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sábado, 13 de febrero de 2010

Reflexión Espirita sobre la Homosexualidad

Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com

Pese a todo el avance intelectual alcanzado por los individuos y a la libertad de expresión predicada ampliamente en muchos medios, la homosexualidad aún es considerada un tabú en la sociedad y sobre todo en las organizaciones religiosas, posean ellas carácter más o menos liberal. Con rarísimas excepciones.

Incluso en el Espiritismo, encontramos hermanos que se apoyan más en su prejuicio personal que en la Doctrina que dicen practicar, para buscar argumentos “doctrinarios” contra nuestros hermanos homosexuales.

Que la discriminación ocurra entre personas ignorantes y poco caritativas, es fácilmente comprensible. Pero verlo entre aquellos que se dicen cristianos es de hecho difícil de comprender. Sobre todo entre los espíritas, quienes ya deberíamos haber aprehendido que somos Espíritus encarnados temporalmente en un cuerpo físico, pero que no perdemos la esencia espiritual, cuya existencia es imperecedera.

Kardec nunca tocó directamente el tema, pero podemos afirmar que en ninguno de los libros de la codificación existe reproche a la homosexualidad.

Si analizaremos la homosexualidad bajo la observación de la Doctrina Espírita, nos parece bien comenzar por “El Libro de Los Espíritus”, la obra maestra que sirve de brújula a todos los espíritas preocupados por el estudio serio.

En la pregunta 200, Kardec pregunta:
“¿Tienen sexo los Espíritus?”
“- No, en el sentido en que vosotros lo entendéis, por cuanto los sexos dependen del organismo. Hay entre ellos amor y simpatía, pero basados en la afinidad de sentimientos.”


En las dos preguntas que posteriores del libro citado, se explica que los Espíritus pueden encarnar en cuerpos de hombres y de mujeres, según el género de pruebas por las cuales precisan pasar y que poco importa a ellos si van a encarnar en cuerpos masculinos o femeninos.

Muchos hermanos se apoyan en estas explicaciones para justificar el prejuicio hacia las personas con tendencias homoafectivas y argumentan que los Espíritus encarnados en cuerpos masculinos o femeninos deben reprimir sus sentimientos homoafectivos para respetar las pruebas correspondientes a su composición orgánica.
Pero la duda es ¿qué sabemos nosotros sobre el género de pruebas a ser enfrentado por ellos? ¿Estamos en condiciones de juzgar o de sacar conclusiones?

Es muy delicada la cuestión y nos exige mucho cuidado para no apuntar el camino a ser seguido por los demás, cuando todavía no logramos seguir el nuestro, como sabemos que es necesario. Queda claro que aún no comprendemos el sentido amplio del Amor y la respuesta a la pregunta 200 no da lugar a duda: los Espíritus no tienen sexo “en el sentido en que” nosotros lo entendemos. Todavía no sabemos todo.

Continuando la reflexión en compañía del gran educador francés, nos deparamos con palabras muy significativas en la Revista Espírita, conjunto de artículos que debería ser agregado a la lista de obras básicas de la Doctrina Espírita, por el rico material de estudio que ofrece.

En el mes de Enero de 1866, en la citada revista, Kardec diserta sobre el tema de la desigualdad entre los sexos (hombre-mujer), considerándola como un signo de inferioridad humana y argumenta que Dios no creó a los machos superiores a las hembras, así que la inferioridad femenina no está en los decretos divinos, sino en la ignorancia humana, que creó desigualdades contrarias a las leyes divinas a través de la fuerza bruta.

¿Qué decir sobre la desigualdad entre homosexual y heterosexual? ¿No nos parece igualmente anticristiana?

La diferencia que hacemos entre hombres y mujeres es una tendencia materialista, la cual no considera la inmortalidad del Alma y la justicia de la reencarnación, que da a todos, oportunidades iguales, sin privilegios y sin perjuicio. Y creer lo contrario es ignorar la Bondad y la Justicia de Dios, que nos ama a todos de igual manera, sin importar la vestimenta carnal que usamos. Importa, pues nuestra evolución moral e intelectual.

Hombres, mujeres, heterosexual, homosexual… ¿No somos los mismos Espíritus reencarnados en las sucesivas existencias carnales?

El sexo no está en el Alma, sino en el cuerpo físico. En el Alma guardamos nuestras tendencias, adquisiciones buenas o malas que conquistamos en las diferentes existencias.
Y acerca de esas tendencias, el Espíritu Emmanuel nos explica en el libro “Vida y Sexo”[1], que el Espíritu pasa por muchas reencarnaciones en cuerpos masculinos y femeninos, lo que nos hace desarrollar “tendencias más o menos pronunciadas de los dos sexos”. Y puede ocurrir que un Espíritu reencarne en un cuerpo, cuya “anatomía genital” esté en conflicto con las tendencias que predominan en su Alma.

Es decir, un Espíritu que adquirió tendencias femeninas más amplias y encarna en un cuerpo masculino, puede tener inclinación homoafectiva. Y si predominan en él las tendencias masculinas y encarna en un cuerpo femenino, también puede sentir esa inclinación.

Según Emmanuel, no hay Espíritu con plenitud femenina o masculina. “Tanto la mujer tiene algo de viril, como el hombre de femenino”.

Tales enseñanzas de Emmanuel están de acuerdo con la codificación, pues Kardec, en el mismo artículo de la citada revista, dice que “las Almas o Espíritus no tienen sexo. Los afectos que las une nada tiene de carnal y por esa razón son más duraderos porque son fundamentados sobre una simpatía real y no están subordinadas a las vicisitudes de la materia.”

Agrega que un Espíritu que transitó varias existencias con un mismo sexo puede conservar durante mucho tiempo en su estado de Espíritu el carácter de hombre o de mujer, cuya marca permaneció en él y esas tendencias “espirituales” pueden influenciar en su vida corpórea.

