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miércoles, 19 de mayo de 2010

¿La Cromoterapia es una práctica espírita?

Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com



 
Desde el año de 1950, en el medio espírita se instaló larga discusión sobre la práctica de los pases estandarizados, acompañados por el ejercicio de la Cromoterapia. Gracias a las obras publicadas por el comandante Edgard Armond, algunas personas se interesaron por el uso de esa terapia y la adoptaron en la tarea espírita, otras contestaron su carácter doctrinario.

En la actualidad, la discusión continúa y creemos necesario abordar el tema con cuidado, estudiando la inconveniencia o la relevancia de su práctica en la Casa Espírita.

Según la revista “Crecimiento Interior” Nº 23, Año 3, el objetivo de la Cromoterapia “es combatir los males que alteran el buen funcionamiento físico” a través del uso “de los colores”, los cuales poseen una vibración que actúan en el organismo sanando “anomalías físicas o mentales (…), desde la simple corrección de un estado de ánimo (…) a la regulación de anomalías como (…) la presión sanguínea, problemas en el funcionamiento orgánico o en la estructura ósea, aparición de infecciones, obesidad, anorexia, etc.”

Los médicos Ángel S. Serrano, Pilar L. Pradilla y Elena O. Nieto, dicen que “la Cromoterapia es una Terapia que se suele utilizar dentro de la Medicina Natural” y Es ejecutada “a través de los colores en que se divide el espectro de la luz solar. Es un método de armonización y de ayuda a la curación natural de ciertas enfermedades por medio de los colores.” Afirman que “desde aproximadamente el año 1200 a. C., hasta el 4000 a. C.,” en las antiguas culturas mesopotámicas se trataban las enfermedades con el uso de los colores.
Odina Balzano, escritora, cromoterapeuta y profesora de la Cátedra de Cromoterapia de la Facultad de Parapsicología y Ciencias afines de Paraguay, explica que la Cromoterapia está íntimamente relacionada al Egipto antiguo como la propia Medicina y está fundamentada en tres ciencias: la Medicina, la Física y la Bioenergética. Nos informa que la Cromoterapia está en la lista de las principales Terapias Alternativas o complementarias reconocidas en 1976 por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y ratificada en 1986 por el Director General y por el Director de Medicinas Tradicionales de la OMS.

Edgard Armond, en su libro “Métodos Espíritas de Cura: Psquismo y Cromoterapia” , defiende la práctica de la Cromoterapia argumentando que el Espiritismo es una “doctrina evolucionista y progresiva que incorpora lo que va con el tiempo surgiendo de verdadero y útil, tanto en el conocimiento teórico como en la práctica.” (Pág. 17). Agrega que tal práctica no se desvía de la Codificación por ser una innovación necesaria, ya que Kardec afirmó que el Espiritismo aceptaría nuevos conceptos de comprobada eficacia. (Pág. 50)

Las elucidaciones nos expresan importantes reflexiones. La primera es la negación de la naturaleza novedosa de la terapia presentada por Armond, pues según los expertos, la Cromoterapia tiene sus orígenes en la Antigüedad y la Doctrina nació en el siglo XIX. Sabemos también que Kardec era versado en Magnetización, lo que nos permite pensar que pudo haber conocido la Cromoterapia y no la agregó en el contenido de la 3° Revelación. Pero aunque no la haya conocido, trazó los criterios esenciales para la introducción de nuevas ideas y prácticas en el cuerpo doctrinario, los cuales nos permiten evaluar con seguridad la compatibilidad de la Cromoterapia con la Doctrina Espírita.

En la introducción de “El Evangelio según el Espiritismo”, Kardec escribió que la Doctrina no es una concepción puramente humana y los Espíritus tampoco la revelarían a un sólo hombre, ya que éste puede ser engañado y “engañarse a sí mismo”. Así que todas las revelaciones deberían ser sometidas a dos criterios, al tamiz de la razón y al Control Universal de la Enseñanza de los Espíritus (CUEE), siendo este último, la fuerza del Espiritismo.

Dice Kardec que “La experiencia prueba que cuando un principio nuevo debe recibir su solución, es enseñado espontáneamente en diferentes puntos al mismo tiempo, y de una manera idéntica (…)” y el propio codificador recibió comunicaciones de cerca de mil centros espíritas serios de todas partes del globo durante sus investigaciones.





