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viernes, 27 de agosto de 2010

RESUMEN DEL LIBRO MISIONEROS DE LA LUZ


Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com


 

Autor: André Luiz (seudónimo de un consagrado médico brasileño)
Psicografía: Francisco Cândido Xavier




Esta obra describe varios procesos mediúmnicos y cómo se desarrollan las providencias del Plano Espiritual antes, durante y después de las reuniones mediúmnicas. En ellas son detalladas las asistencias a los encarnados y desencarnados, destacando preciosas enseñanzas.

Hay la descripción de la belleza de la reencarnación de un Espíritu a partir de la fecundación.
En este libro, André Luiz desea profundizar su conocimiento sobre la mediumnidad y es invitado por el bondadoso mentor Alexandre a acompañarlo en su núcleo.


En el primer capítulo, André Luiz tiene la oportunidad de examinar la mente de un médium psicógrafo con el auxilio magnético de Alexandre. “Los conductores medulares formaban un extenso cordón, sustentando la luz mental. El cerebro mostraba fulguraciones, los lóbulos cerebrales recordaban corrientes dinámicas. Las células corticales y las fibras nerviosas, constituían delicadísimos elementos de conducción de las energías recónditas e imponderables. En ese concierto, bajo una luz mental indefinible, la epífisis emitía rayos azulados e intensos”.


Aún en este capítulo se detalla el trabajo de los amigos desencarnados en el ambiente y en el médium. Es importante que los médiums psicógrafos lo estudien.


“Cuanto más le notaba las singularidades del cerebro, más le admiraba la luz creciente que la epífisis dejaba percibir. La minúscula glándula se había transformado en un núcleo radiante y alrededor de ella, sus rayos formaban un loto de sublimes pétalos”. Se trataba de la glándula de la vida mental, que segrega hormonas psíquicas. A André Luiz le espanta las funciones espirituales de esta glándula, reveladas por primera vez en las enseñanzas espíritas. Tiene potencial magnético que controla las glándulas genitales, actúa como una poderosa usina que segrega unidades-fuerzas en las energías generadoras. Es sobre todo la glándula de la vida espiritual del hombre encarnado.


Más tarde, André Luiz es conducido por Alexandre a observar “algunas demostraciones de desarrollo mediúmnico”. Alexandre le explica que “algunos pretenden la psicografía, otros intentan la mediumnidad de psicofonía pero, desgraciadamente, casi todos confunden poderes psíquicos con funciones fisiológicas, olvidando que toda edificación del alma requiere disciplina, educación, esfuerzo y perseverancia.


André Luiz se acercó a un joven que intentaba la psicografía y vio que sus órganos genitales estaban llenos de bacilos psíquicos de la tortura sexual, producidos por la sed febril de placeres inferiores. En otro candidato a médium, André Luiz observó que su “aparato gastrointestinal parecía totalmente ensopado en aguardiente, que invadía todas las partes del estómago, y comenzaba a invadir las paredes del esófago y manifestaba su influencia hasta en el bolo fecal; pequeñas figuras horripilantes se situaban a lo largo de la vena porta, luchando desesperadamente con los elementos sanguíneos más nuevos; toda la estructura del órgano se mantenía alterada bajo terrible ingurgitación, los lóbulos cilíndricos, modificados, abrigaban células enfermas y empobrecidas; el bazo presentaba extrañas anomalías”. En una candidata a la mediumnidad de psicofonía, André Luiz observó que “el estómago se le dilataba y los intestinos parecían sufrir extrañas alteraciones; en gran zona del vientre, sobrecargado de alimentación, se veían muchos parásitos conocidos y otros corpúsculos semejantes a lombrices voracísimas que se agrupaban en colonias, desde los músculos y las fibras del estómago hasta la válvula ileocecal. Semejantes parásitos atacaban los jugos nutritivos con asombroso potencial de destrucción”.

Tales descripciones representan preciosa enseñanza para que respetemos nuestro cuerpo físico, alimentándonos con equilibrio y luchando por librarnos de los vicios (alcohol, drogas, maledicencia, etc.).


La sesión de desarrollo mediúmnico fue pobre de resultados y hubo mucho trabajo contra el vampirismo, tema que a André Luiz le llama la atención y lo conduce a querer saber más. Alexandre le explica que “vampiro es toda entidad ociosa que se vale, de las posibilidades ajenas siempre que encuentre oportunidad en la estructura carnal de los hombres”, robándoles energías y sensaciones deletéreas. “La cólera, la desesperación, el odio y el vicio, ofrecen campo a peligrosos gérmenes psíquicos en la esfera del alma y el contagio es un hecho consumado desde el momento en que la impresión o la necesidad de lucha establecen ambiente propicio entre compañeros de un mismo nivel. La muerte del cuerpo, casi siempre sorprende al alma en terrible condición parasitaria y los infelices, que cayeron en semejante condición de parasitismo, sirven de alimento habitual a las larvas que André Luiz observó”.