Y lo más interesante es que el codificador escribe que tales tendencias explican las aparentes anomalías que se notan en el carácter de ciertos hombres y mujeres. Fijémonos bien, anomalías aparentes. Porque Dios no creó la desigualdad y el Espíritu es el ser esencial y no la materia.

Nos parece que las enseñanzas son muy claras y podemos pasar a otra cuestión bastante controvertida para muchos, que es la posibilidad de la unión matrimonial entre dos personas del mismo sexo.

Aunque estudiosos y Espíritus instructores recomienden el respeto hacia los homosexuales, muchos de ellos también orientan la abstinencia sexual entre ellos.
El doctor Jorge Andreas en el libro “Fuerzas Sexuales del Alma”[2], escribe que es necesario al homosexual mantener la “castidad constructiva” para encontrar la armonía en futuras reencarnaciones.

El estudioso Jorge Hessen tiene otra opinión y en su artículo “La legítima visión cristiana de la homosexualidad”[3] dice:

“(…) entendemos que la unión estable [casamiento] entre homosexuales puede ser legítima, hasta porque cada uno debe saber de sí mismo lo que es mejor para su propia felicidad. Sólo conseguiremos entender mejor la cuestión homosexual después de que nos liberemos de los prejuicios que nos acompañan hace muchos milenios. Nos arriesgaríamos a afirmar que la legalización del casamiento entre dos personas del mismo sexo es un avance de la sociedad, que está reglamentando lo que de hecho ya existe.”
Como ya habíamos comentado, Kardec no abordó directamente el tema de la homosexualidad, pero en “El Libro de los Espíritus” encontramos:
“695. El matrimonio, esto es, la unión permanente de dos seres, ¿es contrario a la ley natural?”
“- Es un progreso en la marcha de la humanidad.” (Destaque nuestro)

Más adelante el codificador pregunta sobre el celibato y en su nota escribe que ese sacrificio es meritorio cuando realizado en provecho de la humanidad y si confrontamos sus palabras con las del doctor Jorge Andreas, notamos que la “castidad constructiva” orientada por éste no posee el carácter meritorio apuntado por aquél. Así que no se la justifica.

Si comparamos ahora las palabras de Jorge Hessen con las enseñanzas codificadas por Kardec, podemos percibir similitudes.
Kardec pregunta a los Espíritus sobre la unión entre dos seres y no entre hombre y mujer. Algunos podrían argumentar que no era necesario dejar explícitas las palabras “hombre” y “mujer”, dado que las uniones “normales” ocurren entre ellos. Sin embargo, sabemos que Kardec siempre fue muy atento al uso del lenguaje para no causar dobles interpretaciones. Además, la homosexualidad no es un “invento” actual, sino que existe desde hace mucho.Confirman esos argumentos lo que escribió en el citado artículo de la Revista Espírita, cuyas ideas ya discutimos en este texto:
“(…) puede ocurrir que el Espíritu transite por una serie de existencias en un mismo sexo, lo que puede hacerlo conservar durante mucho tiempo, en el estado de Espíritu, el carácter de hombre o de mujer (…) que permaneció en él. (…) esa influencia repercute de la vida corpórea a la vida espiritual (…) ocurre lo mismo cuando el Espíritu pasa de la vida espiritual a la vida corpórea.”
Por último, nos gustaría aclarar que este artículo no representa una apología de la promiscuidad, como muchos pueden suponer. Hasta porque la homoafectividad no tiene nada de sucio o vergonzoso, siempre que la unión entre una pareja homosexual sea movida por el amor verdadero.

“(...) Cambiando de sexo podrá conservar en su nueva encarnación los gustos y las tendencias inherentes al sexo que acaba de dejar. De ese modo se explican las aparentes anomalías que se notan en el carácter de ciertos hombres y de ciertas mujeres.” (destaques nuestros)


Lo ilícito a una pareja heterosexual también lo es para una pareja homosexual. Todas las relaciones afectivas deben encarar el sexo como un intercambio de energías creadoras, solamente posible cuando está estructurado sobre sentimientos nobles y verdaderos.

El libertinaje del sexo irresponsable y únicamente sometido a las exigencias instintivas sólo demuestra nuestra inferioridad moral y no es recomendable ni a heterosexuales y ni a homosexuales. No podemos desviarnos de nuestra necesidad mayor, que es nuestra evolución espiritual, a través de la transformación íntima. ¡Concentrémonos en ello!
Artículo extraido de la "Revista Espírita Mies de Amor", disponible en http://miesdeamor.jimdo.com/


[1] Psicografiado por Francisco Cândido Xavier y lanzado por la FEB.
[2] Libro lanzado por la FEB, 9ª edición

El ciclo menstrual de la mujer y su ejercicio mediúmnico

 Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com



Poco tiempo antes de la elaboración de nuestra revista, realizábamos nuestra reunión semanal de estudios de educación y práctica mediúmnica cuando un tema inusitado se nos presentó. Uno de los miembros del equipo nos informó haber aprendido que la mujer estaba prohibida de concurrir a la práctica mediúmnica durante su período menstrual.

Inicialmente pensamos que tal prohibición estaba limitada a un sólo núcleo de trabajo, pero enseguida notamos que la idea es ampliamente conocida en muchas instituciones argentinas que se consideran espíritas y nos pareció lógico difundir nuestra opinión y el parecer de estudiosos y acreditados espíritas para que no quede duda sobre el asunto. Kardec no aborda el tema directamente, pero en “El Libro de los Médiums”[1], capítulo XVIII, intitulado “Inconvenientes y Peligros de la Mediumnidad”, leemos:

3. ¿El ejercicio de la mediumnidad puede tener inconvenientes para sí mismo desde el punto de vista de la salud, aun no habiendo abuso?
- Hay casos en que es prudente y aun necesario el abstenerse de ese ejercicio, o al menos moderarlo; eso depende del estado físico y moral del médium. Por otra parte el médium lo conoce generalmente: cuando se fatiga debe abstenerse. (destaques nuestros)
Podemos notar que el codificador recomienda la abstinencia a la práctica mediúmnica cuando existe una debilidad física y moral, lo que nos conduce a analizar si la menstruación se encaja en uno de los criterios.