Insiste el maestro que ese Control Universal es lo que garantizaría la unidad futura de la Doctrina, que evitaría “las teorías contradictorias”, las alteraciones, y que sería imprescindible confirmar este control “antes de lanzar un sistema” en nombre de la Doctrina, pues “no es a la opinión de un hombre que se deberá aliar, sino a la voz unánime de los Espíritus (…)”

El propio Armond, considerando el asunto como una novedad, explica que hasta el año de 1950 no existía ningún estudio sobre la práctica de tratamientos espirituales y que fue él, cuando estaba en la FEESP (Federación Espírita del Estado de São Paulo) quien publicó obras especializadas, las cuales incluyen los pases estandarizados y la aplicación de los colores. Comenta que le llegaron noticias mediúmnicas del uso intenso de la terapia de los colores en el plano espiritual, pero desde la codificación hasta hoy, los médiums más conocidos y acreditados del medio espírita aún no obtuvieron comunicaciones similares, tampoco las hubo en diversas partes del mundo. En realidad la adopción de ese procedimiento en los centros espíritas está relacionada a las obras de Armond y no a las orientaciones del Mundo Espiritual.

Las recomendaciones pertinentes de Kardec y las afirmaciones de Armond nos conducen a la conclusión que la Cromoterapia no resiste al Control Universal de la Enseñanza de los Espíritus (CUEE) y por ende, aún no puede ser incorporada a la Doctrina.

La segunda interesante reflexión es que podemos notar que la Cromoterapia pertenece al campo de la Medicina, lo que significa que su práctica exige previo estudio profundizado en Instituciones idóneas y reconocidas, además de un lugar apropiado a su ejercicio, como un hospital, una clínica o un consultorio.

No hay duda de que la Cromoterapia es un excelente recurso terapéutico por no ser un tratamiento invasivo para el paciente, como muchas veces suele ocurrir en la Medicina Tradicional y por su reconocimiento por la OMS como parte de la Medicina Natural. Y esta aceptación de la Cromoterapia, como de la Homeopatía, de la Acupuntura y de otras terapias relacionadas a la Medicina Alternativa representa, en nuestra opinión, un avance de la Humanidad en las Ciencias Médicas.

Lo que sí discutimos, es la posibilidad de injertarlas en las instituciones espíritas como si fueran prácticas espíritas, pues la Casa Espírita es un núcleo de educación integral, de higiene mental, moral y no una clínica de recuperación que cura el paciente de su enfermedad física. Es una Escuela para el Espíritu inmortal, cuyos principios están muy bien definidos en las obras de la codificación y muy bien estudiados en la literatura subsidiaria, como la psicografiada por Chico Xavier, por Divaldo Franco, por Yvonne Pereira y los estudios de León Denis, Herculano Pires y muchos otros que se dedicaron seriamente a la tarea.
No podemos trasladar a la Casa Espírita todo lo que le sea benéfico al Ser Humano. La Odontología es buena, pero no la podemos ejercer en la Casa Espírita. El Derecho es bueno, pero no lo podemos trasladar al Centro Espírita. La Dermatología es buena pero tampoco la podemos practicar en el Centro Espírita.

En el capítulo IX del libro “Liberación” , André Luiz relata sus observaciones durante una misa en una Iglesia Católica. Cuenta que las hostias eran fluidificadas, irradiaban luz y cuando eran depositadas en la boca de los creyentes sinceros, les brindaban fluidos edificantes. ¿Entonces debemos repartir hostias en los Centros Espíritas porque son buenas? No. Esa es una práctica de la Iglesia Católica y no de la Doctrina Espírita. De la misma manera que las prácticas de las religiones orientales no deben ser trasladadas al Espiritismo.

Asimismo, no podemos menospreciar las Terapias Alternativas, ignorar el estudio que se merecen y creer que el estudio de dos o tres libros nos preparará para ejercerlas sin incurrir en la práctica ilegal de la Medicina, como nos hizo creer Edgard Armond.

Por las razones presentadas, se nota que la inclusión de la Cromoterapia en la Casa Espírita tampoco resiste al tamiz de la razón, pues es nuestro deber respetar también las leyes de los hombres ya que vivimos en una sociedad.

Sabemos además que el codificador, con la personalidad innovadora y la humildad que lo caracterizaban, afirmó que la Doctrina debería caminar con la Ciencia y corregir posibles errores apuntados por ésta en su cuerpo doctrinario. Si las Ciencias Médicas ya aceptaron la relevancia de la Cromoterapia es porque ella tiene su valor, pero en el ámbito de la Medicina.

