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sábado, 13 de febrero de 2010

El ciclo menstrual de la mujer y su ejercicio mediúmnico

 Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com



Poco tiempo antes de la elaboración de nuestra revista, realizábamos nuestra reunión semanal de estudios de educación y práctica mediúmnica cuando un tema inusitado se nos presentó. Uno de los miembros del equipo nos informó haber aprendido que la mujer estaba prohibida de concurrir a la práctica mediúmnica durante su período menstrual.

Inicialmente pensamos que tal prohibición estaba limitada a un sólo núcleo de trabajo, pero enseguida notamos que la idea es ampliamente conocida en muchas instituciones argentinas que se consideran espíritas y nos pareció lógico difundir nuestra opinión y el parecer de estudiosos y acreditados espíritas para que no quede duda sobre el asunto. Kardec no aborda el tema directamente, pero en “El Libro de los Médiums”[1], capítulo XVIII, intitulado “Inconvenientes y Peligros de la Mediumnidad”, leemos:

3. ¿El ejercicio de la mediumnidad puede tener inconvenientes para sí mismo desde el punto de vista de la salud, aun no habiendo abuso?
- Hay casos en que es prudente y aun necesario el abstenerse de ese ejercicio, o al menos moderarlo; eso depende del estado físico y moral del médium. Por otra parte el médium lo conoce generalmente: cuando se fatiga debe abstenerse. (destaques nuestros)
Podemos notar que el codificador recomienda la abstinencia a la práctica mediúmnica cuando existe una debilidad física y moral, lo que nos conduce a analizar si la menstruación se encaja en uno de los criterios.

En un artículo sobre el tema, el estudioso Luiz Pinheiro explica que el organismo femenino está programado mensualmente para recibir la fecundación y si esto no ocurre, el óvulo se degenera y es expelido, generando la menstruación. Agrega que en algunas mujeres ese período menstrual es acompañado de dolores y molestias que la impiden de ejercitar la mediumnidad, por los problemas físicos y por las influencias mentales que resultan de ello, lo que les dificulta la concentración adecuada a la tarea y en este caso, es recomendable la abstención temporal hasta que su organismo vuelva a la normalidad.

Orienta el estudioso que las mujeres que no sufren inconvenientes durante las reglas no pueden usarlas como una excusa para no concurrir al trabajo, dado que el compromiso asumido es un deber moral. Además, la menstruación no es una enfermedad.
Las palabras de Luiz Pinheiro están acordes con Kardec, ya que el codificador habla sobre enfermedades y la menstruación no lo es y porque la respuesta de los Espíritus dicen que el médium conoce sus condiciones físicas. Así que no es necesario que el dirigente de la sesión mediúmnica le prohíba a la medianera el acceso al recinto durante sus períodos menstruales, sino que le de la libertad de decidir si se siente bien o no para el trabajo.
También buscamos saber la opinión de Chico Xavier y la encontramos en el libro “Chico de Francisco”, de Adelino da Silveira
[2], quien se lo preguntó y registró su respuesta.
¿La menstruación impide la presencia de la mujer en las actividades mediúmnicas?
- En los periodos menstruales la mujer puede concurrir a los trabajos mediúmnicos. Solamente en casos de embarazos la mujer debe abstenerse de la acción mediúmnica, apartándose a partir del tercer mes (…)
Siempre que el trabajador esté sinceramente decidido a cooperar en el bien de los demás estará preparado a servir.
Eurípedes Kühl, respetado escritor espírita, hablando sobre el tema, dice que la decisión de concurrir o no a la tarea mediúmnica es individual y que cuando hay reflexiones y oraciones la decisión será siempre correcta.

El también escritor Luiz Carlos Gurgel opina que la mujer debe abstenerse de la tarea mediúmnica cuando el periodo menstrual se presente con dolores y sangramiento exagerado.
En “Desobsesión”, André Luiz
* dice:

Tenemos que considerar el impedimento por las enfermedades epidémicas, como la gripe y es razonable aceptar como razones justas las ausencias y los cuidados resultantes del embarazo de nuestras hermanas y de las molestias periódicas características de la organización femenina.
En realidad no encontramos en ninguna literatura espírita la prohibición de la presencia de la mujer menstruada en el trabajo mediúmnico. En un principio se alegó que André Luiz lo recomendaba en el citado libro, pero cuando nos fijamos en el original en portugués, vimos que la traducción al español del ejemplar que teníamos era algo confusa, porque en definitiva, lo que nos orienta el autor espiritual es que los dirigentes acepten las ausencias de las médiums que tienen “molestias periódicas características de la organización femenina”, es decir no hay la prohibición, son ellas quienes deciden si deben o no concurrir a la tarea. El impedimento es justificado por enfermedades y ya sabemos que la menstruación no es una enfermedad, mucho menos una epidemia.