En un artículo sobre el tema, el estudioso Luiz Pinheiro explica que el organismo femenino está programado mensualmente para recibir la fecundación y si esto no ocurre, el óvulo se degenera y es expelido, generando la menstruación. Agrega que en algunas mujeres ese período menstrual es acompañado de dolores y molestias que la impiden de ejercitar la mediumnidad, por los problemas físicos y por las influencias mentales que resultan de ello, lo que les dificulta la concentración adecuada a la tarea y en este caso, es recomendable la abstención temporal hasta que su organismo vuelva a la normalidad.

Orienta el estudioso que las mujeres que no sufren inconvenientes durante las reglas no pueden usarlas como una excusa para no concurrir al trabajo, dado que el compromiso asumido es un deber moral. Además, la menstruación no es una enfermedad.
Las palabras de Luiz Pinheiro están acordes con Kardec, ya que el codificador habla sobre enfermedades y la menstruación no lo es y porque la respuesta de los Espíritus dicen que el médium conoce sus condiciones físicas. Así que no es necesario que el dirigente de la sesión mediúmnica le prohíba a la medianera el acceso al recinto durante sus períodos menstruales, sino que le de la libertad de decidir si se siente bien o no para el trabajo.
También buscamos saber la opinión de Chico Xavier y la encontramos en el libro “Chico de Francisco”, de Adelino da Silveira
[2], quien se lo preguntó y registró su respuesta.
¿La menstruación impide la presencia de la mujer en las actividades mediúmnicas?
- En los periodos menstruales la mujer puede concurrir a los trabajos mediúmnicos. Solamente en casos de embarazos la mujer debe abstenerse de la acción mediúmnica, apartándose a partir del tercer mes (…)
Siempre que el trabajador esté sinceramente decidido a cooperar en el bien de los demás estará preparado a servir.
Eurípedes Kühl, respetado escritor espírita, hablando sobre el tema, dice que la decisión de concurrir o no a la tarea mediúmnica es individual y que cuando hay reflexiones y oraciones la decisión será siempre correcta.

El también escritor Luiz Carlos Gurgel opina que la mujer debe abstenerse de la tarea mediúmnica cuando el periodo menstrual se presente con dolores y sangramiento exagerado.
En “Desobsesión”, André Luiz
* dice:

Tenemos que considerar el impedimento por las enfermedades epidémicas, como la gripe y es razonable aceptar como razones justas las ausencias y los cuidados resultantes del embarazo de nuestras hermanas y de las molestias periódicas características de la organización femenina.
En realidad no encontramos en ninguna literatura espírita la prohibición de la presencia de la mujer menstruada en el trabajo mediúmnico. En un principio se alegó que André Luiz lo recomendaba en el citado libro, pero cuando nos fijamos en el original en portugués, vimos que la traducción al español del ejemplar que teníamos era algo confusa, porque en definitiva, lo que nos orienta el autor espiritual es que los dirigentes acepten las ausencias de las médiums que tienen “molestias periódicas características de la organización femenina”, es decir no hay la prohibición, son ellas quienes deciden si deben o no concurrir a la tarea. El impedimento es justificado por enfermedades y ya sabemos que la menstruación no es una enfermedad, mucho menos una epidemia.

También consideramos importante estudiar los argumentos de los hermanos que desaconsejan el trabajo mediúmnico de las hermanas menstruadas, los cuales están relacionados a la posible vampirización de la que pueden ser víctimas estas mujeres por considerar que sus defensas se debilitan en estos períodos.

Es cierto que el periodo menstrual puede debilitar las defensas, pero sólo en algunas mujeres. Eso ocurre porque hay una baja en las hormonas femeninas antes de la menstruación. Sin embargo eso también les ocurre a las mujeres que se acercan o que alcanzan la etapa de la menopausia y según los médicos, un inmunólogo puede solucionar el problema.

Refutado el argumento de la baja defensa por carencia de fundamento, reflexionemos un poco sobre la tesis del vampirismo.

Martins Peralva en “Estudiando la Mediumnidad”[3] define el vampirismo como la “acción por la cual Espíritus poco evolucionados arraigados en las pasiones inferiores, se imantan a la organización psicofísica de los encarnados (y desencarnados), absorbiéndoles la sustancia vital.”
André Luiz en “Evolución en Dos Mundos”*, dedica un capítulo al tema de vampirización espiritual y dice “que toda simbiosis extorsionadora (…) resulta de la adaptación progresiva entre el anfitrión y el parásito, los cuales, no obstante reaccionar el uno sobre el otro, lentamente concuerdan en la sociedad en que persisten (…)”

En “Misioneros de la Luz”*, el mismo autor define el vampiro como “toda entidad ociosa que se vale, indebidamente, de las posibilidades ajenas y, que tratándose de vampiros que visitan a los encarnados, es necesario reconocer que ellos atienden sus siniestros propósitos a cualquier hora, desde que encuentren guarida en el envoltorio de carne de los hombres.” Es decir, si hay sintonía el proceso de vampirización puede ocurrir en cualquier momento, sin esperar por el período menstrual, tampoco sin eligir el sexo de la persona.
En el libro “Instrucciones Psicofónicas”*, psicografiado por Francisco Cândido Xavier, el Espíritu Dias da Cruz diserta sobre el vampirismo y explica que “no hay influencia exterior deprimente para la criatura, cuando la propia criatura no se deprime”, que el pensamiento desorientado es un imán por el cual “el hombre provoca sobre sí la contaminación fluídica de entidades en desequilibrio”. Agrega el instructor que “Toda forma de vampirismo está vinculada a la mente deficitaria, ociosa o inerte, que se rinde, desajustada, a las sugestiones inferiores que la explotan sin defensa.”

Ante lo expuesto, podemos concluir que la vampirización no depende del estado físico de una persona, sino de su condición moral. Además, todos estamos expuestos a todas las clases de obsesión, siempre que olvidemos las recomendaciones de Jesús de vigilar y orar. No importa si vayamos o no a la reunión mediúmnica.