Sin embargo si aún nos queda alguna duda, podemos comparar la sencillez que caracteriza la práctica espírita con las enseñanzas de Edgard Armond en los libros “Pases e Irradiaciones” y “Métodos Espíritas de Cura: Psiquismo y Cromoterapia”.



En el primer libro, el escritor describe variadas técnicas estandarizadas, las cuales son utilizadas según las necesidades del paciente. Si el paciente tiene problemas de salud existe una técnica específica a ser aplicada; si está obsesado se utiliza otra técnica, si se trata de un niño, el pasista debe ser preferentemente del sexo femenino, etc. Hay incluso momentos en que el pasista levanta los brazos para la captación de energías.

En el segundo libro encontramos las siguientes instrucciones:


Utilizar un proyector cilíndrico, semejante a una linterna portátil, de 6 a 7 centímetros de diámetro, con encajes para lámparas de colores, o filtros.
Los enfermos deben acostarse y relajar el cuerpo, o mínimo, recostarse en sillones, en ángulo de 45 grados.
La proyección puede ser hecha contigua a la piel o alejada a mayor o menor distancia, según la gravedad del caso y resistencia del enfermo; tener en vista obtener la mayor penetración posible de los rayos de color en los órganos o tejidos.
Dividir el área en varias partes, cuando sea necesario, transitando con el proyector de un punto hacia otro hasta cubrir toda el área. (Página 121)
Utilizar, en los recintos de trabajo, un panel de luces de colores, para poder alterar siempre que sea necesario el fondo ambiental, juego de colores que también puede ser utilizado en los trabajos de pases y vibraciones a distancia. (Página 126)


En la “Revista Espírita” de septiembre de 1865, Kardec escribe que “a menudo, basta imponer las manos sobre un dolor para calmarlo; lo pueden hacer todos los individuos que ponen en ello la fe, el fervor, la voluntad y la confianza en Dios”. Que “sólo la ignorancia hace creer en la influencia de tal o tal formas”. Y en “Obras Póstumas” el codificador confirma sus palabras explicando que el uso “de una práctica determinada, contribuye a darles confianza” a las personas ignorantes.
Está claro que las complejas técnicas desarrolladas por Edgard Armond no observan la simplicidad de las orientaciones del codificador. Y algunos todavía pueden argumentar que la terapia de los colores puede ser ejecutada por un proceso mental, con la simple imposición de manos y la oración, pero nos encontraríamos con dos inconvenientes: la realización del diagnóstico y la elección de los colores adecuados a la necesidad del asistido ante este diagnóstico.




En la práctica armondiana son los médiums videntes quienes proceden a los “exámenes espirituales para determinar perturbaciones físicas y psíquicas” y a partir de su diagnóstico, se elige la técnica y los colores adecuados al tratamiento.

En el capítulo XIV de “El Libro de los Médiums”, Kardec define la videncia como la facultad que “consiste en la posibilidad de ver cualquier Espíritu” y agrega que


“Los médiums videntes propiamente dichos son muy raros y hay mucho que desconfiar de aquellos que pretenden gozar de esa facultad. Ciertas personas pueden, sin duda, engañarse de buena fe, pero otras pueden también simular esta facultad por amor propio o por interés.”


Recomendamos la lectura del artículo “La videncia en la reunión mediúmnica”.


Más adelante, en el capítulo XVI nos advierte que tal facultad debe ser siempre analizada y que no es útil creer siempre en quienes dicen ver a los Espíritus.

Se percibe que la videncia no es una herramienta segura para diagnosticar la necesidad del asistido y aunque lo fuera, el médium ignora otras implicaciones relacionadas a la Ley de Causa y Efecto, que ubica a cada uno de nosotros en los sitios necesarios a reparaciones y aprendizajes, que nos reúnen a personas involucradas en este proceso y que nos otorga condiciones físicas y espirituales vinculadas al género de reparaciones y de pruebas por las cuales debemos pasar.

Herculano Pires en el libro “La Obsesión, El Pase, El adoctrinamiento” expresa que “la técnica del pase no pertenece a nosotros, sino exclusivamente a los Espíritus superiores. Sólo ellos conocen la situación real del paciente, las posibilidades de ayudarlo ante el compromiso de sus pruebas, la naturaleza de los fluidos de que el paciente necesita, etc. Es simplemente atrevimiento y osadía querer manipularlos y distribuirlos según nuestra modalidad y criterio”.