Le causa espanto a André Luiz las elucidaciones del mentor, pero Alexandre le dice: “¿No se mantenían nuestras mesas a costa de carne y vísceras de bovinos y de aves? Con el propósito de buscar recursos proteicos, exterminábamos incontables animales.”


Alexandre invita a André Luiz a seguir algunos de los candidatos a médiums que vuelven a casa. Ya en la puerta del Centro Espírita, los esperan desencarnados explotadores, sus obsesores. Dos entidades inferiores se ligan al joven torturado sexualmente, su madre es vampirizada por el marido desencarnado y solamente su joven hermana se muestra madura y equilibrada. La narración nos invita a la vigilancia y a la oración para mantener las vibraciones elevadas.


Las observaciones referentes a la microbiología psíquica lo impresionaban fuertemente y André Luiz se preguntaba qué hacer contra el vampirismo. Alexandre una vez más le enseña a través de la observación. Ante ellos, caminaba un enfermo en condiciones muy graves, se le veían los parásitos obscuros, se le observaba la desesperación íntima en vista del asedio incesante y Alexandre lo invita a visitarle el hogar para que conozca al más poderoso antídoto contra el vampirismo. André Luiz observa que las infelices Entidades se mostraban ahora terriblemente disgustadas. Algo les impedía acompañar la víctima al interior. Es que allí residía una hermana que tiene la felicidad de cultivar la oración fervorosa y recta.


Alexandre le dice que “el santuario doméstico que encuentre personas amantes de la oración y de los sentimientos elevados, se transforma en campo sublime de las más bellas floraciones y cosechas espirituales. Toda oración elevada, es manantial de magnetismo creador y vivificante y toda persona que cultiva la oración, con el debido equilibrio de sentimiento, se transforma gradualmente en foco irradiante de las energías de la Divinidad”.


André Luiz y Alexandre se dirigieron a una reunión educativa para hermanos encarnados y fueron abordados por una amiga del instructor, quien le pedía ayuda al hijo Antonio que desencarnaría pronto, pero precisaba de más algunos meses en la carne. Siguen a la residencia de Antonio, lo encuentran en avanzada apoplejía y en algunos instantes más, la víctima desencarnaría. Un magnetizador encarnado, que fue conducido al lugar en desdoblamiento, le transfiere al enfermo vigorosos fluidos que le permitirían continuar 5 meses más en la carne.


Después de la asistencia a Antonio, los amigos espirituales regresaron al objetivo de la noche: un curso espiritual ministrado por un Instructor espiritual a trescientos alumnos encarnados y desdoblados durante el sueño. Sin embargo faltan dos de los alumnos quienes se desdoblaron de manera desequilibrada. El primero encuentra a un desencarnado de quien había hablado livianamente durante el día, el segundo estaba en compañía de “tres Entidades femeninas de burlona expresión que permanecían en actitud poco edificante”. De los 298 alumnos presentes apenas treinta y dos asimilan las lecciones. Es una preciosa enseñanza a nosotros encarnados para que mantengamos pensamientos y actitudes dignas durante el día, los cuales nos permitirán aprovechar los desdoblamientos en tareas edificantes.


El capítulo nueve es para estudio obligatorio a quienes se quieren dedicar a la tarea mediúmnica. Durante el curso nocturno para encarnados desdoblados y desencarnados, Alexandre nos ofrece reflexiones muy profundas sobre la práctica mediúmnica equilibrada y responsable. Alerta a los “hermanos que pretenden desarrollar las percepciones mediúmnicas; sin embargo, aguardan simples expresiones fenoménicas, suponiendo erróneamente que las fuerzas espirituales permanecen circunscriptas a puro mecanismo de fuerzas ciegas y fatales, sin ningún esfuerzo en la preparación, disciplina y constructividad”. Dice que “urge estimar el trabajo antes del reposo, aceptar el deber sin exigencias, desarrollar las tareas aparentemente más pequeñas, antes de inquietarnos por las grandes obras y colocar los designios del Señor por encima de todas las preocupaciones individuales. Urge huir de la apropiación indebida en el intercambio con las fuerzas invisibles, huir del encantamiento temporal y de la obsesión sutil y perversa”. “Sin el Cristo, la mediumnidad es un simple ‘medio de comunicación’ y nada más. La pasión del fenómeno puede ser tan viciosa y destructora para el alma, como lo es la del alcohol embriagando y aniquilando los centros de la vida física”.


Aún en el capítulo 9, Alexandre nos revela que Jesús es el “Espíritu de Verdad”.