En realidad, en una reunión mediúmnica seria, los médiums son protegidos por benefactores espirituales y tenemos muchas descripciones de ello en la literatura espírita.

En “Volví”*, pasicografiado por Chico Xavier, el Hermano Jacob describe su visita a un Centro Espírita, cuando notó que de las entidades perturbadas y sufrientes salían rayas muebles que intentaban atingir la pequeña asamblea de encarnados y sin embargo, se hizo un hermoso trazado de luz que los protegía, bajo la supervisión del mentor del equipo.

En “Los Dominios de la Mediumnidad”*, André Luiz también describe la protección de una Instructor espiritual a una médium, explicando que una faja de luz partía de él hacia ella y la defendía de las formas-pensamientos menos felices de encarnados y desencarnados.

Consideramos que la conducta espírita y la vivencia cristiana nos protege siempre, no importa si somos o no medianeros, si somos hombres o mujeres. Vigilar, orar, practicar el bien y mantener la mente sana son las mejores defensas y los mejores mecanismos para que evolucionemos.

Para concluir, queremos enfatizar la necesidad de formar equipos de estudio serio y constante en las Instituciones espíritas, además de estudiar las obras básicas en nuestros hogares para evitar creer en todo lo que nos dicen sin examinar con discernimiento la veracidad o la lógica de lo enunciado. El estudio es la herramienta que nos libertará de las prácticas extrañas que aún se encuentran en las Casa Espíritas, heredadas de la ignorancia y trasladadas desde otras religiones que no guardan similitud con la Doctrina.
Artículo extraido de la "Revista Espírita Mies de Amor", disponible en: http://miesdeamor.jimdo.com/


[1] Editorial: Fundación Espírita Humanista Allan Kardec[2] Dag gráfica Editorial, 1ª ed., 1987. En portugués
[4] Lanzado por la FEB, 1981
* Libros psicografiados por Francisco Cândido Xavier y lanzados por la FEB.

VISIÓN ESPÍRITA SOBRE EL HORÓSCOPO

Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com


En el libro “Cruzando la Calle”
[1], Richard Simonetti relata una graciosa anécdota:
Alcibíades Dulcidio leía el periódico mientras esperaba el café preparado por la esposa. Se detuvo a leer el horóscopo, observando su signo: “Las influencias astrales son negativas. Habrá tendencia para la irritación. Cuidado con la dirección de su automóvil. Controle las comidas, evitando problemas digestivos”.
El hombre creyó que tendría un día malo. Su esposa argumentó que las previsiones no pasaban de una tontería, pero él estaba convencido de que su día sería terrible. Se fue a trabajar irritado y sin despedirse de su mujer. Tomó el coche, enojado por las palabras de ella, y lo raspó contra la pared. Aún más irritado con la señora por creerla culpable de lo ocurrido se fue a la oficina. Trabajó con dificultad, sin conseguir superar la incómoda intranquilidad. No almorzó bien, acometido por una terrible acidez. Fue un día pésimo y aun discutió con un empleado.

A la mañana siguiente, él vuelve a leer su horóscopo. “Día favorable. Tendrá alegrías en el hogar. Irá todo muy bien en el servicio profesional. Salud perfecta en ese periodo”. Dulcidio se animó, charló con su mujer, se despidió con un beso cariñoso y se fue a trabajar. El viaje fue tranquilo, almorzó bien y sin problemas digestivos, se disculpó con su empleado, tuvo un excelente día de trabajo.

Volviendo a casa, decidió pasar por la redacción del periódico para felicitar el astrólogo responsable por la publicación de las previsiones del horóscopo. Encontró un muchacho que escribía el horóscopo del día siguiente. Le preguntó si él era aprendiz de Astrología y se sorprendió con la respuesta:

– No entiendo nada del asunto. Pero no es difícil. Hay centenas de predicciones escritas ya. Es sólo copiarlas (…) Las tomo y las pongo al acaso…

Dulcidio dejó la redacción aturdido.

No son pocas las personas que creen en los signos del zodíaco, en el perfil psicológico descripto por ellos y en las predicciones para el futuro y nuestra intención no es la de criticar a quienes lo creen sino ponderar sobre su lógica, bajo el análisis de la Doctrina Espírita y del tamiz de la razón.
En la pregunta 851 de “El Libro de los Espíritus”, Kardec pregunta si “existe fatalidad en los acontecimientos, si ellos ya están predeterminados y los Espíritus le responden que respecto a las pruebas físicas, la elección del Espíritu en sufrir determinada prueba constituye una especie de destino para él, pero “en cuanto a las pruebas morales” el espíritu conserva su libre albedrío para elegir como actuar.
Aún hablando sobre el tema “fatalidad”, en respuesta a la pregunta 859, los Espíritus dicen que la única fatalidad de la cual el hombre no escapa es su hora de nacer y “morir” y explican que no debemos creer que todo lo que nos suceda estaba escrito, sino que representa la consecuencia de nuestros actos.

Más adelante, en la pregunta 867 Kardec pregunta qué se puede entender del dicho “Nacer con buena estrella” y los Espíritus contestan que se trata de una antigua superstición que relacionaba las estrellas al destino de cada persona.

En el ítem 19 del capítulo I de “La Génesis”, Kardec esclarece que “la Astrología basaba sus estudios en la posición y movimientos de los astros (…) Pero consideraba a los astros seres misteriosos y les otorgaba, supersticiones, influencia moral y sentido revelador. Cuando Galileo, Newton y Kepler dieron a conocer sus leyes y el telescopio (…) los planetas aparecieron como mundos simples similares al nuestro”, sin poderes especiales.

En el ítem 12 del capítulo V del libro citado, el codificador esclarece que “los grupos que reciben el nombre de constelaciones son conjuntos” que “no existen en la realidad”, por ende su influencia nada más es que una superstición.

