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jueves, 19 de agosto de 2010

¿POR QUÉ OCURREN LAS MUERTES EN MASA?





Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com




Siempre que leo o escucho algo sobre “muertes” colectivas me acuerdo de mi primer contacto real con ese tipo de suceso. Creo que tenía diez años cuando quedé impactada ante fotos de la erupción de un volcán. Veía a muchas personas presas en un tipo de barro gris, sin saber qué miembros pertenecía a cada cuerpo. Pese a mi gusto por la lectura, no pude leer el reportaje y durante mucho tiempo las imágenes quedaron grabadas en mi cabeza.



Por no tener acceso a determinados programas televisivos que el cuidado materno y paterno prohibían, tampoco pude obtener detalles sobre el acontecimiento. Pero en la edad adulta conocí la Doctrina Espírita y lo investigué a él y a otros acontecimientos similares, para comprenderlos mejor bajo un abordaje espiritual.



Se trataba del volcán Nevado del Ruiz, de los Andes colombianos, que entró en erupción el 13 de noviembre de 1985 y mató a más de 25 mil personas.



En la Navidad de 2004, un tsunami “afectó a zonas de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia, dejando 229.866 muertes”. (Periodismo Humano)



El 30 de diciembre de 2004, se presentaba en República Cromañón (Argentina) el grupo Callejeros, cuando un incendio comenzó casi a las 11 horas de la noche y dejó a 194 muertos.



El 12 de enero de 2010, fue registrado un terremoto en Haití que mató a más o menos 200 mil personas.



El 27 de febrero de 2010, Chile también sufrió un terremoto que mató a 521 personas.



El 17 de julio de 2007, un avión que viajaba entre Porto Alegre y São Paulo, en Brasil, se estrelló contra una estación gasolinera, mató a las 187 personas que estaban a bordo y a 12 más que estaban en el suelo.



Sólo este año (2010) se registraron cinco accidentes aéreos con gran cantidad de víctimas fatales, cuyo número supera a los 1.370.



Eso sin citar el gran número de asesinatos en masa que se dan en varios países, por ambición, por diferencias ideológicas, por intolerancia o por cualquier otra razón que no alcanza para justificar que un Ser humano extinga la vida de otro.



El hecho es que ante situaciones como ésas, es común que las personas se pregunten cuáles serán sus razones. ¿Por qué algo tan terrible ocurre y mata en gran cantidad, sin elegir edad, sexo, raza o religión? Muchos creen que es mala suerte; para otros es un castigo; algunos piensan que es obra del acaso. Pero y ¿la Doctrina Espírita?, ¿Cuál es su explicación sobre el tema?

Las Leyes
El Espiritismo explica con mucha coherencia que cada uno recibe según sus obras porque todos estamos sometidos a la Ley de Acción y Reacción o de Causa y Efecto, y a la Ley de Evolución o del Progreso.



Según la primera, los seres humanos con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones creamos causas que tendrán un efecto posterior. Dependiendo de la naturaleza positiva o negativa de las causas, así serán los efectos posteriores. Es una Ley que no castiga, sino que reajusta los actos cometidos bajo la dirección de nuestro libre albedrío. Actúa devolviendo el caminante extraviado y perdido al camino correcto del bien y del progreso, a través de las sucesivas encarnaciones.



La Ley de Evolución o del Progreso rige la transformación continua de todo lo que posee vida, desde estados rudimentarios e inferiores hacia formas más perfectas y complejas. A través de esta Ley, el ser humano ha pasado a ser el hombre civilizado de hoy día, abandonando sus etapas salvajes y primitivas. Gracias a la Ley de Evolución y a las pruebas sucesivas a que ésta nos somete en nuestras múltiples existencias, los seres humanos vamos corrigiendo nuestras imperfecciones, transformando nuestros defectos y debilidades en virtudes o cualidades que nos empujan hacia la conquista de la vida espiritual. El empleo de nuestro libre albedrío hará que esta Ley nos haga caminar por el sendero del bien, del amor y de la felicidad, o por el contrario, por el camino del dolor.



