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miércoles, 12 de mayo de 2010

Los Fenómenos Espíritas

La fenomenología espírita y la reencarnación también despertaron la atención de muchos científicos, sobre todo a partir de la mitad del siglo XIX.

Allan Kardec fue el primero estudioso a hacer un trabajo organizado, meticuloso y lógico sobre los fenómenos espirituales. Sir Williams Crookes, considerado por muchos como el mayor científico de su época, investigó las facultades mediúmnicas de algunos médiums y pudo confirmar la veracidad de los hechos espirituales.

A partir de esa época muchos intelectuales pasaron a estudiar tales fenómenos para desacreditarlos, sin embargo, se depararon con una verdad incontestable y se sumaron a la lista de creyentes. Otros los examinaron movidos por el espíritu científico.

Charles Richet, catedrático en la Facultad de Medicina en París y Nóbel de Fisiología en 1913 se convenció. Alfred Rusell Wallace, co-autor de la Teoría de la Evolución, fundó una sociedad que se dedicaba a la experimentación espírita, después de ser materialista convicto. Cesare Lombroso, doctor en Psiquiatría y Antropología de la Universidad de Turín, fue un gran investigador del tema después de haber abrazado el Espíritu de su madre fallecida. Y podríamos seguir la gran lista de estudiosos y científicos:

Camille Flammarion, astrónomo; Gustavo Geley, médico y filósofo; Carl Gustav Jung, discípulo de Freud; Albert de Rochas, director del Instituto Politécnico de París; Ernesto Bozzano, estudioso italiano que escribió varios libros con resultados de sus investigaciones; Hernani Guimarães Andrade, quien en su libro “Morte, uma luz no fim do túnel” relata experiencias de varios científicos realizadas en laboratorio que confirman la existencia del alma… Hay muchos nombres más, pero no es el objetivo de este estudio citarlos todos, más bien contar algo sobre sus investigaciones, las cuales contemplaban experiencias con la mediumnidad, con mensajes obtenidos por psicografía, psicofonía y audiencia; también estaban las materializaciones con la utilización de ectoplasma; las levitaciones, hipnosis y videncias. Y en 1975, el psiquiatra americano Raymond A. Moody Jr., presentó un trabajo serio sobre lo que llamamos de experiencia de casi muerte (ECM), comprobando científicamente que la muerte es sólo un cambio de estado de consciencia.

En su libro “La Vida Después de la Vida”, el doctor Moondy relata casos de personas que se acercaron a la muerte clínica, cuyas almas se desprendieron relativamente del cuerpo, adquirieron significativa libertad y cuando volvieron al cuerpo, revelaron interesantes informaciones sobre la frontera entre la vida física y la espiritual. Las narraciones eran muy similares. Muchos veían túneles por donde transitaban, luces, recordaban toda su vida, se encontraban con familiares muertos y se deparaban con escenarios celestiales. Incluso personas no videntes que vivieron la estas experiencia cercana a la muerte, relataban visiones.

El Dr. Melvin Morse también estudió casos semejantes, pero con niños que pasaron por graves accidentes y serias enfermedades y reunió muchos casos en el libro “Closer to the Light - Learning from the Children” (Más Cerca de la Luz - Aprendiendo con los niños).

La psicóloga Kim Klark, quien forma parte del equipo del doctor Morse, trabajó en 1989 con un grupo de 121 niños entre 3 y 16 años en situación de riesgo de vida. Las experiencias vivenciadas por ellos no escaparon a la similitud observada antes y entre los interesantes casos investigados por la doctora, está el relato de Katie, una niña que le contó que durante su experiencia había ido a su casa en compañía de una muchacha, vio a su hermano estudiando y a su madre cocinando. Además, reconoció a todo el equipo médico que la cuidó cuando ella llegó al hospital inconsciente.
La contribución de personas serias e dedicadas al estudio de la supervivencia del alma nos da la certeza de que la muerte no existe y que seguimos viviendo en otro plano cuando nuestro cuerpo físico muere, es de hecho muy consoladora, pero no nos permite vislumbrar la justicia divina, dado que no explica la causa de las muertes prematuras y los variados géneros de muerte, entre otras dudas que tenemos a nivel existencial.

Las vidas sucesivas o la reencarnación es el eslabón que une el consuelo que nos ofrece la consciencia de la inmortalidad a la explicación lógica de la justicia divina.

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