Jorge Hessen, en su artículo “Por encima de todas las verdades astrológicas tenemos el Evangelio” explica la improbabilidad de los postulados astrológicos:

“Conforme el mes de nacimiento de un individuo, se dice que el nacerá bajo tal o cual signo; de ahí los pronósticos de la Astrología. Sin embargo, en virtud de la precisión de los equinoccios[2], los meses ya no corresponden a las mismas constelaciones. Un individuo que nazca en el mes de julio ya no está en el signo de Leo” sino de Cáncer. “¡Cae, por tierra, así, la idea supersticiosa de la influencia de los signos!”

El astrofísico portugués Luís de Almeida Porto, en su artículo “Las previsiones astrológicas para el año 2003 y siguientes…” comenta que quien cree que haya nacido bajo el signo de Tauro se equivoca porque en mayo el sol estará en la dirección de la constelación Aries y no de Tauro. Las personas nacidas entre el 21 me marzo y el 20 de abril son catalogadas por la Astrología bajo el signo de Aries, sin embargo, el Sol estará en la altura de la Constelación de Piscis. Y lo mismo ocurre en los demás signos del zodíaco.

Por los argumentos presentados, podemos notar que la división de los signos del zodíaco vinculados a los perfiles psicológicos humanos y al destino es una arbitrariedad. Además atenta contra la Justicia de Dios.

¿Cómo explicar razonablemente que todos los seres humanos, con todas las diferencias que nos caracterizan, estaríamos clasificados en 12 categorías psicológicas?

Sin embargo, es lo que escuchamos muchas veces entre las personas que creen en la veracidad del horóscopo. Te preguntan la fecha de tu nacimiento y ya te fijan un rótulo en la frente con una lista de tus virtudes y defectos, te dicen con que personas te conviene relacionar por la combinación de los signos. Masifican las personas, juzgando sus actos como si cada uno no fuera una individualidad, sino una marioneta, cuya personalidad es forjada por la supuesta conjunción astrológica ocurrida en su fecha nacimiento.
Es necesario reflexionar, tener sentido común para saber que somos el resultado de nuestras acciones en las sucesivas existencias y no es un signo que nos va a dotar de tal o cual característica, pues nuestras virtudes son el resultado de nuestro esfuerzo y conquistas, y nuestros defectos serán vencidos por un trabajo constante e intransferible. Nada de eso depende de la influencia de un signo ficticio y supersticioso.

“Admitir que un individuo pueda ser manso o troglodita”[3], tener o no vocación para el arte, ser más o menos sensible, más o menos espiritualizado o más o menos alegre por la influencia astrológica es tan lógico cuanto creer que “Dios tendría sus elegidos para la salvación.”

Cuando estudiamos los libros de André Luiz y otros autores acreditados que nos cuentan la vida en el Mundo Espiritual incluyendo el trabajo relacionado a la programación reencarnatoria, jamás se vio abordada la elección de su signo en el planeamiento de un Espíritu. Asimismo sería bastante contraproducente e injusto que Espíritus que permanecieran años en el Plano Espiritual esperando la oportunidad de reunirse con aquellos con quienes tienen reparaciones pendientes en una reencarnación en conjunto, dejaran la oportunidad escapar porque el sol no estaba en la constelación favorable o reencarnara bajo la regencia de un signo cuyas características predominantes fueran totalmente diferentes de las suyas.

No hay coherencia doctrinaria en esta creencia.
Artículo extraido de la "Revista Espírita Mies de Amor", disponible en: http://miesdeamor.com/

[1] E-book “Cruzando la Calle”, de Richard Simonetti, capítulo 9, página 23, disponible en página Web de la Federación Espírita Española: http://www.espiritismo.cc/
[2] Equinoccio es la época del año en que, por hallarse el Sol sobre el ecuador, los días son iguales a las noches en toda la Tierra; tiene lugar cada año del 20 al 21 de marzo y del 22 al 23 de septiembre.[3] Richard Simonetti, respondiendo a preguntas sobre Astrología.

UMBANDA NO ES ESPIRITISMO

Por Marina Silva
marina.miesdeamor@gmail.com
El objetivo de esta sección es abrir espacio a aclaraciones sobre falsas concepciones que se tiene sobre la Doctrina Espírita. Y en este primer artículo, vamos a presentar argumentos que expliquen porqué la Umbanda no pertenece al cuerpo doctrinario del Espiritismo y ofrecer informaciones seguras a las personas que buscan un núcleo espiritualista para que sepan identificar una Institución verdaderamente Espírita, independiente del tamaño del cartel expuesto en la fachada.

Se considera la fecha de la publicación, en Francia, del primer libro de la codificación, “El Libro de los Espíritus”, el 18 de abril de 1857 como el nacimiento del Espiritismo y a partir de esa fecha, Allan Kardec hizo un brillante trabajo de investigación, análisis, comparación, discusión y recopilación del resultado de las manifestaciones e instrucciones de los Espíritus. Lo que rindió la publicación de 12 libros más y la edición de una revista mensual editada por él durante 12 años consecutivos. Este material constituye el cuerpo doctrinario del Espiritismo.
La Umbanda es una religión brasileña, cuyo origen remonta al Continente Africano, dado que en la época de la colonización de Brasil, muchos negros africanos fueron llevados a esta nación en la condición de esclavos y allí dejaron una herencia cultural, la cual fue adaptada al pueblo brasileño y a las dificultades enfrentadas por nuestros hermanos esclavizados para practicar su culto libremente. Y el 15 de noviembre de 1908 la Umbanda fue reconocida como una de las religiones de Brasil y se difundió en otras naciones.

Notamos aquí las primeras informaciones que imposibilitan este culto afro-brasileño de pertenecer al Espiritismo. El primero tiene orígenes africanos y no posee una base doctrinaria. El segundo es hijo del Iluminismo francés y tiene su base muy bien definida en la Codificación de Kardec.

Otra diferencia entre ambos es la creencia, pues el Espiritismo, por su aspecto científico, filosófico y religioso, cuenta con la fe racional que ofrece herramientas intelectuales y morales para explicar los fenómenos espirituales, libres de dogmas y de rituales, mientras que la Umbanda es ritualística y sus creencias carecen de explicaciones empíricas.