Esas dos Leyes determinan la naturaleza de las pruebas y de las expiaciones que nos son “impuestas” según nuestras acciones y aspiraciones. “La prueba es la lucha que enseña al discípulo rebelde y negligente el camino del trabajo y de la edificación espiritual”, o que el Espíritu, cansado de permanecer estancado, se auto-impone para evolucionar. “La expiación es la pena impuesta al malhechor que comete un crimen.”[1] Pero “pruebas o expiaciones, son siempre señales de una inferioridad relativa, porque lo que es perfecto no tiene necesidad de ser probado”[2] y porque el Espíritu estancado ignora temporalmente su naturaleza evolutiva. El que expía recoge los efectos de sus malas acciones, el que es probado atiende a la Ley de Evolución que durante mucho tiempo prefirió ignorar.

Individualidad colectiva

Por la lógica de las expuestas enseñanzas espíritas, es muy fácil comprender como las Leyes citadas son llevadas a cabo y lo que vamos a demostrar es que el género de muerte que pesa sobre el hombre también está directamente vinculado a ellas, ya sea como prueba o como expiación. Pero antes nos falta comprender cómo las faltas individuales pueden ser cobradas colectivamente.



En “Obras Póstumas[3] encontramos interesantes aclaraciones que nos permiten comprender mejor ese proceso, pues nos dice que las mismas Leyes que “rigen al individuo”, rigen también “a la familia, a la nación, a las razas y al conjunto de los habitantes de los mundos, que son individualidades colectivas (…) El individuo, la familia y la nación cometen faltas y cada una de ellas, cualquiera que sea su carácter, se expía en virtud de una misma ley.”



Otro tanto acontece, tratándose de crímenes cometidos solidariamente por un cierto número de personas. Las expiaciones son solidarias, lo que no reduce la expiación simultánea de las faltas individuales.


Cada hombre reúne (…) caracteres (…) de individuo (…), de miembro de la familia,(…) de ciudadano. Bajo cada una de estas fases, puede ser criminal o virtuoso, es decir, que puede ser virtuoso como padre de familia y criminal (…) como ciudadano.



(…) hay faltas del individuo y del ciudadano, y las expiaciones del uno no absuelven al otro, pues toda deuda ha de ser pagada hasta el último óbolo.


Un (…) buen padre de familia, probo y honrado en sus negocios, puede ser un mal ciudadano, haber atizado el fuego de la discordia, oprimido al débil y manchado su mano con crímenes de lesa sociedad. Estas faltas colectivas son las que expían colectivamente los individuos que a ellas han concurrido, los cuales vuelven a encontrarse para sufrir juntos la pena del Talión (…).


La humanidad se compone de personalidades que constituyen las existencias individuales y de generaciones que constituyen las existencias colectivas.

Reorganizando nuestro raciocinio podemos afirmar que somos los responsables por el mal que nos atinge, dado que lo atraemos por nuestros pensamientos, acciones y omisiones, en cualquier ámbito de nuestra acción; que nuestras acciones en el hogar influyen en el conjunto familiar (una individualidad colectiva), las realizadas como ciudadano afectan nuestra comunidad (otra individualidad colectiva) y nuestra actividad como habitante del mundo aportará en el nivel evolutivo del planeta en general. Que la Justicia Divina lo examina muy bien, analiza lo que contribuimos y los daños que causamos como individuos y como individualidad colectiva para dar a cada uno según nuestras obras, a través de la aplicación de la Ley de Acción y Reacción.

Para mejor comprender esa justicia, presentaremos hipótesis y hechos reales que explican cómo tales responsabilidades colectivas son ajustadas en los procesos de desencarnación.

Reajustes necesarios
Gerson Simões Monteiro, presidente de la “Fundación Cristiana Espírita Cristiana C. Pablo de Tarso”, en un artículo sobre las muertes colectivas escribe que las víctimas de un terremoto podrían ser antiguos guerreros que, en encarnación anterior, destruyeron ciudades, hogares, mataron a mujeres y niños bajo los escombros de sus casas y victimaron a miles de personas. En nueva encarnación, son atraídos a reunirse en conjunto y en determinadas circunstancias, por los crímenes que practicaron, para sufrir lo que impusieron a sus víctimas en otra existencia. Son faltas individuales que influyen en lo colectivo.



Por nuestra parte, agregamos que los sobrevivientes también son llamados a una transformación moral, a un cambio profundo en sus vidas, pero hay personas que se aprovechan de la situación de caos, en una región que sufrió dicho terremoto, para saquear, robar, violar y que se benefician con egoísmo de las donaciones recibidas. A ésas no les alcanza la enseñanza y se comprometen más seriamente ante la colectividad.