Más adelante, André Luiz tiene la oportunidad de examinar el fenómeno de materialización en compañía de Alexandre. Observa los cuidados dispensados a su ejecución porque es arriesgada para los médiums, pues ellos reúnen pocas condiciones espirituales y valores morales que la tarea exige (en su mayoría). Recordemos que estábamos en 1945, cuando se realizaban muchas reuniones de materialización, inclusive en residencias.


En una noche, Alexandre conduce André Luiz a la casa de una viuda encarnada que había solicitado ayuda para solucionar la rara muerte del marido en la vía pública. Encontraron allá muchos espíritus desencarnados, diversos familiares atraídos por las vibraciones pesadas y enfermas de los encarnados. “Seis entidades envueltas en círculos oscuros, los acompañaban durante la comida, como si estuviesen tomando alimentos por absorción”. Se trataba de una vampirización recíproca en la que “los propios encarnados retienen con sus pesadas vibraciones de apego enfermizo” a los parientes desencarnados, que “se mantienen ligados a la casa, a las situaciones domésticas y a los fluidos vitales de la familia; se alimentan con la parentela y duermen en los mismos aposentos en que perdieron sus cuerpos físicos”.


En este capítulo se relata, además, el terrible ambiente de los mataderos, donde “gran número de desencarnados, en lastimosas condiciones, se tiraban sobre los borbotones de sangre viva, como si procurasen beber el líquido con sed devoradora”. A André Luiz le impresiona la escena pero Alexandre le dice: “con el mismo derecho, los desencarnados, tan inferiores hoy como lo fuimos nosotros en el ayer, se acercan a los animales muertos cuya sangre humeante les ofrece vigorosos elementos vitales”. Es decir la escena no es diferente de nuestro desequilibrio alimentario cuando estamos encarnados. Y es en el entorno de del matadero que André Luiz y Alexandre encuentran el marido de la viuda encarnada. Raúl se había suicidado y ahora sufría el remordimiento de sus actos, agravados por haber asesinado a un amigo para robarle la novia. Raúl recibe la ayuda de los amigos espirituales, que se lo llevan.


Alexandre y André Luiz se iban a su sede espiritual de trabajo, cuando el instructor fue solicitado por Herculano, que le pedía ayuda a Segismundo. Segismundo debía reencarnar como hijo de un matrimonio a quien había dañado en otra encarnación, pero el que sería su padre lo rechazaba. Alexandre prometió dedicarse al caso en la próxima semana.


André Luiz quería acompañar el instructor y fue orientado a prepararse. Alexandre lo condujo al Centro de Planeamiento de Reencarnaciones, donde conocería como era el proceso reencarnacionista. André Luiz observó a “dos estatuas maravillosas: la delicada figura de un cuerpo masculino y otro modelo femenino” y el asistente Josino le explica que “el cuerpo físico en la Tierra representa una bendición de nuestro Eterno Padre” y merece cuidados. El ex médico observa que hay Espíritus que se preparan para reencarnar y que ellos conversan sobre su cuerpo físico, pidiendo que sean dotados de características o defectos que les serán útiles en la Tierra. Josino, además, le dice que todas las reencarnaciones son asistidas por los bienhechores espirituales, no importa el nivel evolutivo del reencarnante. Más adelante escucha elucidaciones sobre los “completistas”, los pocos hermanos que aprovechan todas las posibilidades cuando están encarnados.


Después de la preparación, André Luiz fue invitado a acompañar a Alexandre en la reencarnación de Segismundo. Era la primera vez que tendría conocimiento directo del fenómeno reencarnacionista. Herculano había pedido la presencia del reencarnante para ejecutar el trabajo de aproximación pero Adelino, el futuro padre, tenía mala condición espiritual. Alexandre, inspirando el hijo de tres años del matrimonio, logró suavizar el espíritu de Adelino. Cuando éste se desdobló, el equipo espiritual logró la aproximación y combinaron el proceso reencarnatorio para la semana siguiente.


Este capítulo sobre la reencarnación es hermoso. Nos invita a reflexionar sobre la sublimidad del sexo con amor y responsabilidad, nos conforta saber los cuidados que nos dispensan los amigos del espacio en cada encarnación.


Se abordan los temas de la “fecundación física”, propia de las uniones físicas y de la “fecundación psíquica”, propia de la uniones espirituales. Además, relata interesantes informaciones sobre el periespíritu, que da forma a los elementos celulares y se radica en la sangre. André Luiz describe: “Segismundo se unía a ella [la madre carnal], como la flor que se une al tallo.


Raquel, ahora embarazada de Segismundo, sentía las consecuencias “de la adaptación de las energías creadoras en el útero materno”, como ocurre “en los procesos de la reencarnación” pero fue asistida por los amigos espirituales.


