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miércoles, 20 de octubre de 2010

UNA PÁGINA DE MI DIARIO ÍNTIMO

20 de octubre de 2010




Un día te descubres sola, pese a la multitud de personas que te rodean, te descubres triste, extrañas algo que no está bien definido, notas sensaciones y sentimientos que no sabías que los llevabas adentro.

Tienes ganas de detener el tiempo, de detenerte a pensar, a descubrir otros secretos tuyos, u otros sentimientos y sensaciones que aún siguen ocultos.

Te das cuentas que no te conoces, que hay alguien dentro de ti que necesita salir a la luz, que necesita mostrarse y expresarse.

A veces son temas que ignoraste por conveniencia o por miedo, a veces son el resultado de experiencias vividas en otras existencias y que estaban guardadas en un rinconcito que hasta el momento no te sería útil conocer.

Resulta que ahora saltan, te traen dolores, miedos y confusión. Y tú, siempre tan dueña de ti misma, tan centrada, controlada y comedida, simplemente no sabes como manejarlos.

Creías que tu autoconocimiento era considerable y que tu Reforma Íntima, relacionada con el nivel de ese autoconocimiento, caminaba relativamente bien.

No obstante, tu parte desconocida mueve y desequilibra tu estado anterior, te pone dudas, te lleva a reflexionar más profundamente, te pide respuestas que aún no las tienes. Te hace titubear ante tu supuesto autoconocimiento y tu trabajo interior.

¿Qué es lo que uno puede hacer cuando eso pasa?

Primero debo aceptarlo, acercarme, conocerlo mejor, pensarlo con sinceridad y seriedad.

Debo aceptar que no siempre tengo las respuestas y que todo forma parte del cambio continuo a que estamos sometidos, debo acercarme a este nuevo grado de autoconocimiento para ampliarlo, debo reflexionar sobre lo que sucede con el corazón abierto, con el Alma confiada, pero con la dedicación necesaria.

Debo agradecer a Dios por la oportunidad de dar un pasito más en la escalera de mi evolución, pues nada ocurre sin un fin útil.

Los amigos me van a contener, apoyar, amparar, aconsejar y ofertarme los brazos afectuosos. Los Buenos Espíritus me asisten y me asistirán, siempre que mi voluntad sea sincera y persistente, siempre que no me detenga a llorar por el camino, lamentándome o buscando culpables. En el Plano Físico o Espiritual, me ayudarán a levantarme si me caigo, pero debo dar los pasos sola en mi marcha evolutiva.

Hay cosas que uno las hace sola. Es como encarnar: los amigos espirituales te orientan, te acompañan durante todo el proceso de programación reencarnatoria, pero cruzas sola la puerta entre un plano y otro. Es como desencarnar: los amigos y familiares te ayudan durante toda la vida física, pero cuando te toca desencarnar, al pórtico que separa las dos dimensiones debes cruzarlo sola.

Lo que me pase es el resultado de mis propias elecciones, de mi necesidad de aprendizaje. Lo acepto, lo vivo, me entrego en las manos amorosas de Dios para que tenga la fuerza, el amor y el discernimiento necesario a la superación de más esa etapa en mi vida de Espíritu Inmortal.

Y la Doctrina Espírita, con las máximas de los Espíritus de Luz, y Jesús con su ejemplo me iluminarán el camino.

Con tan poderosas y elevadas herramientas, con certeza obtendré éxito.

marina.miesdeamor@gmail.com

2 comentarios:

  1. Es admirable la manera en que detienes el tiempo para hacerte un análisis donde percibes y palpas todo eso que hay en torno a ti de una manera totalmente imparcial y viendo todo desde un angulo positivo, libre y quizas hasta un poco audaz pero con los pies bien puestos en la tierra. Muchas gracias por compartirlo. Enrique

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