Es evidente que si hay tantas diferencias, también existen las similitudes. Tanto el Espiritismo como la Umbanda creen en un Dios único, en la reencarnación, en la comunicabilidad de los Espíritus, en Jesús como Maestro mayor, en la pluralidad de los mundos habitados y la bandera principal de ambos es la práctica de la caridad. La Umbanda, incluso, define sus objetivos en las palabras: Amor, Caridad y Humildad.
Pero hay prácticas en la Umbanda que la hacen incompatible con el Espiritismo, como el uso de imágenes, amuletos, símbolos, ropas y músicas especiales, altares, comidas, bebidas, sahumerios, ahumados, velas, cigarros, cigarrillos, hierbas, baños terapéuticos, “limpieza” de personas y ambientes (descarga), cultos exteriores y ofrendas a los Espíritus[1], a cambio de favores. Dentro de las instituciones espíritas todas esas prácticas son reprochables porque se recomienda la sencillez en el ejercicio espiritual.

Si entramos a una institución religiosa donde se practica la mediumnidad de manera desordenada, ruidosa y remunerada con certeza no estamos en una Casa Espírita. Tampoco si los miembros visten ropas especiales, bailan en una rueda, fuman, beben, nos recomiendan baños y ahumados, nos dan gimnásticos pases[2] mediumnizados y con toques, adivinan nuestro presente y futuro por medio de la videncia o de otros recursos, hacen ofrendas a Entidades Espirituales, exhiben imágenes, realizan ceremonias de bautismo, casamiento o de iniciación; prometen solucionar nuestros problemas y no estudian las obras de la Codificación.

Si una institución religiosa es adepta a por lo menos una de esas costumbres, en definitiva no pertenece al Espiritismo. Muchos núcleos religiosos se autodenominan espíritas por ignorancia, porque así lo aprendieron, lo que explica la confusión generada contra los espíritas. Sin embargo sabemos también que existen lugares, cuyos miembros se dicen seguidores de Kardec, donde la biblioteca es un depósito de polvo y telaraña porque no hay interés en el estudio serio y necesario de las obras básicas de la Doctrina Espírita. Prefieren trasladar prácticas extrañas oriundas de su pereza, de su falta de compromiso y de su dificultad en abandonar viejas costumbres innecesarias. Eso también genera ideas equivocadas sobre la Doctrina Espírita.

La Doctrina Espírita no es aprendida por osmosis, tampoco debemos quedar solamente con lo que nos dicen los dirigentes de casas “espíritas” como las citadas, porque con certeza, cristalizaremos dentro de nosotros conceptos y prácticas equivocados, los cuales nos costarán tiempo y esfuerzo para cambiarlos.
Para finalizar, es importante registrar algo muy interesante que está ocurriendo en los “Terreiros”[3] Umbandistas brasileños. Muchos están estudiando los libros de la Codificación e inclusive cambiando sus prácticas, tornándolas más sencillas y discretas, lo que es muy positivo, ya que la idea del Movimiento Espírita no es la de reunir adeptos, sino llevar esclarecimiento y consuelo donde sea necesario.
Sea como fuere, jamás podemos olvidar el respeto que debemos tener siempre por todos nuestros hermanos, por todas las religiones, aunque no estemos de acuerdo con ellos. Como habíamos comentando cuando iniciamos este artículo, no se trata de una crítica, tampoco una comparación con el objetivo de ubicar la Doctrina Espírita en un lugar superior a cualquier religión, pues sabemos que la elevación espiritual reposa en el ascenso moral. Por eso decimos FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN y la caridad puede estar presente en todas las religiones que tengan miembros que siguen la universal moral cristiana.¨
Artículo extraido de "Revista Espírita Mies de Amor", Año 1, N° 1. Disponible en http://miesdeamor.jimdo.com/


[1] Algunos núcleos umbandistas usan la sandre por la práctica del sacrificio animal, pero la Umbanda no lo recomienda.[2] Transmisión de energías.
[3] Como son llamadas ciertas instituciones espiritualistas afro-brasileñas por sus miembros.

OBRAS BÁSICAS DE LA CODIFICACIÓN


El Libro de los Espíritus – En forma de preguntas y respuestas, los Espíritus explicaron todo lo que la Humanidad estaba preparada para recibir y comprender, esclareciéndola en cuanto a los eternos enigmas de saber de dónde venimos, por qué estamos aquí, y para dónde vamos, lo que nos facilitó la comprensión de los más difíciles problemas que nos envuelven.


El Libro de los Médiums – Aborda el aspecto experimental e investigativo de la Doctrina Espírita y sirve como herramienta teórico-metodológica para la comprensión de los fenómenos mediúmnicos.


El Evangelio Según el Espiritismo - Esta obra define la esencia religiosa de la Doctrina Espírita, como el verdadero Cristianismo Redivivo restaurado por la interpretación que los Espíritus dieron a los textos Evangélicos. Es un libro de consolaciones y de orientaciones seguras que los Espíritus nos legaron como apoyo al derrotero de nuestra vida.


El Cielo y el Infierno o La Justicia Divina según el Espiritismo – ¿Cuál es el destino del hombre después de la muerte física? ¿Cuáles serían las causas del temor a esa muerte? ¿Existen el Cielo y el Infierno? ¿Merece crédito la antigua creencia en los ángeles y demonios? ¿Cómo procede la Justicia Divina? Estas y otras cuestiones relacionadas son debidamente esclarecidas, en la Primera Parte de esta obra, a la luz de la lógica y de las enseñanzas de los Espíritus. En la Segunda Parte, Kardec registra numerosas comunicaciones de Espíritus - clasificados por categorías, tales como: felices, sufridores, arrepentidos, endurecidos y suicidas - que ejemplifican la doctrina expuesta anteriormente.