El equipo del “Proyecto Manuel Philomeno de Miranda” en “Terapia a través de los Pases” dice que “la acción de los Espíritus sobre los fluidos espirituales tiene consecuencias de importancia directa y capital para los encarnados, pero el método armondiano considera que son los encarnados quienes controlan el proceso.
Kardec explica que





“los Espíritus actúan sobre los fluidos espirituales, no manipulándolos como los hombres manipulan los gases, sino con el auxilio del pensamiento y de la voluntad. (…) ellos imprimen a tales fluidos esa o aquella dirección; ellos los aglomeran, los combinan o los dispersan.”



Son ellos, no somos nosotros. Dejemos que la elección y el uso de los colores (si necesario) sean de la incumbencia del equipo médico del Plano Espiritual, ya que sus miembros son quienes conocen con profundidad el estado real y las necesidades del asistido, además de dominar las terapias que todavía ni son conocidas en nuestro plano. Podemos inclusive dificultar su trabajo cuando plasmamos lo que creemos ser lo mejor, dentro de nuestra visión aún muy limitada, y que en definitiva puede no serlo.

Queremos aún exponer la opinión de personas e instituciones idóneas sobre el ejercicio de la Cromoterapia en la Casa Espírita y presentar datos biográficos de Edgard Armond que nos posibiliten entender un poco más sus ideas.

La posición de la FEB (Federación Espírita Brasileña) está bien definida en artículo “Coherencia Doctrinaria” de la revista “O Reformador” de agosto de 2008, escrito por Júlio César de Sá Ruriz:

(…) cada actividad, acción o movimiento que abarque los aspectos científico, filosófico y religioso en el ámbito del Espiritismo, deberá obligatoriamente estar en el riguroso cumplimiento de aquel contexto doctrinario; caso contrario será incoherente utilizarse del calificativo espírita cuando no lo sea de hecho. (…) Respecto a los que practican la cromoterapia (…), no hay porque confundirlos con los pases espíritas definidos por Kardec.

Alamar Régis Carvalho: escritor, articulista, profesor y fundador de la primera TV espírita del mundo dice:

“no tiene el control universal de la enseñanza de los Espíritus, no contiene el carácter de la revelación espírita y por eso queda probado que no se trata de un asunto espírita.”

Jorge Hessen: escritor, historiador, profesor, periodista, articulista y miembro del editorial de la revista “O Reformador”:

“El Espiritismo no comporta terapéuticas en las casas espiritas del tipo: piramideterapia, cristalterapia, cromoterapia, musicoterapia, hidroterapia, desobsesión por corriente magnética, apometría, choques anímicos, etc”

Divaldo Franco:
“Casa Espírita no es clínica alternativa.”

Periódico “Alavanca” de abril-mayo de 2008:
“Lamentablemente, en nombre del Espiritismo muchos proponen (...) aplicaciones de luces de color para higienizar auras humanas y curar.”

La Federación Espírita de Paraná, en reunión de la comisión directiva deliberó:
“El sistema federativo estadual no tiene compromiso con sistemas y movimientos divergentes como (...) ramatisismo, cromoterapia y cualquier otra terapia que no sea la espiritual.”

En el 10° Encuentro Espírita sobre Medicina Espiritual en 1999, Luiz Dalarosa afirma que
la Doctrina Espírita no incentiva prácticas que confundan la mente de las personas por el simple hecho de que pueden curar, como la cromoterapia, por ejemplo.

José Carlos Fiorido, coordinador del 3° Consejo Regional Espírita:
“(…) apometría y cromoterapia no son prácticas espíritas. Permitir que personas las practiquen en el ámbito del centro espírita afiliado es desconocer la Doctrina Espírita.”

Richard Simonetti, escritor y articulista de la revista “O Reformador” y del “Anuario Espírita”, en su libro “Mediumnidad, todo lo que usted necesita saber” explica que la cromoterapia no tiene relación con la práctica espírita y por ello debe ser practicada fuera de los Centros Espíritas. (Página 68)

La USE (Unión de las Sociedades Espíritas del Estado de São Paulo), en reunión de su Consejo Deliberativo Estadual realizada el 8 de junio de 2008 agregó en su reglamento que la Cromoterapia se desvía de la práctica doctrinaria adecuada.

Entre los que no aprueban la terapia de los colores en la casa espírita también están: Raul Teixeira, Alkíndar de Oliveira, Rosemere Kiss Guba, Wellington Baldo, Marlene Nobre, la Federación Espírita de Mato Grosso do Sul, entre muchos otros.

Además, la práctica no es citada en las obras respetadas como las psicografiadas por Chico Xavier, Zilda Gama, Yvonne Pereira, Divaldo Franco y los instructores espirituales se han mostrado muy preocupados por la falta de discernimiento de los espíritas que aceptan todas las novedades sin análisis.

