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miércoles, 12 de mayo de 2010

La Reencarnación



La reencarnación no es una idea nueva, sino que forma parte de la creencia de muchas religiones orientales milenarias.

A partir de 1857, con el lanzamiento de “El Libro de los Espíritus” por Allan Kardec, la reencarnación ganó nueva formulación, pasando de una creencia a una certeza fácilmente comprobable con argumentos lógicos.

Estos argumentos presentados por los Espíritus y recopilados, clasificados, organizados, confrontados, comparados, discutidos y analizados por Allan Kardec, representan el lazo que nos vuelve a unir a Dios, dado que ahora podemos comparar las concepciones de muerte presentadas por las religiones occidentales (en que Cielo e Infierno son los protagonistas), a la idea de la nada, adoptada por materialistas convictos (contrarios al cuento de terror difundido ampliamente en la Edad Media), y concluir que ambas son muy pesimistas, poco consoladoras y nada razonables.
A partir del trabajo investigativo del discípulo de Pestalozzi podemos estar seguros de que volveremos a encontrar nuestros seres queridos en esta y en otras vidas, en este y en otro plano, porque además de investigar el concepto de la reencarnación, Kardec nos relató la vida en el Mundo Espiritual, analizó la vida terrena y explicó la Ley de Causa y Efecto que determina las condiciones en las que viviremos encarnados (vivos) y desencarnados (muertos). Lo que explica que Cielo e Infierno son estados de consciencia que resultan de nuestras buenas o malas acciones. Y lo más importante es que no estamos condenados a ellos por toda la eternidad, sino que tenemos oportunidades de corregir nuestros errores en las diferentes existencias y por lo tanto, alcanzar niveles evolutivos más elevados.

Es ésta la verdadera Justicia Divina. La que no condena eternamente a sus hijos por sus errores, tampoco premian aquellos que nada hicieron para ser privilegiados. La que explica porqué somos tan diferentes y porqué algunos viven más y mejor que otros.
En este sentido, también tenemos importantes investigaciones científicas que corroboran las conclusiones de Kardec. El bioquímico y profesor de psiquiatría canadiense, Ian Stevenson se dedicó a estudiar la reencarnación durante más de 40 años. Examinó más de 3 mil casos de niños que parecían recordar hechos de sus vidas pasadas y recopiló registros médicos de marcas de nacimiento y deformaciones congénitas relacionadas al tipo de muerte narradas por los niños, además de analizar autopsias de las personas que ellos decían ser.

El doctor Ian Stevenson no fue el único estudioso del asunto.
La doctora Edith Fiore de los Estados Unidos tiene publicaciones sobre el tema. El doctor Gerald Netherton estudió más de 8 mil pacientes y de escéptico pasó a ser creyente. El doctor Brian Weiss es muy conocido por la publicación de libros sobre experiencias de regresión a vidas pasadas realizadas en su consultorio. Y podríamos citar muchos otros nombres de estudiosos del asunto, pero debemos volver al objetivo de este artículo: la educación para la muerte.

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