se imantó al cuerpo de la muchacha y le descargó vibraciones de odio, las cuales le causaron complicaciones en el organismo y terminaron en una dolorosa desencarnación.

El capítulo 11 relata importantes enseñanzas sobre el amor, alertan que los placeres promiscuos pueden generar la locura y que los desequilibrios sexuales son enfermedades del ama.

André Luiz aún fue a observar otro caso interesante. Se trataba de Fabricio, que le había mentido al padre, a los hermanos los robó y los abandonó; y ahora en su madurez, sufría el remordimiento que le causó esquizofrenia y varias enfermedades en su cuerpo físico, dadas las perturbaciones de su periespíritu.

Por haberse casado con una mujer de muchos créditos espirituales, con quien tuvo hijos, el hombre era asistido por el plano espiritual para que no causara molestias en la armoniosa familia. La Espiritualidad provoca su desencarnación providencial en su beneficio y en beneficio de su familia.

Una noche André Luiz fue con Calderaro a asistir a Antonina, que vivió una encarnación de renuncia y tenía muchos créditos espirituales. Sin embargo, luego de ser desilusionada, humillada y abandonada por un joven a quien se había dedicado durante años, Antonina quería matarse.

En desdoblamiento durante el sueño, Antonina encuentra a seres queridos, que logran disuadirla del suicidio y la hacen comprender que los dolores de la experiencia humana son oportunidades de aprendizaje.

Más adelante, André Luiz tiene la oportunidad de aprender más. El grupo va a asistir a un hombre adicto al alcohol.

Lo van buscar en un ambiente de tristes vibraciones, donde encarnados y desencarnados se mezclan en perfecta simbiosis mental, bailando y bebiendo.

El equipo decide actuar de manera drástica y provoca desarmonía en el cuerpo físico del infeliz, usando la enfermedad en su beneficio y en beneficio de su familia, para que se aleje algún tiempo de su vicio y que pueda reflexionar sobre su vida y dejar en paz a su familia.

A André Luiz ya le quedaba poco tiempo en compañía de Calderaro y fue a escuchar las palabras de Eusébio, las cuales serían dirigidas a una asamblea de encarnados desdoblados, que pertenecían a las escuelas católicas y evangelistas.

Eusébio les habla sobre los maleficios del dogmatismo y de la división de la fe humana. Enfatiza la unión fraternal vivida por los primeros aprendices de la Buena Nueva. Evidencia los errores de los sacerdotes políticos que dividieron la Religión del Amor Universal fundada por Jesús en varias escuelas, las cuales causaron desvaríos y separaciones en nombre de la fe.

Además de todas esas lecciones, queda claro que Dios no concede privilegio a ninguna religión, sino que asiste a todos sus hijos.

Antes de visitar las cuevas de sufrimiento, André Luiz acompaña a Calderaro a una institución que recoge alienados mentales.

A través de la observación y de las explicaciones recibidas, André Luiz sabe que la locura es considerada como un suicidio hábilmente disimulado por la falta de resistencia al dolor y por la entrega a la perturbación destructiva, que abren las puertas de la muerte.

Aún en este capítulo (16), hay valiosas informaciones de la Espiritualidad: la impaciencia y la tristeza son fuerzas terribles que pueden desarmonizar la mente y perdurar por varias existencias; la alienación mental es el comienzo del descenso del alma a las regiones inferiores de la muerte; en los casos de los recién nacidos o de aquellos que presentan esa situación en la infancia, tal condición es el reflejo de comportamiento equivocado en el pasado.

Por fin llegó el día en que iban a las cuevas de Espíritus endurecidos. Había regiones tan inferiores que a André Luiz no le fue permitido penetrar y se tuvo que quedar en la entrada. Cipriana le explicó que sería necesario un curso de preparación para tener acceso seguro a su interior.

André Luiz observa el movimiento de Espíritus de gran potencial intelectual pero sin amor a sus semejantes. A veces reciben determinación educativa de ejecutar tareas en la Naturaleza, por las cuales ensayan sus primeros pasos en la mejora moral.

En el capítulo 18 André Luiz reencuentra a su abuelo desequilibrado y lo ayuda. Hacía más de cuarenta años que estaba en el Bajo Umbral. El reencuentro es emocionante y la belleza literaria de la narración impresiona por la exaltación del Amor.

En el capítulo siguiente, Cipriana le explica a André Luiz que es necesario que su abuelo reencarne luego de pasar un tiempo recuperándose en la institución. Es que siente mucho remordimiento por haberla robado y abandonado a la hermana.

El equipo espiritual pudo ubicar a Ismênia (la hermana) que ya estaba encarnada y logró que ella aceptara recibir a Claudio (el abuelo de André Luiz) como hijo.

El libro termina en el Hogar de Cipriana, benemérita institución espiritual donde paran innúmeros Espíritus para aprender a reajustarse anímicamente a través del auto-reconocimiento y para prepararse para mejores condiciones de vida. En definitiva, es un verdadero taller de restauración del Espíritu.

Las últimas páginas son dedicadas a hermosa oración que ruega por la protección de Jesús.

1 comentario:

  1. Un libro de profundización del estudio espírita, trata temas complejos que no forman parte de las obras introductorias pero que un estudioso honesto debe conocer.

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