Después de las enseñanzas recogidas en el caso de Segismundo, “sería justo que André Luiz observase algún proceso diferente, de los que existen por ahí por centenares”, en los cuales los encarnados no colaboran sino que se complican.


André Luiz ahora acompaña el drama de un embarazo que sería interrumpido por la no-vigilancia de la mujer, que aborta por tercera vez. Es un aborto involuntario porque ella sale a la noche buscando placeres mundanos y a la mañana sufre el aborto, como consecuencia de sus actos.


Es que ese caso era muy diferente del proceso de reencarnación verificado en casa de Raquel. La forma física embrionaria demostraba manchas violáceas, revelando dilaceraciones. Pequeñitos monstruos, sólo perceptibles a la mirada espiritual, nadaban en el líquido amniótico, invadiendo el cordón umbilical y apropiándose de la mayor parte del delicado alimento reservado al cuerpo en formación. Toda la placenta era asediada por ellos, provocando en André Luiz terrible impresión”. Espíritus inferiores vampirizaban la pobre mujer y no querían que fuera madre.


Después de aprender un poco más sobre el proceso de reencarnación, André Luiz vuelve a los estudios sobre la mediumnidad, concurriendo al grupo orientado por Alexandre. Los compañeros encarnados solicitaban con insistencia la manifestación de Dionisio, antiguo miembro del grupo, ahora desencarnado. La médium destacada para la tarea era Otávia, quien pese a ser una mujer devotada, sufre agresiones del marido alcohólico, pero recibe la asistencia de los amigos espirituales. Dionisio se comunica a través de Otávia con mucha emoción, sin embargo sus antiguos compañeros no creen en la manifestación, creyendo tratarse de animismo de la devotada médium.


Más adelante, después de concluir una reunión de estudios evangélicos, una señora muy agradable busca la ayuda de los instructores para el adoctrinamiento de su hijo Marinho, quien había sido sacerdote cuando estaba encarnado y ahora vivía en las sombras. Alexandre destaca a Necésio, habilidoso trabajador desencarnado y experimentado en la tarea de establecer contactos preliminares con entidades rebeladas. Marinho se somete a los cuidados de los amigos espirituales después de mucho trabajo. Tenemos en este punto del libro, el relato de la materialización en el Plano Espiritual, cuando la madre de Marinho se le presenta en la reunión de adoctrinamiento. Marinho llora de arrepentimiento y deseo de renovación.


Este capítulo – 17 – nos aporta explicaciones sobre el adoctrinamiento en las reuniones mediúmnicas y porqué son ejecutadas por los encarnados, quienes donan su magnetismo humano. Además, describe la asistencia a los Espíritus necesitados. Hay uno que no sabe que desencarnó y Alexandre le hizo ver, a distancia, sus despojos en descomposición. El segundo quiso agredir a los compañeros encarnados, pero antes de que pudiera poner en práctica el siniestro plan, los técnicos del Plano Espiritual trabajaron activos en la composición de una forma sin vida propia; era un esqueleto de terrible aspecto, que él contempló de arriba hacia abajo, poniéndose a temblar, humillado, olvidando el triste propósito de herir a sus benefactores.


“Aconsejados por experimentados orientadores, el grupo al que Alejandro prestaba valiosa colaboración, se reunía en noches previamente determinadas, para atender a los casos de obsesión”. Varios vengadores son previamente adoctrinados en el Plano Espiritual antes de que se manifiesten a través de los médiums. Las enseñanzas nos sugieren cuidado en los diagnósticos y en las promesas de cura en el campo físico.


André Luiz, fascinado por lo aprendido, observa a los “técnicos en auxilio magnético que comparecen allí para dar pases de socorro” y Anacleto le explica que se trata de un departamento delicado de las tareas espirituales, que exige mucho criterio y responsabilidad. En la ejecución de la tarea que les está encomendada, no basta la buena voluntad sino poseer determinadas cualidades de orden superior y ciertos conocimientos especializados”. André Luiz narra algunas asistencias inclusive a un encarnado no vigilante, quien a pesar de haber sido atendido por diez veces, no promueve su cambio interior. Ahora, después de diez veces de socorro completo, es indispensable dejarlo entregado a sí mismo, hasta que se decida a adoptar nueva resolución.


André Luiz esperaba la continuación de sus nuevos estudios en compañía de Alexandre pero, Lisias fue portador de una invitación para una reunión de despedidas del caritativo instructor. Alexandre se iba a planos más elevados a desempeñar tareas de sublime expresión, las cuales todavía no podemos comprender. Conmocionados, todos escuchan la hermosa oración proferida por el abnegado instructor, como si conversara con el Maestro presente, aunque invisible.



OBRA COMPLETA DISPONIBLE EN:


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