Bezerra de Menezes desde hace mucho nos envía mensajes expresando su preocupación por la manutención de los principios espíritas y en una de estas advertencias dice:

“Es necesario preservar el Espiritismo conforme lo heredamos del eminente Codificador, manteniéndole la claridad de los postulados, la limpidez de sus contenidos, no permitiendo que se instale adendas perniciosas que solamente confundirán los incautos y los menos conocedores de sus directrices.”

Vianna de Carvalho cuando estaba encarnado fue el más importante personaje del Movimiento Espírita de Ceará (Brasil) y uno de los más importantes de la historia del Movimiento Espírita Brasileño; ya desencarnado nos alerta:

“Insisten en introducir en su contenido superior práctica que aunque sean respetables, son del Orientalismo y no se armonizan con la idea de verdad de la cual Kardec se hizo intermediario consciente. (El Centro Espírita) no puede ser confundido con Casas de Salud, Clínicas Médicas y similares (…) desvirtuaría su finalidad esencial (…) Tampoco puede admitir o dar curso a las innovaciones que remontan del orientalismo ancestral o de las terapias alternativas actuales, desfigurándole y entorpeciéndole la finalidad superior.”

En cuanto a Edgard Armond, nos parece interesante exponer algunos datos biográficos que nos permitan comprender porqué muchos de sus conceptos, aunque sean respetables, están más relacionados al Espiritualismo oriental que al Espiritismo:





El comandante Edgard Armond llegó a la Federación Espírita del Estado de São Paulo (FEESP) en 1939, donde creó el pase estandarizado, distante de la práctica espontánea e intuitiva ejemplificada por Jesús. Su biografía cuenta con 25 obras, siendo las más exitosas “Pases e Irradiaciones” y “Los exiliados de Capela”. En mayo de 1944 Armond fundó el periódico “O Semeador” y fue uno de los que estuvieron presentes en la Fundación de la USE (Institución que rechaza sus métodos). Sus obras son cargadas de conceptos orientalistas, dado que fue un gran estudioso de las principales religiones orientales. Términos como “chakras”, “karma” y otros fueron injertados por él en el Movimiento Espírita brasileño. En 1966 abandonó la FEESP y fundó la “Alianza Espírita Evangélica” con la tendencia velada de ser una federación y que es intensamente mística y orientalista.

En la actualidad, algunos Centros Espíritas vinculados a la FEESP aún siguen algunas de las enseñanzas de Armond, pero la USE, que es la Institución federativa, coordinadora y representativa del Movimiento Espírita de São Paulo ante la FEB, rechaza tales métodos en los Centros afiliados.


Por lo expuesto, es posible concluir que los Pases Estandarizados no forman parte del cuerpo doctrinario del Espiritismo, pues además de ser rechazado por muchos estudiosos serios de la Doctrina, su análisis no resiste a los criterios esenciales establecidos por Kardec. Son ideas de un sólo hombre, contraría el carácter sencillo de la práctica espírita.

En cuanto a la terapia de los colores, aunque sea un método respetable, pertenece al campo de la Medicina y no al de la Doctrina Espírita.

Reafirmamos que lo estudiado no desconsidera los beneficios de la Cromoterapia, sino que analiza su compatibilidad con la práctica espírita. Y entendemos que su estudio puede ser llevado a cabo por espíritas que se interesen por el tema y puede ser practicado en el ámbito profesional o voluntario, pero en los ambientes adecuados como hospitales, clínicas y consultorios médicos, sin causar perjuicio o generar críticas.

Estamos seguros de que los Espíritus no nos dijeron todo y que todavía nos falta mucho por aprender, inclusive sobre lo que ya nos fue dicho y algunos se aferran a este argumento para defender la práctica de la terapia de los colores, olvidándose que en la Antigüedad el tema ya era conocido y que la difusión de los conocimientos espirituales no es un privilegio del Espiritismo.

Quedémonos tranquilos, pues cuando haya novedades en la terapéutica espírita, el plano espiritual se manifestará en diferentes lugares del mundo, a través de varios médiums acreditados y sabremos reconocerlas y aceptarlas.

Hagamos la parte que nos corresponde que el equipo espiritual hará la suya, mucho más amplia y efectiva que la nuestra.

Por ahora, los pases estandarizados y el ejercicio de la Terapia de los colores relacionada a los tratamientos espirituales son exclusivamente PRÁCTICAS ESPIRITUALISTAS.■

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