Gerson aún nos cuenta un caso de una familia que incendió la casa de un vecino por venganza y mató a todos que estaban allí. En otra encarnación, los miembros de la familia criminal se reunieron en nueva encarnación y expiaron sus crímenes en un accidente. Mientras viajaban, su auto se encendió y todos murieron quemados sin poder salir del vehículo.



El estudioso explica que cada miembro de la familia reparó sus crímenes de forma individual, pero en un rescate colectivo.



Tenemos además, otro ejemplo real, incluso explicado en las páginas de la literatura espírita. El 17 de diciembre de 1961, un circo se encendió en la ciudad de Niteroi (Rio de Janeiro – Brasil) y cerca de 300 personas fallecieron.



En el libro “Cartas y Crónicas”, psicografiado por Francisco Cândido Xavier, el Espíritu Humberto de Campos relata la causa del accidente.

En el año 177 de la Era Cristiana, Marco Aurelio reinaba en el imperio romano. Mujeres, hombres, niños, ancianos y enfermos cristianos eran detenidos, torturados y exterminados. “Más de 20 mil personas ya habían sido muertas”.


Llegó la noticia de la visita del famoso guerrero Lucio Galo en aquellas tierras y los dueños del poder querían homenajearlo de manera grandiosa y original. Decidieron quemar a miles de cristianos en un espectáculo a la altura del visitante.



“Durante toda la noche, personas ávidas de crueldad allanaron residencias humildes” y al día siguiente a la tarde, “largas filas de mujeres y niños, gritando y llorando, encontraron la muerte al final del soberbio espectáculo, quemadas en las llamas intensificadas por el soplo del viento o despedazadas por los caballos en carrera”.


Casi dieciocho siglos se pasaron tras el tenebroso acontecimiento… Sin embargo, la justicia de la Ley reaproximó a todos los responsables, a través de la reencarnación, y en diferentes edades físicas para dolorosa expiación, el 17 de diciembre de 1961, en la ciudad brasileña de Niteroi, en conmovedora tragedia en un circo.”

El notable Mediumnato de Chico Xavier también nos aclara otro hecho real ocurrido en São Paulo, otra ciudad brasileña, el 1º de febrero de 1974, fecha en que el edificio Joelma se incendió y dejó a 188 muertos.


El Espíritu Cyro Costa y Cornélio Pires se manifestaron por psicografía y dictaron dos sonetos que revelaban la causa de las muertes en masa en el incendio. Las víctimas “rescataron los últimos vestigios de la culpa que aún cargaban en su propia alma, como residuos de compromisos adquiridos en la guerra de las Cruzadas.”[4] (Cyro Costa)

Barren con fuego y llanto las sombras de otras eras
Combatientes de la Cruz en probaciones austeras,
No obstante héroes del mundo, honrando los tiempos idos.
(Cyro Costa)

En el libro “Acción y Reacción”, cuya temática principal es exponer ejemplos reales que demuestran cómo se manifiesta la Ley de Acción y Reacción o de Causa y Efecto, tenemos un caso muy interesante y lo resumimos aquí:

Trabajadores del Plano Espiritual recibieron un pedido de auxilio a víctimas de un accidente aéreo y el instructor Druso le cuenta a André Luiz la historia de Ascânio y Lucas, quienes, a pesar de contar con casi 5 siglos sucesivos en aprendizaje y trabajo digno, no lograron ascender a esferas más elevadas porque tenían una deuda del siglo 15, cuando asesinaron a dos compañeros precipitándolos desde el alto de una fortaleza.



Decidieron reencarnar, dedicarse a la aeronáutica y ahora formaban parte de las víctimas de ese accidente aéreo. Es que aquellos que poseen grandes créditos morales pueden seleccionar el género de prueba con la cual saldarán sus deudas.


El benefactor le explica que el socorro es brindado a todas las víctimas, pero que no se puede olvidar que, aunque el desastre es el mismo para todos, la muerte es diferente para cada uno. La liberación depende de la “vida anterior” de cada individuo. Algunos serían retenidos por algunas horas, otros, tal vez por largos días. La muerte física es diferente de la emancipación espiritual.