La Génesis, los Milagros y las Profecías según el Espiritismo – En esta obra Kardec lanza luz sobre la gran cuestión de la creación de la Humanidad (corporal y espiritual) y del mundo material, tema que desde la Antigüedad, fue palpitante y polémico. Otros dos temas interesantes son analizados también: Los Milagros y las Profecías - en el sentido amplio y en particular, en el Evangelio -, tornándoles comprensibles y naturales a nuestro entendimiento. En el Capítulo final, "Los tiempos han llegado", el Codificador nos alerta sobre el difícil período de transición que atravesamos, transmitiéndonos mucha esperanza y paz.


Otras obras de Allan Kardec

Obras Póstumas
Qué Es el Espiritismo
Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos (de 1858 a 1869)




“Estúdiate a ti mismo, observando que el auto-conocimiento trae la humildad y sin humildad es imposible ser feliz.” (Kardec)

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Qué es el Espiritismo?

¿Por qué algunos nacen sanos, inteligentes y otros no?

¿Por qué ciertos niños demuestran virtudes y otros vicios precoces?

¿Por qué algunos nacen en la miseria y otros en la riqueza?

¿Por qué hay tanta violencia y tanta maldad en el mundo?

¿Por qué una tristeza nos invade de repente, sin que sepamos la razón?

¿Dónde están nuestros seres queridos que se han muerto?

¿Cuál es el destino de los niños que se mueren?


EL ESPIRITISMO TIENE RESPUESTAS A ESTAS Y A OTRAS PREGUNTAS

DOCTRINA ESPÍRITA O ESPIRITISMO

Es el conjunto de principios y leyes revelados por los Espíritus Superiores, contenidos en las obras de Allan Kardec, que constituyen la Codificación Espírita: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo, El Cielo y el Infierno y La Génesis.
“El Espiritismo es una ciencia que trata de la naturaleza, el origen y destino de los Espíritus, así como de sus relaciones con el mundo corporal.” Allan Kardec (Qué es el Espiritismo – Preámbulo)
“El Espiritismo mitiga la amargura de los pesares de la vida; calma las desesperaciones y las agitaciones del alma, disipa las incertidumbres o los temores del futuro, detiene el pensamiento de abreviar la vida por el suicidio”. (1)
No lo hace a través de milagros o por magia, sino que ofrece a quienes deciden estudiarlo, argumentos lógicos que construyen la fe razonada y que explican y consuelan.
Desde el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma, la inmortalidad, las penas y las recompensas futuras; pero es independiente de todo culto particular.” Prueba “a aquellos que niegan o que dudan, que el alma existe, que sobrevive al cuerpo; que soporta, después de la muerte, las consecuencias del bien y del mal que haya cometido durante la vida corpórea; y esto pertenece a todas las religiones.” (1)
Como moral, el Espiritismo es cristiano en su esencia porque lo que enseña no es sino el desarrollo y la aplicación de la moral de Cristo, la más pura de todas, y cuya superioridad nadie discute, lo que constituye una prueba evidente de que está en la ley de Dios; y la moral es para uso de todo el mundo.” (1)
El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta ni usa en sus reuniones, como tampoco en sus prácticas: altares, imágenes, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencia, vestiduras, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, tabaco, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualesquiera otros objetos, rituales o formas de culto exterior. Sin embargo respeta todas las religiones que los usan, siempre que prediquen el bien.
Sus reuniones son dedicadas al estudio, a la oración y a la práctica cristiana basada en la máxima:

“FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN”
PRINCIPIOS BÁSICOS DEL ESPIRITISMO

1) Existencia de Dios. “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Dios es eterno, único, inmaterial, inmutable, todopoderoso, soberanamente justo y bueno. Debe ser infinito en todas sus perfecciones, porque si supusiésemos imperfecto uno solo de sus atributos, ya no sería Dios.” (1)
“Dios creó la materia que constituye los mundos; creó también seres inteligentes que llamamos Espíritus.” (1)

2) Inmortalidad del Espíritu. El hombre es un Espíritu encarnado en un cuerpo material y los Espíritus son los seres inteligentes de la creación. Forman el mundo de los Espíritus, que preexiste y sobrevive a todo.
Los Espíritus son creados simples e ignorantes. Evolucionan, intelectual y moralmente, y pasan de un orden inferior a otro más elevado, conservando su individualidad, antes, durante y después de cada encarnación, hasta alcanzar la perfección, cuando gozan de inalterable felicidad.
Los Espíritus pertenecen a diferentes órdenes, según el grado de perfección que hayan alcanzado: Espíritus Puros, que han llegado a la máxima perfección; Espíritus Buenos, en los cuales predomina el deseo del bien; Espíritus Imperfectos, caracterizados por la ignorancia, el deseo del mal y las pasiones inferiores. Entre todos los órdenes hay niveles intermedios.

3) El periespíritu es el cuerpo semimaterial que une el Espíritu al cuerpo material y sobrevive a la muerte del cuerpo físico (desencarnación). Es más sutil en los Espíritus más elevados y más denso en los Espíritus inferiores. Es en el periespíritu que están grabadas las informaciones de todas las existencias del Espíritu.

4) Reencarnación. La Reencarnación es una de las Leyes Divinas por la cual se contesta a tantas preguntas acerca de las desigualdades que existen en nuestro planeta Tierra. A través de esta ley, se adquiere un conocimiento de Dios como un Padre de amor, justo, que no castiga sino que otorga a sus hijos todas las oportunidades que necesitemos a través de distintas vidas en la materia para adquirir conocimiento, evolucionar, desarrollar las inherentes cualidades divinas - como el amor, la caridad, la humildad, etc. -; además de permitirnos rectificar errores y acciones negativas que vamos cometiendo en las distintas existencias y que nos distancian de Dios.
La reencarnación es necesaria para que conquistemos la perfección por mérito propio.
Cuando el hombre muere (desencarna), pasa al Mundo Espiritual y según su nivel evolutivo y su vínculo con lo material, su condición es buena o mala. Por eso es importante que sus seres queridos intenten mantener la serenidad y oren bastante por él, porque el dolor y el llamamiento de aquellos que se quedan le producen sufrimiento.
Durante el intervalo que separa una encarnación de otra, los Espíritus permanecen en la Erraticidad, donde se preparan para nueva jornada en el cuerpo físico.
“El olvido de las existencias anteriores es un beneficio de Dios que, en su bondad, ha querido ahorrar al hombre los recuerdos, frecuentemente penosos.” (1) Nos sería muy doloroso recordar nuestros errores y nuestros adversarios de otras existencias, quienes ahora pueden ser nuestros padres o hijos.