También consideramos importante estudiar los argumentos de los hermanos que desaconsejan el trabajo mediúmnico de las hermanas menstruadas, los cuales están relacionados a la posible vampirización de la que pueden ser víctimas estas mujeres por considerar que sus defensas se debilitan en estos períodos.

Es cierto que el periodo menstrual puede debilitar las defensas, pero sólo en algunas mujeres. Eso ocurre porque hay una baja en las hormonas femeninas antes de la menstruación. Sin embargo eso también les ocurre a las mujeres que se acercan o que alcanzan la etapa de la menopausia y según los médicos, un inmunólogo puede solucionar el problema.

Refutado el argumento de la baja defensa por carencia de fundamento, reflexionemos un poco sobre la tesis del vampirismo.

Martins Peralva en “Estudiando la Mediumnidad”[3] define el vampirismo como la “acción por la cual Espíritus poco evolucionados arraigados en las pasiones inferiores, se imantan a la organización psicofísica de los encarnados (y desencarnados), absorbiéndoles la sustancia vital.”
André Luiz en “Evolución en Dos Mundos”*, dedica un capítulo al tema de vampirización espiritual y dice “que toda simbiosis extorsionadora (…) resulta de la adaptación progresiva entre el anfitrión y el parásito, los cuales, no obstante reaccionar el uno sobre el otro, lentamente concuerdan en la sociedad en que persisten (…)”

En “Misioneros de la Luz”*, el mismo autor define el vampiro como “toda entidad ociosa que se vale, indebidamente, de las posibilidades ajenas y, que tratándose de vampiros que visitan a los encarnados, es necesario reconocer que ellos atienden sus siniestros propósitos a cualquier hora, desde que encuentren guarida en el envoltorio de carne de los hombres.” Es decir, si hay sintonía el proceso de vampirización puede ocurrir en cualquier momento, sin esperar por el período menstrual, tampoco sin eligir el sexo de la persona.
En el libro “Instrucciones Psicofónicas”*, psicografiado por Francisco Cândido Xavier, el Espíritu Dias da Cruz diserta sobre el vampirismo y explica que “no hay influencia exterior deprimente para la criatura, cuando la propia criatura no se deprime”, que el pensamiento desorientado es un imán por el cual “el hombre provoca sobre sí la contaminación fluídica de entidades en desequilibrio”. Agrega el instructor que “Toda forma de vampirismo está vinculada a la mente deficitaria, ociosa o inerte, que se rinde, desajustada, a las sugestiones inferiores que la explotan sin defensa.”

Ante lo expuesto, podemos concluir que la vampirización no depende del estado físico de una persona, sino de su condición moral. Además, todos estamos expuestos a todas las clases de obsesión, siempre que olvidemos las recomendaciones de Jesús de vigilar y orar. No importa si vayamos o no a la reunión mediúmnica.

En realidad, en una reunión mediúmnica seria, los médiums son protegidos por benefactores espirituales y tenemos muchas descripciones de ello en la literatura espírita.

En “Volví”*, pasicografiado por Chico Xavier, el Hermano Jacob describe su visita a un Centro Espírita, cuando notó que de las entidades perturbadas y sufrientes salían rayas muebles que intentaban atingir la pequeña asamblea de encarnados y sin embargo, se hizo un hermoso trazado de luz que los protegía, bajo la supervisión del mentor del equipo.

En “Los Dominios de la Mediumnidad”*, André Luiz también describe la protección de una Instructor espiritual a una médium, explicando que una faja de luz partía de él hacia ella y la defendía de las formas-pensamientos menos felices de encarnados y desencarnados.

Consideramos que la conducta espírita y la vivencia cristiana nos protege siempre, no importa si somos o no medianeros, si somos hombres o mujeres. Vigilar, orar, practicar el bien y mantener la mente sana son las mejores defensas y los mejores mecanismos para que evolucionemos.

Para concluir, queremos enfatizar la necesidad de formar equipos de estudio serio y constante en las Instituciones espíritas, además de estudiar las obras básicas en nuestros hogares para evitar creer en todo lo que nos dicen sin examinar con discernimiento la veracidad o la lógica de lo enunciado. El estudio es la herramienta que nos libertará de las prácticas extrañas que aún se encuentran en las Casa Espíritas, heredadas de la ignorancia y trasladadas desde otras religiones que no guardan similitud con la Doctrina.
Artículo extraido de la "Revista Espírita Mies de Amor", disponible en: http://miesdeamor.jimdo.com/


[1] Editorial: Fundación Espírita Humanista Allan Kardec[2] Dag gráfica Editorial, 1ª ed., 1987. En portugués
[4] Lanzado por la FEB, 1981
* Libros psicografiados por Francisco Cândido Xavier y lanzados por la FEB.

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