Le dice que si el origen de la prueba fuera analizado, entre los accidentados estarían delincuentes que, en otras épocas, lanzaron hermanos de elevada altura; otros que cometieron crímenes en la superficie del mar; y suicidas que se lanzaron desde las alturas.


Tales pruebas sirven, además, como luchas expiatorias para la familia. Padres que fracasaron con sus hijos en otras épocas, aprenden por medio de la nostalgia.


El dolor colectivo es el remedio que corrige las fallas mutuas.

Por las enseñanzas del instructor Druso entendemos que la desencarnación colectiva no ignora las condiciones individuales y que ni siempre aquellos que se reúnen para rescates colectivos están involucrados en un mismo acto del pasado.


A través de la mediumnidad de Divaldo Franco, tenemos noticias sobre las víctimas del tsunami de 2004. Según Joanna De Ângelis, la mentora de Divaldo, ellas formaron parte de antiguas legiones de bárbaros que destruyeron parte de Europa y de otros pueblos, cuando Alarico I y sus ejércitos dominaron a varios países con crueldad, conquistaron a Roma, la saquearon y la quemaron durante seis días, en el año 410 después de Cristo.[5]



Nos parece que está más que demostrado que en realidad no hay víctimas inocentes en las tragedias colectivas, sino Espíritus que poseen culpas en su bagaje espiritual. Muchos quieren rectificarse y, cuando están en el Plano Espiritual, le piden a Dios la oportunidad de hacerlo; eligen el género de rescate, lo planean y lo llevan a cabo durante la reencarnación. Otros son intimidados a hacerlo porque insisten en la rebeldía y en la maldad y necesitan sentir en carne propia el dolor que causaron a sus semejantes, para comprenderlo y transformarse.



Además están los familiares, los amigos y los sobrevivientes que también sufren la tragedia, pero tampoco lo sufren injustamente. La Justicia Divina siempre utiliza todos los recursos disponibles y necesarios para aplicar valiosas enseñanzas a los involucrados, los cuales también son deudores ante las Leyes o necesitan pasar por ese género de prueba para perfeccionarse.



No obstante, cuando reflexionamos sobre esas afirmaciones nos preguntamos si Dios es el causador de tales tragedias o sólo las utiliza para aplicar su justicia. Es algo que pasaremos a analizar.

Los desastres naturales
El capítulo VI de la tercera parte de “El Libro de los Espíritus”, comenta sobre las finalidades de la Ley de Destrucción, una ley natural muy necesaria a la renovación de la naturaleza y del hombre como Espíritu. En ella, encontramos los fenómenos naturales, como los terremotos, los volcanes, entre otros.



Sabemos que la Tierra, como planeta de prueba y expiación, camina hacia la condición de un planeta de regeneración y para que eso ocurra, debe haber una transformación general, que incluye no solamente el perfeccionamiento moral e intelectual del hombre, sino también un cambio en la estructura material del planeta.



Los fenómenos naturales sobre los cuales el hombre no tiene dominio pueden ser entendidos perfectamente como acciones del Creador para acelerar ese progreso.



Divaldo Franco, en entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para “La Revista Espirita”, explica que hay Seres que trabajan en el mantenimiento de la Naturaleza, “tanto en la construcción como en la destrucción, para que la Tierra alcance” un nivel más elevado. Y son ellos, bajo la orientación de Espíritus Elevados, quienes llevan a cabo los sucesos necesarios para el cambio del planeta. “Después de estudiadas las necesidades de aquellos que estarán incluidos en la depuración a través del flagelo destructivo, son elaboradas las acciones, utilizándose de los fenómenos geológicos (como en el caso del tsunami)” para la aplicación de la justicia.



En esos casos, están en curso la transformación física de la estructura del Planeta y la utilización de ese recurso para la renovación moral de sus habitantes, ya sea por el proceso de desencarnación, por la “pérdida” de seres queridos, o incluso por la sensibilización generalizada que el hecho despierta en la humanidad cuando ella es invitada a practicar la solidaridad para ayudar a las “víctimas” directas del suceso.



Pero no podemos confundir los flagelos necesarios, programados por la Espiritualidad Mayor, con aquellos que ocurren por la mano irresponsable del hombre, como las inundaciones, originadas por la falta de respeto a la Naturaleza; como las guerras, cuya fuente es siempre la ambición; o los incendios causados por la omisión o por la mente criminal.