5)El libre albedrío es la libertad que todos tenemos para elegir como pensar y actuar, concientes de que también tenemos la responsabilidad de nuestras elecciones.
“El libre albedrío se desarrolla en los Espíritus al mismo tiempo que las ideas, y Dios les dice: Todos podéis aspirar a la felicidad suprema, cuando hayáis adquirido los conocimientos que os faltan y cumplida la tarea que os impongo. Trabajad, pues, para vuestro adelanto; he ahí el objetivo: lo alcanzaréis obedeciendo a las leyes que he grabado en vuestra conciencia." (1)
A consecuencia de su libre albedrío, unos toman el camino más corto, que es el del bien, otros el más largo que es el del mal.
Pero “Dios no creó el mal; estableció leyes y esas leyes son siempre buenas, porque Él es soberanamente bueno;” (1) si las observáramos fielmente seríamos perfectamente feliz; pero teniendo el libre albedrío no siempre las observamos y el mal resulta de nuestra desobediencia.” (1)


6) Ley de Causa y Efecto (Karma). Segundo esta ley divina, llamada también Ley de Acción y Reacción, los seres humanos con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones creamos causas que tendrán un efecto posterior. Dependiendo de la naturaleza positiva o negativa de las causas, así serán los efectos posteriores. Es una ley que no castiga, sino que reajusta los actos cometidos bajo la dirección de nuestro libre albedrío. El karma actúa devolviendo al caminante extraviado y perdido al camino correcto del bien y del progreso.

7) Ley de Evolución o del Progreso es una Ley rige la transformación continua de todo lo que posee vida desde estados rudimentarios e inferiores hacia formas más perfectas y complejas. A través de esta Ley, el ser humano ha pasado a ser el hombre civilizado de hoy día, abandonando sus etapas salvajes y primitivas. Gracias a la Ley de Evolución y a las pruebas sucesivas a que ésta nos somete en nuestras múltiples existencias, los seres humanos vamos corrigiendo nuestras imperfecciones, transformando nuestros defectos y debilidades en virtudes o cualidades que nos empujan hacia la conquista de la vida espiritual. El empleo de nuestro libre albedrío hará que esta ley nos haga caminar por el sendero del bien, el amor y la felicidad, o por el contrario, por el camino del dolor.

8) Pluralidad de los mundos habitados. En el Universo existen otros mundos habitados por seres de diferentes grados evolutivos: iguales, más evolucionados y menos evolucionados que los hombres. “Y donde la existencia corporal se encuentra en condiciones muy diferentes. Cuanto menos avanzado es el Espíritu, tanto más pesado y material es el cuerpo (periespíritu) con que se reviste; a medida que se purifica, pasa a mundos superiores moral y físicamente. La Tierra no es ni el primero ni el último, pero sí, uno de los más atrasados.” (1)
Sería mucha soberbia considerar que Dios construyó un Universo infinito y solamente la Tierra sería poblada.
Hay Mundos Primitivos, donde encarnan los Espíritus en sus primeras experiencias o aquellos que reiteran en el mal; hay Mundos de Pruebas y Expiaciones, donde el mal aun supera el bien; Hay Mundos de Regeneración, donde el bien predomina; y hay Mundos Felices, habitados por Espíritus Puros.
La Tierra pertenece a la categoría de Mundo de Pruebas y Expiaciones y por ello aun tenemos la superioridad del mal, pero estamos viviendo un periodo de transición para alcanzar la categoría de un Mundo de Regeneración.
Los Espíritus que evolucionan más rápidamente que el Mundo a que están vinculados, pueden habitar Mundos Superiores. Mientras que los Espíritus que evolucionan más lentamente que su Mundo, pueden pasar temporalmente a un Mundo inferior, pero sin perder las adquisiciones intelectuales y morales que ya conquistaron, pues siendo Dios, soberanamente justo y bueno, no condena a sus criaturas a un retroceso o a castigos perpetuos por faltas transitorias.

9) Comunicabilidad de los Espíritus. Los Espíritus ejercen una incesante acción sobre el mundo moral e incluso sobre el mundo físico. Obran sobre la materia y el pensamiento, y son una de las potencias de la Naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos inexplicables o mal explicados antes del advenimiento de la Codificación Espírita.
Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes. Los buenos Espíritus nos inducen al bien, nos sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan a soportarlas con coraje y resignación. Los imperfectos nos inducen al error.
Las comunicaciones de los Espíritus con los hombres son ocultas u ostensivas. Las ocultas se producen a través de la buena o la mala influencia que ejercen sobre nosotros, por el pensamiento, sin que lo sepamos. Somos quienes elegimos qué inspiración queremos seguir.
Las manifestaciones ostensivas ocurren con el concurso de médiums, que son los intermediarios entre los dos planos (material y espiritual) y que tienen la facultad especial que hace posible la comunicación entre los Espíritus y los hombres: la Mediumnidad.
La Mediumnidad es una facultad que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la religión a que pertenecen o de la conducta moral. No es un privilegio sino una herramienta para el ejercicio de la caridad y de la evolución espiritual del médium.


LA PRÁCTICA MEDIÚMNICA ESPÍRITA sólo es la ejercida con base en los principios de la Doctrina Espírita y dentro de la moral cristiana. ES ABSOLUTAMENTE GRATUITA, de acuerdo con la orientación del principio moral del Evangelio: “Dad de gracia lo que de gracia recibisteis.”

(1) El Espiritismo en su más simple expresión, Allan Kardec