Jesús dijo que los tropiezos son necesarios, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo![6] Lo que nos permite comprender que la Ley de Acción de Reacción utiliza los equívocos de un hombre para rectificar los errores de otro. El segundo se está liberando de la culpa, el primero asume débitos ante la Ley y más adelante se le cobrará.



Pero ¿cómo la Justicia Divina utiliza los fenómenos naturales y los equívocos de ciertos individuos como herramienta de depuración de otros?



Américo Domingos Nunes Filho, en un artículo publicado en la Revista “O Consolador”, explica que si consideramos que los Espíritus influyen en nuestros pensamientos, como dice la pregunta 459 de “El Libro de los Espíritus[7], es probable que los Espíritus nos inspiren en casi todos los actos de nuestra vida, y ¿por qué no, de nuestra muerte?



El artículo presenta ejemplos:



Si a una persona le llega el momento de desencarnar por un accidente, según su programación reencarnatoria, la Espiritualidad la puede inspirar a que ella se suba a una escalera estropeada que no le resista el peso. Los Espíritus no rompen la escalera, pero utilizan su debilidad.



A un hombre, cuya programación es la de morir electrocutado por un rayo, le será inspirada la idea de abrigarse bajo un árbol que será atingido durante una tormenta.



De la misma manera, si alguien no debe morir en un accidente o desastre natural, le es inspirado evitarlo. Y es por ello que muchas personas escapan de lo que, con certeza, le causaría la muerte. Como aquellas que desistieron de viajar sobre la hora y más tarde el transporte que usarían sufre un accidente.



En definitiva, es importante comprender que aquellos que perecen en las tragedias colectivas (o no) ya lo tenían programado antes de que nacieran. La Espiritualidad solamente los inspira a reunirse para cumplirlo. Es un compromiso que asumieron ante la Ley.



Y no menos importante es destacar que el mal no es planeado, que nadie nace programado para servir de herramienta al cumplimiento de una prueba o de una expiación. Los actos homicidas y genocidas, el terrorismo, las irresponsabilidades que terminan por eliminar vidas, o las omisiones que matan, son elecciones individuales de cada Espíritu y tarde o temprano la Justicia también los alcanzará, en esta o en otra existencia.



Queremos aclarar que tampoco podemos condenar a las personas que perecieron en las tragedias colectivas como antiguos criminales. Es más justo considerarlos como hijos pródigos que lograron vencer una gran etapa en su camino evolutivo, que vuelven a casa, más leves y serenos, porque se liberaron de culpas que los lastimaban.



A sus familiares, les queremos decir que no se rebelen, ni sientan que Dios los haya fallado. Tenemos una visión muy limitada de Su bondad, de Su amor y de Su justicia, ya que sólo podemos recordar la actual existencia y en la mayoría de las veces ella es incapaz de explicarnos las causas de tales sucesos.



Confía, ama, ora y ayuda a tus semejantes que aún caminan contigo. Intenta vislumbrar la imagen descrita por el Espíritu Cyro Costa cuando rindió homenajes a los muertos en el incendio del edificio Joelma:



En la Tierra el sufrimiento, la angustia, la ceniza, la escoria…
Pero en el Más Allá se escuchan los himnos de victoria
De las Milicias del Cielo saludando a los redimidos.





Referencias



FRANCO, Divaldo. Por el Espíritu Manuel Philomeno de Miranda. Temas da Vida e da Morte. Flagelos e Males.
KARDEC, Allan. El Evangelio según el Espiritismo, capítulo V, ítem 9; capítulo XIV, ítem 9.
_____________ El Libro de los Espíritus. Preguntas, 459, 737, 738, 738b, 741, 783, 851 y 852.
_____________ El Cielo y el Infierno. Capítulo VIII - Expiaciones terrestres.
_____________ Obras Póstumas. Cuestiones y Problemas: Las Expiaciones Colectivas.
XAVIER, F. Cândido. Espíritu Emmanuel. El Consolador. Preguntas 246 y 250.
XAVIER, F. Cândido. Espíritu Humberto de Campo. Cartas y Crónicas. Capítulo 6.
_____________ Espíritu André Luiz. Acción y Reacción. Capítulo 18.
XAVIER, F. Cândido. PIRES, J. Herculano. Espíritus Diversos. Chico Xavier Pede Licença. Capítulo 19.
_____________ Diálogo dos Vivos. Capítulos 25 a 27.
DEMÉTRIO, João. O Porquê das Mortes Coletivas? Disponible en:
http://www.feal.com.br/colunistas.php?art_id=40&col_id=9
FILHO, A. D. Nunes. Expiações coletivas. Disponible en:http://www.oconsolador.com.br/ano2/64/especial.html
FRANCO. Divaldo. A Transiçao planetária. Disponible en:http://celesfa.blogspot.com/2007/06/transio-planetria.html
HENRIQUE, Marcelo. Catástrofes e Desencarnes em Massa. Disponible en:http://espiritismo.ning.com/profiles/blogs/desencarne-coletivo
HESSEN, Jorge. Desencarnes coletivos. Disponible en:http://www.espiritismo.net/content,0,0,1383,0,0.html
MONTEIRO, Gerson Simões. As causas das mortes coletivas. Disponible en:http://www.radioriodejaneiro.am.br/anx/imprensa/13_GM_AsCausasMortesColetivas_CorreioE.pdf
ROCHA, Marco Aurélio. Desencarne coletivo. Disponible en: http://marcoaureliorocha5.blogspot.com/2009/06/desencarne-coletivo.html
SCHUBERT, Suely Caldas. Tragédias coletivas: por quê?. Disponible en:http://www.lema.not.br/indexcanais.php?pagecanais&acao=resposta&sub=11&princi=Canais&recstart=0&q_id=222
Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para “La Revista Espirita”. Muertes colectivas. Disponible en: http://www.luzespiritual.org/articulos/877-muertes-colectivas
http://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_Croma%C3%B1%C3%B3n
http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Hait%C3%AD_de_2010
http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Chile_de_2010
http://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_3054_de_TAM_Linhas_A%C3%A9reas
http://pt.wikipedia.org/wiki/Voo_TAM_3054
http://g1.globo.com/mundo/noticia/2010/07/os-maiores-desastres-aereos-dos-ultimos-dez-anos.html
http://periodismohumano.com/sociedad/de-tanzania-a-haiti.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Erupci%C3%B3n_del_Nevado_del_Ruiz_de_1985
[1] El Consolador, por el Espíritu Emmanuel, psicografía de Francisco Cândido Xavier, pregunta 246.[2] El Evangelio según el Espiritismo, capítulo V, ítem 9.[3] Capítulo: Cuestiones y Problemas: Las Expiaciones Colectivas[4] Del libro “Diálogo de los Vivos”, de Francisco Cândido Xavier, J. Herculano Pires y Espíritus Diversos.[5] Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para “La Revista Espirita”
[6] Mateo, 18:7[7] 459. ¿Influyen los Espíritus sobre nuestros actos y pensamientos? - A ese respecto su influjo es mayor de lo que creéis, porque son sobrada frecuencia son ellos los que os dirigen.



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2 comentarios:

  1. Marina,
    um texto para estudo. Nos explica muito bem os porquês das mortes coletivas.

    Um grande abraço e obrigado por compartilhar este estudo.

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  2. Marina,gracias por intentar iluminar un poco el oscuro escenario de la stragedias colectivas,pero lo que explicas se contradide con la idea de un Dios justo e inteligente.¿De que sirve experimentar el castigo si es imposible recordar la causa que lo originó?o es que lo recuerdan todo en mismo momento que reciben el castigo?lo digo porque sino no habria aprendizaje,solo expiación,y una expiación injusta pues aquellos seres nacieron inocentes en su nueva vida si no pueden recordar que han hecho mal.Otra cosa es que se vean los castigos a las faltas cometidas durante la misma vida,esto si es justicia,pues el espiritu puede reflexionar sobre si mismo,sus obras y elegir evolucionar.Pagar en una vida faltas de vidas anteriores para perfeccionar el espiritu me lleva a otra reflexión.¿Puede imaginar Dios lo que sienten algunas de sus criaturas ante el grotesco espectaculo del sufrimiento que padecen en este mundo,que les lleva a preferir que nunca hubiese comenzado la consciencia humana,el universo,ni nada de lo creado?que prefieren no existir que alcanzar una utópica felicidad por un perfeccionamiento espiritual a tan altisimo precio?es que no habria otra forma de hacer evolucionar el espiritu humano?

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